Biografía de Darío Bacas (1845-1913)

La profesora, investigadora y escritora Pilar Bacas escribe para www.sierradegatadigital.es una biografía resumida de Darío Bacas, abuelo de la autora, e ingeniero y humanista cillerano de la Extremadura de entresiglos

 

El ingeniero, inventor y humanista cillerano Darío Bacas
El ingeniero, inventor y humanista cillerano Darío Bacas

Nació en Cilleros (Cáceres) en 1845. Eran sus padres Luisa Montero e Ignacio Bacas, licenciado en derecho, que ocupó distintos cargos administrativos y políticos (Alcalde de Cilleros, Diputado Provincial, Presidente de la Diputación Provincial de Cáceres en los años 1872 y 187), y Diputado en las Cortes Generales de España de 1842 a 1843).

Tras sus estudios de bachillerato en Cáceres y Salamanca, Darío se trasladó a Ferrol donde ingresó como alumno en la Escuela Especial de Ingenieros de la Armada (equivalente a Alférez de Fragata) y comenzó la carrera de Ingeniería Naval. Al terminar ésta fue destinado al arsenal de Ferrol donde ejerció como habilitado de Ingeniero Segundo encargado del destino de obras a flote. Unos meses después, al ascender a ingeniero 2º, equivalente a Alférez de Navío, fue trasladado al arsenal de la Carraca en Cádiz. En la maestranza del citado arsenal ocupó el puesto de profesor de Geometría y Mecánica.

Por aquel entonces había una gran agitación en España, con movimientos sociales y levantamientos cantonales. Al proclamarse el cantón gaditano (en el mes de julio de 1873), los insurrectos marcharon contra el arsenal de la Carraca. Darío Bacas, junto a los demás marinos, participó en la defensa del mismo. Al mes siguiente, el levantamiento cantonal se extendió a Levante y Murcia. Darío recibió la orden de embarcar en el vapor Ciudad de Cádiz,  desde donde participó en las operaciones de guerra contra la plaza de Cartagena durante más de tres semanas.

De vuelta a Cádiz continuó con su trabajo de profesor y de inspector de arqueo de buques (en 1874, fue promovido a Ingeniero Primero). En distintas ocasiones, durante esos años, fue comisionado para arquear buques, españoles y extranjeros, en distintos destinos, tarea que lo ocupaba varios meses. En 1877, fue destinado a Madrid como auxiliar de la Inspección de Arqueos del Ministerio de Marina y, posteriormente, de la Sección de Ingenieros. La experiencia en el arqueo de buques que Darío Bacas había adquirido durante los últimos años fue decisiva para el desempeño de estas tareas de supervisión e inspección.

Pero su vida comenzó a tomar otro rumbo a partir de los años 80, al suscitarse en él nuevos intereses: la enseñanza, las matemáticas, la economía y, especialmente, la investigación tecnológica. 

En el año 1881 fue destinado de nuevo a Ferrol, pero no se incorporó porque a partir de ese momento disfrutó de una licencia de más de un año, a la que seguirían a lo largo de su vida numerosos permisos sin sueldo y situaciones de excedencia, solicitados con el claro objetivo de dedicarse a las actividades mencionadas.

Se han encontrado indicios de que, ya desde años atrás, mantenía contactos con otros inventores con los que realizaba trabajos conjuntos. Así, por ejemplo, con los ingenieros Prudencio Urcullu y Leopoldo Scheidneagel investigó acerca de los torpedos, en 1879, ideando un sistema para conseguir que su profundidad fuera independiente de las mareas.

En 1883 publicó su primer libro de matemáticas: Tratado elemental de las determinantes y sus aplicaciones al álgebra y a la trigonometría, que fue declarado libro de texto en la Escuela de Ingenieros de Caminos de Madrid, dato interesante habida cuenta de que entre el profesorado de este centro se encontraban los matemáticos españoles más prestigiosos de la época.

En 1884, publicó en Madrid el libro titulado Teoría elemental y aplicaciones de las fracciones continuas, que sería reeditado en Bilbao en 1899. En esos años fundó una academia preparatoria de las pruebas de ingreso en la Escuela de Ingenieros de la Armada.

