132. Participar

Cada uno de nosotros tenemos un papel que desarrollar, en nuestro entorno y en la historia y la “abdicracia” que hemos practicado durante mucho tiempo, parece que nos ha hecho olvidar que el mundo que vivimos necesita un cambio radical, “y ese cambio” no pasa por esperar a que el “sistema” caiga, ese cambio no lo van a promover los que nos han traído hasta esta situación

La participación
La participación

Las cosas son grandes o pequeñas en función del tamaño del observador. Pero a veces el observador adquiere una consciencia mayor porque conecta con su ser interno y entonces descubre que  su interior contiene y se relaciona con el exterior.

Y desde ese punto de vista no se contemplan los fundamentalismos excluyentes, ni los radicalismos, ni los movimientos que tienden a la separación…Desde esa perspectiva el ser se coloca por encima de todo ello y se ve y se siente como parte de un todo mucho mayor, de un entramado de proporciones planetarias en el que todos los seres humanos están interrelacionados e interconectados y que las consecuencias de las decisiones o de los acontecimientos que se producen en un lugar lejano afectan a todo el orbe planetario.

Si echamos la vista atrás para observar la evolución del ser humano, veremos que en el tiempo del imperio romano los que estaban sometidos a su poder pensaban que aquello no iba a cambias nunca, pero cambió y desapareció el imperio romano; como desaparecieron todos los imperios, el español. El francés, el inglés, el ruso… y también lo hará el norteamericano… Tal vez solo es cuestión de mirar un poco `por encima de lo que nos sucede a ras de tierra.

Los tiempos actuales, y aún más los venideros, requieren personas flexibles y desapegadas, con perspectiva del tiempo, que permita suavizar el dolor que nos producen muchas de las situaciones que vivimos hoy: guerras, enfermedades, pobreza, hambruna, injusticia, falta de respeto a los derechos humanos más fundamentales…

Esta observación nos permitirá ver los logros alcanzados, sin perder de vista lo que aún nos falta por conseguir. Es fundamental ayudar, atender, y cuidar a los que sufren, pero intentando no quedarnos fuera del tan enjuiciado y criticado sistema, sino luchando por cambiarlo… y eso solo se puede conseguir desde dentro.

Esto no solo nos coloca frente a la acción, sino que nos plantea la necesidad de que cada uno seamos conscientes de nuestras capacidades y limitaciones que nos hemos creado.

Y ¿por qué no hemos desarrollado estas capacidades? Fundamentalmente por miedo; el miedo es el sentimiento más paralizante que existe; miedo a la falta de recursos, a la soledad, al que dirán, incluso a dejar lo que no te hace feliz practicando aquello de “más vale lo malo conocido, que lo bueno…” Muchas veces nos escudamos en las circunstancias, pero cabría preguntarse: ¿no serán las circunstancias barreras artificiales tras las que creemos asegurar nuestros miedos?

Cada uno de nosotros tenemos un papel que desarrollar, en nuestro entorno y en la historia y la “abdicracia” que hemos practicado durante mucho tiempo, parece que nos ha hecho olvidar que el mundo que vivimos necesita un cambio radical, “y ese cambio” no pasa por esperar a que el “sistema” caiga, ese cambio no lo van a promover los que nos han traído hasta esta situación.

Ese cambio empieza por uno mismo, por tus amigos, por tú familia, por tu entorno más cercano. Y ese cambio no te lo va a facilitar nadie, es un trabajo propio. Tienes que hacerlo tú.

    Hasta otro día amigos.

    Un abrazo.

    Agustín

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