De la Sierra al corazón de la galaxia

Último fin de semana de agosto, alrededor de las 11 de la noche. Si miramos hacia la zona comprendida entre Moraleja y Perales del Puerto (es decir, sur-suroeste) veremos ascender desde el horizonte la Vía Láctea. Antares está a poco más de un palmo sobre la zona de Perales (esperemos que el brillo de la luna creciente no dificulte mucho nuestra tarea) y más hacia Moraleja, y a un palmo y medio, podemos ver la Tetera de Sagitario. Si la observación la hiciéramos una hora antes, todo este conjunto se vería más alto sobre el horizonte y desplazado hacia la izquierda de Moraleja
"¿Esta nebulosidad lechosa // No es más que una caótica maraña de soles que serán?, // ¿furiosa luz y gas resplandeciente, sólo eso?"
    (Ángela Vallvey)

Noches limpias y oscuras es lo que se necesita para ver nuestra morada en los cielos. Y aquí, en la Sierra, lo son.

GALAXIA es una palabra que en la antigüedad formaba parte de la expresión "círculo lácteo" y con la que hoy nos referimos a las agrupaciones de cientos de miles o de millones de estrellas cuyo destino en el Universo es común, el lugar donde nacen y mueren.

Nuestro SISTEMA SOLAR está situado en una galaxia con forma de espiral de varios brazos, que acumula en su núcleo brillante la mayor cantidad de estrellas ya viejas y en cuyos brazos exteriores se van formando las nuevas.

Posee unos 500.000 millones de estrellas y la luz, que en un segundo recorre 300.000 kilómetros, tarda alrededor de 100.000 años en recorrerla de un extremo a otro. ¡Todo aquí son grandes números! Es ese río lechoso que cruza los cielos y por el que ya hemos visto sobrevolar al Cisne y al Águila. Su nombre es la VÍA LÁCTEA o, a lo largo de la historia, el Río de los Cielos, el Río de Plata, o calles de diversos nombres, o el Camino de Santiago. Por el Universo va girando y en ella el Sol, que está situado en el llamado BRAZO DE ORIÓN, a una distancia del centro aproximadamente igual a las dos terceras partes del radio, tarda unos 220 millones de años en una vuelta completa, periodo que a veces es llamado "año cósmico". En su viaje la acompañan dos galaxias más pequeñas, las NUBES DE MAGALLANES.

Además de las dos aves antes nombradas, otras constelaciones de las que hemos ido visitando navegan por el Río Celestial: Tauro, el Boyero,Casiopea, la Lira y Géminis. En capítulos posteriores veremos algunas más, pero hoy nos vamos a concentrar en dos que tienen algo especial. Según el lado del cielo hacia el que miremos, la Vía Láctea aparecerá más o menos poblada de estrellas, con la parte más brillante en la zona al sur de la banda del Zodíaco. Y ahí nos dirigimos.

SCORPIUS, el mortífero Escorpión que la diosa Gaia envió para luchar contra el gigante cazador, Orión, y del cual sigue huyendo en los cielos, pues están colocados de modo que cuando el Escorpión aparece por el horizonte, Orión se esconde por el lado contrario. Los alquimistas lo tenían en mucha consideración, porque la transmutación de hierro en oro sólo podía realizarse con el Sol en este signo, pero para los astrólogos  es una constelación maldita, fuente de guerra y discordia, el lugar de nacimiento del planeta Marte. A pesar de ser zodiacal, el Sol pasa en ella sólo poco más de una semana, a finales de noviembre. Su estrella principal está en la cabeza, ANTARES, de magnitud 0,9, y cuyo color rojizo es a la vez la explicación de su nombre, "el similar a, o el rival de, Ares", es decir, de Marte. Además, en su pinza está  GRAFFIAS ("el cangrejo"), y al final de su cola, que es la parte sumergida en la Vía Láctea, SHAULA ("la picadura", blanco azulada.

SAGITTARIUS ("Sagitario o Arquero"), unas veces hombre, otras sátiro y ahora centauro, pero siempre con su arco y su flecha apuntando al cuerpo del Escorpión. Astrológicamente es la Casa de Júpiter y el lugar en el que ocurre el Solsticio de invierno, cuando el Sol se encuentra en su punto más bajo. Las cuatro estrellas de su tronco, las tres del arco y la de la flecha forman un ASTERISMO (figura especialmente destacada que forman algunas estrellas de una constelación) llamado LA TETERA. Las dos estrellas más brillantes son KAUS AUSTRALIS ("la parte sur del arco"), blanco azulada, y NUNKI, en la mano del arquero, que era el nombre que las antiguas civilizaciones del Éufrates reservaban para la estrella que anunciaba el mar celeste de las constelaciones acuáticas: Acuario, Capricornio, el Delfín, Piscis y Piscis Austral. Es también una constelación muy rica en NEBULOSAS (nubes de gas y polvo, con estrellas o sin ellas) y CÚMULOS ESTELARES (agrupaciones irregulares de estrellas). Y ella es la que guía nuestra mirada hacia el viejo y brillante corazón de la Galaxia.

Último fin de semana de agosto, alrededor de las 11 de la noche. Si miramos hacia la zona comprendida entre Moraleja y Perales del Puerto (es decir, sur-suroeste) veremos ascender desde el horizonte la Vía Láctea. Antares está a poco más de un palmo sobre la zona de Perales (esperemos que el brillo de la luna creciente no dificulte mucho nuestra tarea) y más hacia Moraleja, y a un palmo y medio, podemos ver la Tetera de Sagitario. Si la observación la hiciéramos una hora antes, todo este conjunto se vería más alto sobre el horizonte y desplazado hacia la izquierda de Moraleja.