Sobre ambos libros y su repercusión y relevancia en el panorama matemático de aquellos años en España, por su carácter innovador y su rigor, hace un interesante análisis Carlos Marijuán en la conferencia Darío Bacas y las matemática, pronunciada en las Jornadas que se celebraron en el centenario de la muerte de Darío. 

Tras este periodo de licencia, Darío Bacas fue nombrado auxiliar de la 2ª sección de la Junta Superior Consultiva de Marina en agosto de 1884. En esta junta se examinaban todos los proyectos de ingeniería y se vigilaba su ejecución. 

Ocupó el puesto durante poco más de un año, únicamente, pues ocurrieron sucesos que le hicieron tomar la decisión de apartarse de la vida activa (desde septiembre de 1885 hasta febrero de 1887), como veremos a continuación.

Su destino a la Habana, posterior aplazamiento y nuevo destino a la Habana, esta vez con pasaporte, sucedidos en marzo de 1885 y en enero de 1886, hicieron que este fuera un periodo de zozobra para Darío Bacas.

Esto le hizo decidirse por solicitar una licencia, para evitar el destino  a ultramar. En marzo de 1885, al conocer su traslado inminente a Cuba, fue cuando solicitó el año de licencia, alegando que necesitaba tiempo para poner una patente en condiciones de explotación, por su interés industrial. Darío Bacas decía lo siguiente en su petición: ha adquirido patente de invención por un aparato industrial que el expresado considera de utilidad para la Industria en general y necesita un año de licencia para España y el extranjero con el fin de poner la patente en condiciones de explotación y aprovechamiento para la Industria.

En efecto, en ese año de 1885 había patentado uno de los ingenios más significativos de su trayectoria como inventor, un aparato que designó con una palabra acuñada por él mismo, Goniobarímetro , y que ha sido objeto de análisis en las mencionadas Jornadas, como el resto de sus patentes, por Javier del Rey en la conferencia Las patentes de Darío Bacas. Aproximación a Darío Bacas como inventor. Además de la memoria que acompaña a la patente, Darío Bacas escribió un libro sobre este invento, que se encuentra actualmente digitalizado por el Proyecto Europeo thinkMotion, y publicó también un artículo en la Revista General de Marina

 Esta patente ha sido objeto de estudio pormenorizado por del Rey en diferentes publicaciones. 

En esos años, mediada la década de los ochenta, entró en escena Pilar Serena, hija de Miguel Serena, ya fallecido entonces, natural de Barbastro, y de Ángela Monera, madrileña como la única hija de ambos. Pilar era veinte años menor que Darío y poco se sabe de ella, más que lo recogido por trasmisión oral. Solo se conserva un título de alumna del colegio francés “Nuestra Señora de Loreto de la Sagrada Familia”. Acaso Darío y Pilar se conocieron en los concurridos bulevares del paseo de Recoletos, junto al domicilio familiar de Pilar Serena en la Calle Salustiano Olózoga.

A principios de 1887, Darío Bacas había solicitado la vuelta al servicio. Fue destinado de auxiliar a la Segunda Sección del Centro Técnico, en Madrid. En septiembre fue promovido a Jefe de primera clase. Al finalizar ese año nacía su primera hija, Pilar.

Dos meses después de nacer su segunda hija, Carmen, en 1889, publicó un artículo sobre la estabilidad de los buques en la Revista General de Marina. Los mellizos Ignacio y María nacerían al año siguiente.

En 1891, se encargó del destino de Oficial de 1º de la Dirección del Material del Ministerio de Marina.

A principios de mayo de 1893, fue destinado al Departamento de Ferrol y, dos años después, pasó a la situación de supernumerario, lo que le permitió dedicarse a su pasión investigadora, que desarrolló entre las ciudades de Madrid, Barcelona y Bilbao. De la década de los noventa y primeros años del nuevo siglo data la mayoría de sus patentes de invención. En esa época tuvieron lugar, también, los acontecimientos más significativos de su vida familiar.

Desarrolló su actividad como inventor e industrial manteniendo contactos con el mundo de la producción industrial y de la investigación tecnológica de España y Europa. En 1893, por ejemplo, Darío Bacas representaba en España al inventor Frederick Black Panbenton.

