Y culurín colorau, esti contu se a acabau…(y V)

Grabado de Gustave Doré
Grabado de Gustave Doré

NOTA: Se recuerda al lector que las palabras en o valderveiru van en negrita.

Para concluir nuestro estudio de este breve fragmento en a fala, esta semana vamos a comentar el nivel léxico-semántico, es decir, incluiremos aquí la elección de vocablos que las informantes han hecho, y observaremos las similitudes y diferencias.

Apreciamos junto al uso de los vocablos, una tendencia fonética concreta, que comentaremos junto a los rasgos del léxico empleado.

1. Una característica que se aprecia en primera instancia es la predilección de los finales en /ñ/ por parte de Elisa, mientras que Rita conserva los finales en /n/ o /t/: nitita / nitiña; sulita / soliña; cistitu / cestiñu.

2. Palabras que se conservan del o mañegu antiguo, según la narradora del texto.

a)  Expreitó / observó > Vigilar.

b)  Agarrandu / recollendu > Recogiendo. Rita usa el verbo agarrar, que según la informante, se usa en otros contextos, como en “la agarraba mutu”, con el significado de usar con asiduidad.

c) Basquioxu / impacienti > Impaciente. La versión de Rita es más autóctona, como veremos a continuación.

d) Vilita / anciana > Anciana. Volvemos a observar la tendencia de Elisa a conservar la palabra castellana, mientras que Rita prefiere palabras más dialectales.

e) Forti  / tremendu > Tremendo. De nuevo, la tendencia a preservar la raíz castellana en favor de la autóctona por parte de la informante más joven. Junto a este adjetivo también encontramos variación del sustantivo que lo acompaña. Mientras que Rita utiliza malletadu, cambiando la /z/ intervocálica por /d/, Elisa prefiere dejar el fonema castellano malletazu pero cambia la terminación masculina /o/ en /u/ como su vecina. Hemos de observar también que la palabra origen es hachazo en castellano, y cómo se han producido diferentes transformaciones en los fonemas, no sólo por evolución sino también por el nombre que recibe el hacha > malleta en la zona serragatina.

3. Existe vacilación en la palabra abuela/abuelita. La variante valverdeña añade la vocal /a/ al principio de palabra, asimilando la palabra a la versión castellana, pero se produce el mismo fenómeno con la /b/ intervocálica que en la versión sanmartideña, pasamos de la bilabial /b/ a una velar, que se sonoriza con la inclusión de la diéresis /gü/.

Además, se observa como el diminutivo en -ita se convierte en -iña, típico del gallego.

Güela / güelita / agüela / agüeliña.

4. En palabras como mairi / madri, observamos cómo Rita ha obviado la /d/ intervocálica y ha aplicado un diptongo decreciente, mientras que Elisa conserva la consonante, y únicamente varía el final: de /e/ castellana a /i/.

5. En los vocablos nitita / nitiña / neta y sulita / soliña se vuelven a observar la predilección por los finales en /ñ/. Pero igualmente apreciamos que en la palabra neta, que ha elegido Elisa para nieta, ha reducido el diptongo de una manera diferente de /ie/ a /e/ cuando en los demás ejemplos es /i/.

6. En cistitu / cestiñu, además del uso de la /ñ/ gallega, se cierra la primera sílaba en /i/ cistitu > cestito en San Martín, y en ambas variantes se cambia el final masculino /o/ por /u/. También se incluyen a este grupo semántico palabras como cesta / canasta. En este último ejemplo, observamos el uso de diferentes sinónimos, ambos correspondientes a la versión castellana.

7. Con las palabras lugal / pueblu ocurrió algo significativo. Rita, acercándose más a la narración de los cuentos de hadas, decidió elegir la palabra lugal, y según señaló, normalmente en San Martín “al pueblo de uno lo llaman «lugal»”, para darle más énfasis a la pertenencia a un sitio geográfico. Sin embargo, Elisa eligió pueblu y sólo se ha producido el cambio de /o/ a /u/ en el masculino.

8. Con estas dos palabras vilita / anciana nos referimos a la castellana vieja / anciana. Observamos cómo Rita ha optado por la versión más dialectal, que incluso sonoramente se acerca a la palabra abuelita. Posiblemente sea una derivación de la palabra viejita, que ha reducido los diptongos /ie/ en /i/ y además ha obviado el sonido /j/ transformándolo en una /l/. Lo normal, según Camarasa, sería que la combinación –ij diese como resultado /ll/, pero aquí se ha reducido a una sola /l/.

9. Únicamente se observa el cambio de la bilabial sonora a la sorda en poti / boti.

