Máximo Calvo, el alcalde de Cadalso que luchó contra Franco

Influyó en la vida social e intelectual de Cadalso mediante la sociedad Crisol. Intentó hacer lo mismo en Villasbuenas de Gata y en Villanueva de la Sierra
Máximo Calvo
Máximo Calvo

Máximo Calvo Cano nació en Cadalso en 1901 y murió en Almoharín en 1937. Fue un personaje carismático que a una edad muy temprana emigró de Cadalso, estuvo en Cuba y en Francia, posteriormente regresó a España y se hizo carabinero; hasta que un buen día decidió regresar de nuevo a su población natal. Una vez en esta localidad abrió un establecimiento hostelero y se implicó en la política local, inicialmente en el PRRS (Partido Republicano Radical Socialista).

Llegada la República se convirtió en alcalde de este municipio; pronto comenzaron los enfrentamientos con una parte de la población. Fruto de ello fue el informe que unos vecinos de esta localidad (Leopoldo Rodríguez, Lorenzo Calvo, Teófilo Pérez y Eduardo García) enviaron al Gobernador Civil el 21 de mayo de 1932 denunciando la actuación sectaria, corrupta y extremista de Máximo Calvo al frente de la alcaldía.

Posteriormente evolucionaría políticamente y se convertiría en promotor y socio fundador de la Sociedad obrera vinculada a la UGT “CRISOL”, finalmente acabaría militando y siendo un miembro destacado del Partido Comunista en Extremadura.

En la madrugada del dos de noviembre de 1933, días previos a las elecciones nacionales de ese año, un grupo de entre treinta a treinta y cinco vecinos de Cadalso iban gritando por las calles “Viva la Religión, muera el Comunismo”, y al llegar al domicilio de Máximo Calvo la emprendieron a tiros y a pedradas con el edificio gritando a su vez “hay que matar a ese canalla, le vamos a hacer Diputado con picadillos”. Viendo el peligro que se le avecinaba, Máximo Calvo subió hasta la azotea y efectuó varios disparos al aire; pero los manifestantes se habían crecido y tres de ellos envalentonados, y provistos de escopetas intentaron forzar una de las puertas de acceso a la vivienda al grito de “ahora sí que no escapas nos las vas a pagar de una vez para siempre granuja”. Entre esos tres individuos se encontraba Gerardo Rodríguez Acosta, conocido también por el mote de “Clemente”, quien recibió un impacto en la cabeza de una de las balas que Máximo disparó con su pistola Star, calibre nueve, para evitar la agresión de la que estaba siendo víctima. Le hirió de muerte, falleciendo Gerardo Rodríguez Acosta al poco tiempo. Por este motivo pasó parte de la etapa republicana en la cárcel, además de por tenencia ilícita de armas y explosivos, siendo liberado el 27 de febrero de 1936. Una vez que estalla la guerra civil huye a zona gubernamental, iniciando una actividad guerrillera que le hará recorrer buena parte de las comarcas de Cáceres con el fin de crear grupos de apoyo logístico e intentar frenar el avance fascista; manteniendo contactos directos con La Pasionaria y El Campesino.

Se habló de un “Complot de Máximo Calvo” para tomar la ciudad de Cáceres y arrebatársela al ejército franquista. Estuvieron a punto de capturarlo en Cáceres pero sólo se quedaron con parte de su documentación donde figuraban sus contactos provinciales, esta documentación desató una ola de represión con gran número de fusilamientos de vecinos de localidades como Navas de Madroño. Finalmente fue descubierto en Almoharín donde fallecería en un tiroteo.

Influyó en la vida social e intelectual de Cadalso mediante la sociedad Crisol. Intentó hacer lo mismo en Villasbuenas de Gata, influyendo en la creación de una sociedad obrera en la citada localidad; según comenta en su trabajo Fernando Ayala Vicente “Orígenes de la UGT en Extremadura”. También influyó, según un informe del sargento de la guardia civil, en el alcalde y presidente de la sociedad obrera de Villanueva de la Sierra.

Con motivo del asesinato de ese vecino de Cadalso que cometió Máximo Calvo se escribió una obra de teatro que en la actualidad se ha representado en varias localidades de Cáceres y de Madrid “La Taberna de Cadalso”.