Patentó un Aparato automático para pesaren el año 1894. La fabricación y comercialización de esta báscula había sido el argumento esgrimido por Darío Bacas cuando, poco meses atrás, había solicitado, en instancia a la Reina, pasar a la mencionada situación de supernumerario: Expone que no ha terminado todavía las básculas automáticas y acumuladoras de su sistema cuya construcción le encargó la “Compañía Arrendataria de Tabacos” para las fábricas y almacenes de la misma, y como abandonar esta construcción le produciría la pérdida de intereses  de bastante importancia por los trabajos y gastos que lleva hechos, a V. M. rendidamente, Suplica se digne concederle la situación de supernumerario. 

A mediados de noviembre de 1896, y después de casi dos años retirado del servicio, volvió a activo a petición propia y fue trasladado a la Comisión de Marina en Barcelona, como era su deseo, donde ocupó el puesto de Inspector de La Maquinista Terrestre y Marítima.

La Maquinista, desde las fechas en que Darío Bacas se incorporó a ella, se dedicaba sobre todo a la construcción naval. España necesitaba una buena dotación para defender sus intereses ultramarinos. Ello sucedió hasta que los problemas en las colonias comenzaron a retrasar las construcciones navales. Diques flotantes para puertos, puentes metálicos para trenes, grúas para puertos y astilleros o máquinas elevadoras de agua fueron otros de los trabajos que realizó la fábrica en esos años finiseculares. Durante su estancia en La Maquinista, Darío Bacas dictaminaba la viabilidad de los proyectos y la puesta a punto de las máquinas o instalaciones construidas por la empresa.

En noviembre de 1897, se le concedió una nueva patente: Nuevo mecanismo para transformar el movimiento rectilíneo alternativo o circular alternativo en movimiento circular continuo, con cambio de marcha y freno. Este mecanismo permitiría obtener mayor rendimiento de las máquinas de vapor de los barcos. Unos meses antes, a mediados de año, ante la inminencia de su destino a Filipinas, había conseguido una comisión para reparar el barco Constancia, una goleta de hélice, construida en Inglaterra casi veinte años atrás, que había intervenido en numerosas acciones en Filipinas, pero ese paréntesis no logró más que retrasar unos meses su partida.

A pesar de su resistencia al obligado destino a ultramar, alegando también problemas de salud, su partida se hizo inevitable. En el mes de diciembre de 1897, Darío embarcó rumbo a Filipinas junto a su esposa, sus tres hijas, su suegra y su sirvienta. Su único hijo varón, Ignacio, había muerto en Barcelona poco antes de partir (entre junio y diciembre de ese año), a los siete años de edad, por causas que se desconocen. La mayor de las niñas cumpliría diez años en el vapor correo que cruzó el mar a lo largo de 36 días.

Nada más llegar, Darío Bacas tomó posesión de su puesto de destino, el de Comandante de Ingenieros del Apostadero de Filipinas, en el Arsenal de Cavite. Esta localidad, situada a poco más de treinta kilómetros de Manila y emplazada en la bahía del mismo nombre, constituía una plaza fuerte para el ejército español. Allí se encontraba el arsenal de guerra.

Tampoco en Filipinas cesó la actividad de Darío como inventor. Presentó un proyecto que consistía en unas cajas metálicas flotantes llenas de un material explosivo, que debían disponerse en el mar con el fin de que explotaran al contacto con un barco enemigo. Al margen de las dificultades y el peligro en el manejo de estas cajas, no se pudo poner en práctica el invento por falta de nitroglicerina en las islas.

 El 1 de mayo, la escuadra española fue derrotada por los americanos en la bahía de Cavite. En su hoja de servicios aparece el siguiente texto: Declarada la guerra con los Estados Unidos este Jefe tomó parte de la defensa del Arsenal de Cavite en 1º de mayo (...) En el Extracto de las navegaciones a Ultramar, mares en que navegó y combates y acciones de guerra en que se halló se dice así: Asistió en 1º de Mayo a la acción del Arsenal de Cavite en la guerra con los Norteamericanos.

