¿Doce del Zodíaco en el cielo de la Sierra? (I)

Alrededor las diez de la noche, Aries está entre tres y cuatro palmos mirando hacia Moraleja, no lejos del zenit, y un poco por encima de Hamal están Metallah y el Triángulo. Además, de propina, entre Pozuelo de Zarzón y Guijo de Coria, a casi tres palmos, podemos ver radiantes a Aldebarán y a Júpiter.
Constelación de Aries
Constelación de Aries

“Pasado el Mar, brilla sereno el Carnero // Y al año guía, el Príncipe de todos los Signos”

( “Poeticon Astronomicon”, Caius Marcus Manilius)

Durante los meses que hemos ido recorriendo el cielo de la Sierra, hemos visitado ya diez constelaciones zodiacales. Nos quedan, por tanto, ¿dos?

Hoy nos vamos a ARIES (el Carnero), situada entre Taurus y Andrómeda, alado y con su lana de oro, llevó volando hacia el mar de Mármara a Frixo y a su hermana Hele, hijos del rey de Tebas, a los que su madrastra quería matar. Hele cayó al Mármara y en él se ahogó, dándole un nuevo nombre: Helesponto. Llegado a su destino, Frixo cambió el Carnero por el amor de Calcíope, hija del rey de Cólquide, junto al Mar Negro. La piel del Carnero, el famosísimo Vellocino de Oro, fue consagrada a Marte y buscada después por Jasón y los Argonautas.

Hubo un tiempo en el que el Equinoccio de Primavera (y el comienzo del año) estaba en esta constelación, y el hecho de que, con sólo dos estrellas medianamente brillantes, los hombres imaginaran un Carnero en su lugar probablemente esté relacionado con que eran los tiempos de los pastores griegos y el momento del celo de los carneros; además en el mes correspondiente a la ascensión de esta constelación (abril), los pastores sacrificaban un carnero.

De todos modos debe quedar claro una vez más que, aunque seguimos diciendo que el Sol entra en el SIGNO de Aries hacia finales de marzo, no entra en su CONSTELACIÓN hasta un mes después, como siempre por el famoso movimiento de precesión que, teniendo en cuenta que debido a él el eje de la Tierra da una vuelta completa cada veintitantos mil años, cada 2000 años aproximadamente retrocede el punto equinoccial a la constelación precedente (por esto el término “precesión”), y esto corresponde en el cielo a unos 30º (30ºx12= 360º, es decir, un zodíaco completo).

Creencias antiguas afirmaban que la Tierra fue creada cuando el Sol estaba en esta constelación. También estaba asociada con el dios Amón de los egipcios, después identificado con Zeus, porque tomó su forma cuando los dioses griegos huyeron del monstruo Tifón. Entre los astrólogos era un signo temido, representante de un temperamento pasional. Cuando un cometa aparecía en sus límites, se profetizaba todo tipo de desgracias violentas.

Sus dos estrellas más brillantes están en los cuernos, cerca de Pisces, y más o menos a mitad de camino entre el Cuadrado de Pegaso y las Pléyades. Son HAMAL (del árabe “cordero”), de magnitud 2, a la que los griegos orientaron varios templos, especialmente los dedicados a Zeus y Atenea; y SHERATAN (“el signo”), cuyo nombre alude conjuntamente a ella y a GAMMA-ARI, porque se consideraba que las dos indicaban el comienzo del año. Su magnitud es 2,6 y las demás son superiores a 4.

Antes de abandonar la zona de Aries, vamos a visitar una pequeña constelación que está entre ella y Andrómeda, TRIANGULUM (“el Triángulo”), a la que los antiguos griegos llamaban “Deltoton” por su parecido con la letra “delta” mayúscula. Hay quien afirma que fue colocada en los cielos sólo para señalar la poco brillante cabeza de Aries. A principios del siglo XIX se descubrió en ella el primer planeta menor, al que se llamó CERES porque la forma triangular de la constelación recuerda a la isla de Sicilia, y Ceres es su diosa.

Las galaxias se suelen encontrar en el Universo formando grupos, y el nuestro se llama GRUPO LOCAL, formado por unas 30 galaxias. Pues bien, después de la de Andrómeda y de la Vía Láctea, la más visible está aquí, M 33, a la derecha de la estrella principal del Triángulo, CAPUT TRIANGULI (la Cabeza del Triángulo) o METALLAH en su traducción árabe, de magnitud 3,6.

Hoy, 14 de diciembre, a eso de las 10 de la noche, Aries está entre 3 y 4 palmos mirando hacia Moraleja, no lejos del zenit, y un poco por encima de Hamal están Metallah y el Triángulo. Además, de propina, entre Pozuelo de Zarzón y Guijo de Coria, a casi 3 palmos, podemos ver radiantes a Aldebarán y a Júpiter.

P.S.: Por cierto, el día 21, a eso de las 12 de la mañana, el Sol entra en el Solsticio, que ahora está en Sagitario, y comienza nuestro invierno. Abríguense bien.