Era una ve, una minina que vivía con sua mairi cerca de un bosqui...(II)

Esta semana, veremos las narraciones en a fala: versión en o mañegu, o valderveiru y su transcripción al castellano. Comenzaremos con un análisis fónico, en el que nos centraremos en los aspectos más relevantes para la comprensión de un texto oral: los elementos suprasegmentales, el vocalismo y el consonantismo. En próximas entregas, comentaremos los niveles morfo-sintáctico, léxico-semántico y algunos fenómenos de la lengua hablada.

 

Caperucita Colorá (pintura a pastel) de María del Puerto Tovar
Caperucita Colorá (pintura a pastel) de María del Puerto Tovar

CAPERUCITA COLORÁ

NARRACIÓN EN O MAÑEGU

Era una ve, una minina que vivía con sua mairi cerca de un bosqui. A o otru lau do bosqui vivía sua güela que la había feitu unha guapa caperucita colorá a sua nitita, y ésta la agarraba*1 mutu, que tos acuñucían comu Caperucita Colorá.

Un día a mairi le dixu:

“Vamos a velsi eris capa de dil sulita a casa de tua güelita. Lévali esta cumia y esti poti de mantiquilla y preguntali cómu se encontra, pero ten mutu cuau por o camiñu por o bosqui y non ti pares a falal con naidi”.

Así, Caperucita Colorá, levando o sei cistitu, foi por o bosqui a vel a sua güelita. En o camiñu o expreitó*2 o lobu feró desde detrás de algún os árbolis. Tuvo ganas de comersi a minina, pero no se atrevei, pues escutó muy cerca a unhos leñaoris traballandu en o bosqui.

O lobu, con sua vo amistoxa preguntó:

“¿Dóndi vas, quiría Caperucita? ¿A quin levas esa cesta con alimentus?”

“Voy a ver a miña güelita, qui vivi en a casa blanca a otru lao do bosqui”– contestó Caperucita Colorá, sin fel casu a o que le había recomendau sua mairi y sin sabel que é muy peligroso que as mininas falin con os lobus.

“As tuas pernas son muy curtas y non poi levarti alá rápidamente; ei me allantru y le digo a tua güelita que vas a visital” – dixu o lobu pensando comerse as duas.

Caperucita Colorá se entretuvu en o camiñu agarrandu*3 floris silvestris. Mentras tantu o fambriento lobu feró se foi con muta rapide a casa donde vivía sua güelita. Estaba mui basquioxsu*4 porque non había comiu en tres días. Sin embargu, a güelita se había diu muy tempranu pa o lugal, y o lobu encontru a casa vadía. Se puxu o gorru de durmil de a vilita*5. Se metei en a cama y esperó a Caperucita Colorá. Cuando a minina entró en a casa, se asustó porque encontró a sua güelita en a cama, y le parecei muy raru.

“¡Oh güelita!”, dixu Caperucita Colorá – “¡Qué oreillas mais grandes tes!”

“Son pa uivilti meillol”, dixu o lobu.

“¡Güelita, qué ollus mais grandis tes!”

“Son pa verti meillol,quiría neta”.

“¡Güelita,qué dentis mais grandis tes!”

“Son pa comerti meillol”, chilló o lobu saltandu da cama.

Un leñaol que se encontraba cerca escutó a Caperucita Colorá que pía socorru por a ventan. Agarró a su malleta y correi a casa pa salvala. Antis que o lobu poera fel danu a Caperucita Colorá, o leñaol o mató de un forti*6 malletadu. Logu, o arrastró hasta o bosqui.

Y en ese momento, a güelita volvei a sua casa, o que fidu tranquilizar a Caperucita y pasal un rato de alegría xuntu a ela.

Y culurín colorau, esti contu se a acabau.

Texto narrado por Rita (54 años- Graduado Escolar)

29 de octubre de 2011.-

*Palabras que se conservan del o mañegu antiguo, según la narradora del texto.

1Usar continuamente.

2 Vigilar.

3 Recogiendo.

4 Impaciente.

5 Anciana.

6 Tremendo.

CAPERUCITA ROJA

NARRACIÓN EN O VALDERVEIRU

Había unha ve unha minina que vivía con a sua madri cerca dun gran bosqui. Au otru lau du bosqui vivía a sua agüeliña, que le había feitu unha caperuciña roja a sua nitiña, y ésta a usaba tan continuamenti que tos a cuñucía comu Caperucita Roja.

Un día a madri le diju:

“Vamus a vel si eris capa de dil soliña a casa da tua agüela. Levati estis alimentus y esti boti de mantequilla y preguntali cómu se encontra, pero ten mutu cuidau duranti u camiñu por u bosqui y nun te deteñas a falal con naidi”.