El 14 de agosto, se cita también en su hoja de servicios, asistió al bombardeo de la plaza de Manila. Su casa fue saqueada y, al parecer, tuvieron que recorrer parte de la isla a pie. Pilar Serena se encontraba entonces en su sexto mes de gestación. En octubre nació en Manila su nuevo hijo, Rafael. A finales de año, Darío Bacas fue repatriado junto a su familia. El equipaje que llevaban en el vapor francés Cachemire, que los condujo a España, era ligero.

Nada más desembarcar en Barcelona, Darío Bacas comenzó a hacer uso de la licencia por enfermo que le había sido concedida en Manila. Trasladó su residencia oficialmente a Barcelona, donde continuó con la actividad que su forzoso destino a las colonias había interrumpido. A principios del año siguiente, solicitó disfrutar de esta excedencia en Bilbao. Sus contactos con el mundo industrial de Bilbao lo habían hecho acreedor de un gran prestigio. Darío Bacas es citado como uno de los investigadores pioneros en el campo de la ingeniería industrial de la península. Isabel Garaizar y Carlos Larrinaga, del Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco, destacan el despertar de una nueva cultura científica en el Bilbao que recibe al nuevo siglo, que se manifiesta, entre otras cosas, en las patentes de innovación que se registran en el Boletín Oficial de la Propiedad Industrial desde empresas radicadas en la Ría o desde ingenieros particulares, como fuera el caso de Enrique Disdier o de Darío Bacas. Los mismos autores añaden que La creación de la cultura científica la vemos claramente, por otro lado, en la aparición de la Escuela de Ingenieros Industriales. 

En esos años, la burguesía industrial vasca enviaba a sus hijos a estudiar ingeniería a Bélgica, país continental pionero en la revolución industrial. En Bilbao no había universidad pública y quisieron instaurar un centro de excelencia, que respondiera a las exigencias del desarrollo industrial del momento y terminara con la dependencia de técnicos extranjeros. El Ayuntamiento y la Diputación de Bilbao patrocinaron la nueva institución, que habría de estar muy bien dotada de medios materiales y con un profesorado de calidad gratificado con sustanciosos sueldos. El objetivo era atraer a la capital vizcaína a lo mejor de la docencia científico-tecnológica de España. 

Una vez finalizadas las negociaciones, aquel año de 1899 fue creada al fin la Escuela de Ingenieros de Bilbao. Darío Bacas fue elegido para organizar el establecimiento y ocupó, en consecuencia, la plaza de primer director. Este encargo significaba su reconocimiento como hombre de alto grado de cualificación, de ideas avanzadas, de gran experiencia, práctico y con formación actualizada, ya que estas eran las ideas que guiaban a sus promotores. Así mismo, fue nombrado catedrático interino de Geometría Descriptiva y Dibujo, por el recientemente creado Ministerio de Instrucción Pública:

Tras poner en marcha la organización del primer curso escolar y, una vez finalizado el mismo, dimitió de sus cargos y regresó a Madrid. 

La variada actividad intelectual de Darío Bacas comprende también contribuciones a las ciencias sociales. A lo largo del año de 1899 publicó tres artículos en la Revista General de Marina, acerca de un sistema de tributación. Cabe suponer que, si Darío Bacas se ocupó de publicar estos textos de economía, es porque consideraba que sus ideas podían tener una repercusión en la organización económica del país. Más adelante volveremos a tratar este tema

La casa en que se instaló la familia en 1900, en su nuevo regreso a Madrid, está situada al principio de la calle Lagasca. Como en otras ocasiones, muy cerca del Retiro. 

Con 56 años de edad, en 1901, pasó definitivamente a la escala de reserva y se dedicó exclusivamente a la actividad intelectual e industrial, como veremos más adelante. Fue promovido a Ingeniero Inspector de 2ª clase al pasar a esta escala de reserva, grado equivalente al de Coronel de los ejércitos de Tierra y Aire. Había alcanzado este grado tras haber pasado por los de Ingeniero Segundo, Ingeniero Primero, Ingeniero Jefe de Segunda e Ingeniero Jefe de Primera. Renunció a escalafones que hubiera alcanzado de no haber abandonado la carrera militar a la edad de 56 años. El retiro le llegó en 1907. 

