¡Que vuestros deseos en la Sierra se hagan realidad!

Mirando hacia Torre de Don Miguel y Cadalso, podemos ir viendo el ascenso de Perseo a partir de la 1 de la madrugada aproximadamente. Cuanto más vaya avanzando la noche, más alto y visible estará el radiante, así que… ¡a trasnochar aquél que deseos tenga!
Perseo
Perseo

“Manada de chispas que caen, // Silentes se apagan en un segundo, // Os contemplo embelesado, astros fugaces en cielo nocturno.” (Günter Eich)

“El de la larga cabellera”, eso es lo que decimos con la palabra COMETA. Pedazos de gas congelado y polvo a los que el Sol, cuando a él se aproximan, arranca partes que bajo su radiación se vuelven fluorescentes y comienzan a emitir luz. Si se acercan lo bastante, se va formando una larga cola que puede llegar incluso a 100 millones de kilómetros y que siempre apunta en la dirección contraria a la de la línea que al Sol los une.

Algunos aparecen una sola vez, pero otros pasan su vida ligados gravitatoriamente a nuestra estrella y a su alrededor giran.

La Tierra, en su viaje celeste, se cruza constantemente con trocitos de materia que vagan por el espacio. El roce con la atmósfera los incendia y durante breves instantes los vemos brillar. Hubo un tiempo en el que estaban unidos a las almas, “pues cada persona tiene una estrella para él en el cielo, y cuando él muere, ella cae”, y a estas almas dirigíamos nuestros deseos. Son los METEOROS, palabra relacionada con “fenómenos en lo alto” y con la que hoy nos referimos tanto a los propios objetos como a su incendio. Si ocurren aisladamente se llaman ESPORÁDICOS o ESTRELLAS FUGACES. Pero también están los restos que van dejando en órbita los cometas ligados al Sol y que, cuando la atmósfera terrestre se cruza periódicamente con ellos, nos producen el efecto visual relativo de que hacia nosotros vienen y arden. Son las LLUVIAS DE ESTRELLAS. Reciben el nombre de la constelación que desde nuestro punto de vista se halla detrás de ellos y de la que parecen proceder. A la zona concreta de la que parecen venir se le llama RADIANTE.

A lo largo del año la Tierra realiza varios de estos tránsitos, y así tenemos, por ejemplo, LAS LÍRIDAS (de la Lira), LAS LEÓNIDAS (de Leo),… pero en estos días de agosto podremos ver la que es posiblemente más bella de todas y cuyo radiante está en PERSEO, el gigante que vive en el cielo entre Tauro y Casiopea, que en su mano lleva la cabeza cortada a la Gorgona Medusa, y con la que se ayudó para liberar a Andrómeda del monstruoso Cetus (hay quien dijo que éste era posiblemente el origen de la leyenda de San Jorge y el Dragón). Sus dos estrellas principales son ALGENIB (“el lado”), llamada también MIRFAK (“el codo”), y bajando hacia Tauro, pero un poco a la derecha, está ALGOL (“el demonio”), el ojo de la Gorgona y a la que los astrólogos consideran la más violenta y peligrosa de los cielos. Está formada por dos estrellas que se van eclipsando una a la otra aproximadamente cada tres días, lo que produce el perturbador espectáculo de que su brillo va oscilando alternativamente entre 2,2 y 3,5. 

Pues bien, hacia el noreste de Algenib se encuentra el radiante de LAS PERSEIDAS, conocidas en la Edad Media como LAS LÁGRIMAS DE SAN
LORENZO, ya que éste fue quemado en una parrilla en agosto del año 258. Están producidas por los restos del cometa que SWIFT y TUTTLE descubrieron independientemente en 1862. Aunque pueden ser vistas durante una parte de julio y agosto, este año se espera la mayor actividad para el 12 de agosto, antes del alba.

Mirando hacia Torre de Don Miguel y Cadalso, podemos ir viendo el ascenso de Perseo a partir de la 1 de la madrugada aproximadamente. Cuanto más vaya avanzando la noche, más alto y visible estará el radiante, así que… ¡a trasnochar aquél que deseos tenga!

Y que se cumplan.