Así, Caperucita Roja, levandu u sei cestiñu, foi por u bosqui a visital a sua agueliña. En u camiñu a observó u lobu feroz, desde detrás de algunhus árbulis. Tuvu ganas de devoral a cría/minina*7, pero nun se atreveu porque escutó muy cerca aus leñadoris traballandu un bosqui.

U lobu, con a sua vo mais amistosa, preguntó:

“¿Dondi vas, quería Caperucita? ¿A quin levas esa canasta con alimentus?”

“Voy a vel a miña agüeliña, que vivi na casa blanca au otru extremu du bosqui” – respondeu Caperucita Roja sin ficel casu au que le habia recomendau a sua madri y sin sabel que é muy peligrosu que as crías/mininas*8 falin con us lobus.

“As tuas pernas son muy cortas y nun podin levarti alí rapidamenti, ei me adelantaré y le dire a tua agüeliña que a vas a visital”- diju u lobu pensando en comersi as duas.

Caperucita Roja se entretuvu un/en*9 u camiñu recollendu floris silvestris. Mientras tantu u lobu feroz con fomi/hambrientu*10 se dirigíu con muta rapidé a dondi vivía a agüeliña. Estaba muy impacienti porque nun había comíu en tres días. Sin embargu, a agüeliña se había diu muy tempranu pa u pueblu y u lobu encontró a casa vacía. Puñéndusi u gorru de durmil de a anciana, se meteu na cama y esperó a Caperucita Roja. Cuandu a cría/minina entro na casa se asustó porque encontró a agüela na cama y le pareceu muy raru.

“¡Oh! ¡Agüeliña!”, exclamó Caperucita Roja.”¡Qué orellas mais grandis tes!”

“Son pa escutalti millol”-diju u lobu.

“Agüeliña, ¡Qué ollus mais grandis tes tu!”

“Son pa velti millol, quería neta”.

“Agüeliña, ¡Qué dentis mais grandis tes!”

“Son pa comelti millol”, gritó u lobu saltandu da cama.

Un leñadol que estaba cerca escuto a Caperucita Roja que pedía socorro por a ventán. Agarrandu a sua malleta, correu hacia a casa pa salvala. Antis de que u lobu pudera ficel danu a Caperucita Roja, u leñador le dó morti de un tremendu malletazu. Logu u arrastró au bosqui.

En esi momento a agüeliña volvía a sua casa, u que fizu tranquilizal a Caperucita y pasal un ratu de alegría con ela.

Y colorín colorau esti contu se ha acabau.

Texto narrado por Elisa (19 años- Estudiante, Universidad de Extremadura)

30 de octubre de 2011.-

7 Elisa reconoce dos formas de denominar a una niña pequeña.

8 Ídem que nota 7.

9 Distinciones en preposiciones más artículo determinado.

10 Vocabulario: sinónimos. Apreciamos las evoluciones fonéticas de los dos términos.

CAPERUCITA ROJA

TRANSCRIPCIÓN AL CASTELLANO DEL TEXTO OBJETO DE ESTUDIO

Erase una vez una niñita que vivía con su madre cerca de un gran bosque. Al otro lado del bosque, vivía su abuelita, que le había hecho una preciosa caperucita roja a su nietita, y ésta la usaba tan continuamente, que todos la conocían como Caperucita Roja.

Un día la madre le dijo:

“Vamos a ver si eres capaz de ir solita a casa de tu abuelita. Llévale estos alimentos y este pote de mantequilla y pregúntale cómo se encuentra, pero ten mucho cuidado durante el camino por el bosque y no te detengas a hablar con nadie”.

Así, Caperucita Roja, llevando su cestito, fue por el bosque a visitar a su abuelita. En el camino, la observó el lobo feroz, desde detrás de algunos árboles. Tuvo ganas de devorar a la niña, pero no se atrevió, pues escuchó muy cerca a los leñadores trabajando en el bosque.

El lobo, con su voz más amistosa, preguntó:

“¿Dónde vas, querida Caperucita? ¿A quién llevas esa canasta con alimentos?”

“Voy a ver a mi abuelita, que vive en la casa blanca al otro extremo del bosque”, respondió Caperucita Roja, sin hacer caso a lo que le había recomendado su mamá y sin saber que es muy peligroso que las niñas hablen con los lobos.

“Tus piernas son muy cortas y no pueden llevarte allá rápidamente; yo me adelantaré y le diré a tu abuelita que la vas a visitar”, dijo el lobo pensando comerse a las dos.

Caperucita Roja se entretuvo en el camino recogiendo flores silvestres. Mientras tanto, el hambriento lobo feroz se dirigió con mucha rapidez a la casa donde vivía la abuelita. Estaba muy impaciente porque no había comido en tres días. Sin embargo, la abuelita se había ido muy temprano para el pueblo, y el lobo encontró la casa vacía. Poniéndose el gorro de dormir de la anciana, se metió en la cama y esperó a Caperucita Roja. Cuando la niña entró en la casa, se asustó porque encontró a su abuelita en cama y le pareció muy extraño.