En 1901, registró una marca para distinguir los aceites comestibles y, dos años después, obtuvo una patente sobre un nuevo procedimiento para fabricar aceite. En esas mismas fechas, recibió la Medalla de Plata de la Exposición Onubo-Extremeña celebrada en Huelva. Estos datos hacen suponer que se ocupó de rentabilizar los olivares heredados de sus padres en su tierra natal.

De estos años data también el que parece ser el último invento que registró en la Oficina de Patentes. Se trata de un salvavidas para tranvías y automóviles, patentado en 1903, artefacto que hoy se denominaría parachoques y que en esos años constituía una novedad (las primeras patentes de este ingenio datan de esas fechas). Aún pasarían muchos años hasta que empezara a utilizarse esa protección, tanto en automóviles como en tranvías, y más aún para que  fuera obligatorio su empleo.

La actividad desarrollada en estos años de finales y principios de siglo fue, si cabe, aún más diversa y prolífica de lo que había sido en años anteriores. 

Otro de los asuntos en que Darío Bacas se interesó y afanó fue en la consecución de una línea férrea que atravesara la Sierra de Gata. Continuando con las acciones que más de veinte años atrás ejerciera su padre, Ignacio Bacas, en los años setenta, Darío solicitó permiso a la Dirección General de Obras Públicas para realizar el estudio de un tranvía que hiciera un recorrido similar al planificado antaño. En respuesta, el Director General de Obras Públicas dictó una orden a los gobernadores civiles de Cáceres y Salamanca autorizando la realización de dicho estudio, fechada en Madrid, a 30 de octubre de 1901. Siete años después, como director gerente de la Sociedad Anónima “Línea Extremeño Castellana”, Darío Bacas solicitó al Ministerio de Fomento la convocatoria de un concurso para una línea férrea. De las polémicas por los diversos trazados ferroviarios que se plantearon en Extremadura se ocuparon Gilles Multigner y Rafael Romero, en las Jornadas conmemorativas del centenario, con la comunicación Apuntes sobre comunicaciones en Extremadura: proyectos y realizaciones.

En ese año de 1908, Darío Bacas aún estaba domiciliado en Madrid y hacía ya tres años que había quedado viudo. Pilar Serena murió el 19 de enero de 1905 en Cilleros, donde estaban pasando la temporada de la recolección de aceitunas, a causa de una congestión pulmonar. 

Entre los años 1906 y 1908, fue galardonado con diferentes distinciones por la Real y Militar Orden de San Hermenegildo. Esta orden había sido creada por el rey Fernando VII para premiar a los oficiales del ejército y la armada.

Los últimos años de su vida (aproximadamente desde 1909), Darío Bacas los pasó en Cilleros. El único documento que muestra su vuelta a Extremadura es la matrícula de su hijo, que en Madrid había sido alumno de la Institución Libre de Enseñanza, en el Instituto Provincial de Segunda Enseñanza de Cáceres en esas fechas. Según consta en un acta del Ayuntamiento de Cilleros, de 14 de junio de 1924, Darío Bacas organizó en el pueblo una escuela de artes y oficios de la que era el único profesor, además de seguir interesándose en mejorar las comunicaciones entre los pueblos de la sierra.

Pero, sobre todo, como legado digno de resaltar, en esos últimos años tuvo tiempo de reflexionar sobre sus ideas de organización social y plasmarlas en una obra. A finales de 1912, terminó la redacción de un tratado sobre el impuesto único y progresivo como sistema de tributación, titulado Hacia la redención económico-social. Sus ideas sociales destacan, como ocurre con las científicas, en el panorama de las ciencias sociales de la época en que vivió. De estos aspectos se ocupó Antonio Calero en las Jornadas ya nombradas, con su conferencia Darío Bacas y sus propuestas de Reformismo Social. A Darío Bacas le preocupaba el peligro que corría la estabilidad social a causa de las crecientes desigualdades económicas de la población y propuso varias soluciones para aminorar las diferencias sociales. Tanto en esta obra como en los artículos económicos mencionados anteriormente, sus propuestas son innovadoras y denotan una visión global de los problemas económicos de España dentro del panorama europeo. También Carlos Marijuán dedica parte de su mencionada conferencia a estudiar las ideas socioeconómicas de Darío Bacas y afirma, acerca de esta obra, que es en cierto sentido un manifiesto de su compromiso intelectual con la sociedad.