10. Con los vocablos lao / lau / extremu, de nuevo observamos cómo hay alternancia en el uso de sinónimos. Nos encontramos con la pérdida de la /d/ intervocálica y el cerramiento de la vocal en /u/ en San Martín, produciéndose una vacilación, mientras que en Valverde, se opta siempre por el final en /u/.

11. Volvemos a encontrarnos con la pérdida de la /d/ intervocálica en San Martín y el cambio de la vocal /o/ en /u/ también en mitad de palabra en cumía / alimentus.

12. Y, para terminar con la terminología usada por las informantes, destacar los vocablos basquioxsu / impacienti. Rita me aseguró que el adjetivo que ella había elegido era tan antiguo que recordaba cómo su abuela se lo decía de pequeña. A primera vista, no hay similitud alguna con el castellano, pero María Moliner se encarga de resolver las dudas. Recordemos la expresión “dar bascas”. Si nos acercamos al Diccionario de Uso del Español, en sus acepciones nos dice:

2. Furia que impele a un perro u otro animal rabioso a morder a otros animales.

3. Estado de ánimo repentino y pasajero.

De igual modo, si consultamos el DRAE, observamos que con sus acepciones 2 y 3 del término “basca”, se refiere, con claridad, a este concepto:

2. Agitación nerviosa que siente un animal rabioso.

3. Arrechucho o ímpetu colérico o muy precipitado, en una acción o asunto.

Con certeza no sabemos si el adjetivo proviene de esta expresión, pero aunque Rita haya cambiado la grafía, advertimos gran similitud. De hecho, según el Diccionario de María Moliner bascoso-a es aquella “persona que tiene bascas”.

Finalmente, comentaremos algunos fenómenos de lengua hablada. Realmente, al tratarse de una narración, encontramos recursos de lengua hablada en la primera informante. Rita recurre a palabras más autóctonas y su versión del cuento es más real y ajustada a la tradición oral. Su actitud y sus procedimientos expresivos fueron los utilizados por una abuela que cuenta la historia a sus nietos. Usó una cadencia y una expresividad propia de alguien que sabe cómo contar un cuento a los niños.

Sin embargo, con Elisa no sucedió lo mismo. Observamos que lo que ella ha llevado a cabo es una lectura de la versión de Rita, por lo que su expresividad es la propia de una lectura en voz alta. El fragmento que hemos comentado pertenece a la narración espontánea, por parte de la primera informante, no espontánea del lado de la segunda.

Hemos encontrado numerosas particularidades en el nivel fónico, en el nivel morfosintáctico y también en el nivel léxico-semántico. Estas particularidades son lo suficientemente numerosas y diferentes del español general como para poder hablar de un habla de transición, con sus propias peculiaridades en todos los niveles de la lengua.

Rita aseguró que había observado cómo los jóvenes de la zona perdían algunos localismos que reemplazaban por castellanismos, y que multitud de palabras variaban de una zona a otra. A pesar de ello, el numero de palabras castellanas en a fala sigue siendo muy escaso y, como apunta Camarasa, se incluyen en la lengua ordinaria como consecuencia del “influjo de los medios de comunicación social”.

El fenómeno de diglosia que he observado en los habitantes de la zona serragatina ofrece al visitante un placer para los sentidos. En mi opinión, la variante de San Martín conserva más rasgos leoneses y portugueses, mientras que veo en la de Valverde una tendencia a tomar préstamos y características del gallego. A pesar de ser tan parecidas ambas variantes, sorprende el hecho de que un simple extracto de 30 líneas tenga tanta desigualdad en los rasgos definidores de a fala, si bien, también observamos muchas similitudes. Probablemente el hecho de que las lenguas autóctonas sean de tradición oral tenga que ver con la fluida relación del cuento que nos han hecho ambas mujeres.

NOTA: Las imágene son grabados que Gustave Doré para los cuentos de Perrault en el siglo XIX.

BIBLIOGRAFÍA.-

- Moliner, María, Diccionario de Uso del Español, Tercera Edición, Editorial Gredos, Madrid, 2007.

-  DRAE, edición online. Real Academia Española.

- Viudas Camarasa, Antonio; Un habla de transición: El dialecto de San Martín de Trevejo, Cáceres, 1982.

-  www.paseovirtual.net/dialectología. Biblioteca Virtual Extremeña.

- Grabados de Gustave Doré, Les Contes de Perrault, dessins par Gustave Doré. Paris: J. Hetzel, 1867.

Este diario lo hacemos todos. Contribuye a su mantenimiento

ING Direct - Sierra de Gata Digital
Nº CC ES 80 1465 010099 1900183481