“¡Oh! ¡Abuelita!”, exclamó Caperucita Roja, “¡qué orejas más grandes tienes!”

“Son para escucharte mejor”, dijo el lobo.

“Abuelita, ¡qué ojos más grandes tienes!”

“Son para verte mejor, querida nieta”.

“Abuelita, ¡qué dientes más grandes tienes!”

“¡Son para comerte mejor!”, gritó el lobo saltando de la cama.

Un leñador que se encontraba cerca escuchó a Caperucita Roja que pedía socorro por la ventana. Tomando su hacha, corrió hacia la casa para salvarla. Antes que el lobo pudiera hacer daño a Caperucita Roja, el leñador le dio muerte de un tremendo hachazo. Luego lo arrastró hasta el bosque.

Y en ese momento, la abuelita regresaba a su hogar, lo que hizo tranquilizar a Caperucita y pasar un rato de alegría junto a ella.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

Los elementos suprasegmentales de un fragmento oral nos ofrecen mucha información sobre las personas que los emiten: los titubeos, las pausas y repeticiones, la cadencia de las oraciones, entre otros, nos ayudan a determinar los perfiles socio-lingüísticos de los hablantes.

ELEMENTOS SUPRASEGMENTALES: ENTONACIÓN Y PAUSAS

El análisis de los elementos suprasegmentales arroja los siguientes resultados:

- Nos encontramos frente a una narración oral y como tal hemos de caracterizarla. Recordemos que los cuentos de hadas han ido siempre objeto de variaciones por el antojo de aquél que lo narraba, y de este modo, la versión que se trabaja es fruto de la inventiva, ya que se varía el final del cuento. Rita y Elisa ofrecen al oyente un cuento clásico en un dialecto fronterizo, que resalta por su sonoridad y cadencia, sobre todo en los finales de palabra y oración. La joven Elisa hace la narración con el texto delante por lo que puede apreciarse una lectura fiel de su traducción. Hay pausas en las que ella misma piensa cómo debe decirlo correctamente, debido a que sólo usa el dialecto en su entorno familiar. La narración de Rita fue más emocionante por la naturalidad, y aunque no se pudo hacer una grabación, sí es cierto, como veremos más adelante, que la variante de San Martín posee más términos autóctonos. Además, la diferencia de edad entre las informantes hace que el texto seleccionado difiera en muchas ocasiones, y observaremos que la opción adoptada por Elisa está más castellanizada.

- Al igual que en el castellano general, se realizan pausas tras coma y tras punto, también al término de un párrafo. Llama la atención la fluidez de este texto oral. La informante está narrando un cuento y, muy a menudo, no realiza estas pausas, aportando un gran dinamismo y rapidez al relato. No obstante, hay momentos en los que se realizan pausas que suelen coincidir con los momentos de titubeo de la narradora (líneas 26 y 28) o con el énfasis que quiera dar a lo que quiere decir. En este último ejemplo, observamos cómo la informante nos está reflejando la impaciencia del lobo por comerse a la niña con la repetición de la palabra pa>para (acortamiento silábico).

- En cuanto a la entonación, destaca la descendente que coincide con las pausas sintácticas y prosódicas. Como en castellano, la entonación es marcadamente ascendente en las preguntas (línea 12) y en las exclamaciones (líneas 25-30) así como en aquellos momentos del relato en los que a Rita y a Elisa les interesa marcar algún elemento, por ejemplo, en las líneas 9-10, cuando con intriga nos cuentan cómo el lobo quería comerse a Caperucita, y así enfatizar la acción narrativa con voz ascendente. El discurso tiene línea descendente cuando acaba, creando así la atmosfera que nos prepara para el final.

* 1

- La narración supone una estructura cerrada. Comienza con una entonación descendente que nos prepara la situación y nos recrea el ambiente. Al intercalar la prosa con el diálogo observamos diferentes modalidades de unidades tonales que, además de aportar una atmósfera propicia para el relato, lo que realmente hacen es mostrarnos la diversidad de estructuras del texto narrativo.

El extracto acaba con la frase idiomática que cierra los cuentos infantiles, y supone la conclusión final con entonación descendente. Si nos fijamos, la unidad tonal por excelencia es la descendente, ya que abundan las frases cortas y la escasa subordinación, propiciando el entendimiento por parte de los niños, si bien encontramos entonación ascendente en las intervenciones dialogadas.

1  Se adjuntan las dos transcripciones de las narraciones. En ellas se incluyen los elementos de la entonación.

 Entonación ascendente;    entonación descendente; pausas prosódicas   l   para coma o dos puntos   ll  para punto.

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