La obra Hacia la redención económico-social se encontraba preparada para imprimir, cuando lo sorprendió la muerte a causa de una neumonía, en 1913, también en un 19 de enero, como su esposa, y la obra fue publicada en Madrid a título póstumo. 

Su único hijo varón, Rafael, tenía catorce años cuando él falleció. Unos años después de morir Rafael en 1981, se encontraron unas carpetas con documentos relativos a su padre, que había conservado ocultos e intactos, y ese hallazgo fue el punto de partida para reconstruir la historia de un personaje hasta entonces desconocido y olvidado. 

Para confeccionar la biografía de Darío Bacas, que fue editada por la Diputación Provincial de Cáceres en 1998, fue preciso recorrer archivos militares, históricos y eclesiásticos, bibliotecas, ministerios, diputaciones, escuelas de ingeniería y parroquias; ubicados en Madrid, Bilbao, Barcelona, Ferrol, Cartagena, Segovia, Cáceres, Viso del Marqués (Ciudad Real), Cilleros (Cáceres) y Cádiz. Desde que se publicó la biografía hasta ahora, quince años después, nuestro conocimiento de la obra de Darío Bacas ha ido aumentando y se han ido subsanando errores. El trabajo en solitario que emprendí cuando descubrí aquellas carpetas dio paso, años después, a un equipo de investigadores que ha realizado estudios sobre diversos aspectos de la actividad intelectual de Darío Bacas. Es muy probable que aún surjan nuevos indicios que nos hagan descubrir  más acontecimientos y detalles de su vida y su actividad.

                                        Cáceres, 2013

NOTA AL PIE

1 El Liberal, 6.12.1879.

2 Revista General de la Marina, (2008), p. 489

3 Bacas, D. Y Escandón, R., Teoría elemental de las determinantes y sus aplicaciones al álgebra y a la trigonometría, Imp. de Gregorio Hernando, Madrid, 1883.

De este libro se conservan ejemplares en, al menos, quince bibliotecas públicas del Estado Español (consúltese el Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico Español, CCPBE) y en el Archivo-Museo don Álvaro de Bazán (Viso del Marqués). Sección Cuerpo de Ingenieros, Legajo 3408-7.

4 Bacas, D., Teoría elemental y aplicaciones de las fracciones continuas, Imp. de Gregorio Hernando, Madrid (1ª ed.) 1884, Imp. de Luis Dochao, Bilbao (2ª ed.), 1899.

En bibliotecas de cinco comunidades autónomas se pueden consultar ejemplares (CCPBE)

Este libro ha sido digitalizado por la Biblioteca Nacional de España.

5 I Jornadas. La Ciencia la Técnica y la Sociedad en la Extremadura de Entresiglos, Diputación Provincial, Cáceres, 2013, pp. 195-228.

6 Archivo-Museo Don Álvaro de Bazán. Viso del Marqués (Ciudad Real), Legajo 3408-7

7 Bacas, D., Goniobarímetro, Patente 4818 de 1885, Oficina Española de Patentes y Marcas. Ministerio de Industria. Madrid.

8 I Jornadas. La Ciencia la Técnica y la Sociedad en la Extremadura de Entresiglos, Diputación Provincial, Cáceres, 2013, pp. 177-193.

9 Bacas, D., El Goniobarímetro, Imprenta de Fortanet, Madrid 1885. (Un ejemplar del libro se puede consultar en la Biblioteca del Ateneo de Madrid. Véase el CCPBE)

10 Actas del XIX Congreso Nacional de Ingeniería Mecánica, de la Asociación Española de Ingeniería Mecánica, Castellón, 2012.

11 Bacas, D., El Goniobarómetro (sic), Revista General de Marina 1885, 05 (16), 711-728.

12 Rey, J., El goniobarímetro del ingeniero Darío Bacas,  Llull, 25 (2002), 369-381.

13 Bacas, D., Una observación sobre la estabilidad dinámica de los buques, Revista General de Marina T-025 (1889), p. 175. 

14 Boletín Oficial de la Propiedad Intelectual e Industrial (BOPI) nº137, de 1.5.1892. 

15 Bacas, D., Aparato automático para pesar, Patentes 15715 y 16410 de 1894, Oficina Española de Patentes y Marcas. Ministerio de Industria y Energía. Madrid.

16 Archivo-Museo Don Álvaro de Bazán. Viso del Marqués (Ciudad Real). Sección  cuerpo de Ingenieros. Legajo 3408-7.

17 Bacas, D., Nuevo mecanismo para transformar el movimiento rectilíneo alternativo o circular alternativo en movimiento circular continuo con cambio de marcha y freno, Patente 21558 de 1897, Oficina Española de Patentes y Marcas. Ministerio de Industria y Energía. Madrid.

Rey, J., El goniobarímetro de Darío Bacas, Revista Española de Física, 23-3 (2009), p. 38.

18 http://www.archive.org/stream/antelaopinionya00carggoog/antelaopinionya00carggoog_djvu.txt

19 Archivo-Museo Don Álvaro de Bazán. Viso del Marqués (Ciudad Real). Sección  cuerpo de Ingenieros. Legajo 3408-7.

20 Garaizar, I. y Larrinaga, C., Cultura científico-tecnológica y depuración política. La Escuela de Ingenieros Industriales de Bilbao, Congreso Internacional Migraciones y exilios españoles en el siglo XX, Lanzarote, 2002.

21 Garaizar, I., y Larrinaga, C., op. cit.. Bacas fue el inventor del goniobarímetro y diseñó el primer sistema tributario que atendía a las rentas de los contribuyentes para establecer la cuantía de los impuestos que debían abonar al Estado

22 Bacas, D., Sistema equitativo y racional de tributación para toda clase de rentas y sueldos, Imprenta del Depósito Hidrográfico (Separata de Revista General de Marina), Madrid, 1899.

23 Los que siguen son los siguientes: Ingeniero Inspector de 1ª,  Inspector General de Ingenieros, Vice-Almirante y Almirante. 

24 Boletín Oficial de la Propiedad Intelectual e Industrial (BOPI) nº 367, 1.12.1901. 

25 Bacas, D., Nuevo procedimiento para la extracción de aceites de oliva y de granos oleaginosos, Patente 31937 de 1903, Oficina Española de Patentes y Marcas. Ministerio de Industria y Energía. Madrid.

26 Bacas, D., Nuevo aparato salvavidas con aplicación a los tranvías y otros móviles, Patente 31617 de 1903, Oficina Española de Patentes y Marcas. Ministerio de Industria y Energía. Madrid.

27 Barrantes, V., Aparato bibliográfico para la historia de Extremadura (reedición facsímil de la primera edición, Madrid, 1875), Institución Pedro de Valencia de la Diputación, Badajoz 1977, Tomo III, pp. 320-322.

28 I Jornadas. La Ciencia la Técnica y la Sociedad en la Extremadura de Entresiglos, Diputación Provincial, Cáceres, 2013, pp. 45-64.

29 Según el acta de defunción, esa fue la causa. Al parecer ese día dio a luz una niña, de nombre Rosalina, que murió al nacer.

30 Por Real Orden de 23 de marzo de 1906 se le concedió la Cruz de San Hermenegildo. En 27 de agosto de 1906 fue distinguido con la Placa de San Hermenegildo. El 14 de noviembre de 1908 recibió el nombramiento de Caballero de la Orden. Archivo General Militar. Segovia

31 Aprobó el examen de ingreso en junio de 2010 y continuó allí sus estudios de bachillerato. Archivo del Instituto de Educación Secundaria El Brocense, Cáceres.

32 Bacas, D., …Hacia la redención económico-social, Imprenta y Encuadernación de Valentín Tordesillas, Madrid 1923.

33 I Jornadas. La Ciencia la Técnica y la Sociedad en la Extremadura de Entresiglos, Diputación Provincial, Cáceres, 2013, pp. 117-136.

34 Bacas, P., Darío Bacas, Ingeniero Naval. 1845-1913, Diputación Provincial, Cáceres, 1998.