137. Madre tierra

Los pueblos originarios de ayer y de hoy tenían y tienen clara conciencia de que la Tierra es generadora de todos los vivientes. Solamente un ser vivo puede producir vida en sus más diferentes formas. La Tierra es, pues, la Madre Universal

Cuando las sangre de tus venas retorne al mar...
Cuando las sangre de tus venas retorne al mar...

Si la crisis económico-financiera es preocupante, la crisis de la no-sostenibilidad de la Tierra se presenta amenazadora. Hay estudios que dicen que en el año 2008 la Tierra sobrepaso en un 30% su capacidad de reposición de los recursos necesarios para las demandas humanas. En este momento necesitamos más de una Tierra para atender a nuestra subsistencia.

¿Cómo garantizar la sostenibilidad de la Tierra ya que es la premisa para resolver las demás crisis: la social, la alimentaria, la energética y la climática? Ahora ya no tenemos un Arca de Noé que salve a algunos y deje perecer a todos los demás.

Es importante superar la crisis financiera, pero lo imprescindible y esencial es: ¿cómo vamos a salvar la Casa Común y a la humanidad que es parte de ella?

Desde la más remota antigüedad, las culturas y las religiones testimonian la creencia de la Tierra como Gran Madre, Inana, Terra Mater, Magna Mater y Pachamama.

Los pueblos originarios de ayer y de hoy tenían y tienen clara conciencia de que la Tierra es generadora de todos los vivientes. Solamente un ser vivo puede producir vida en sus más diferentes formas. La Tierra es, pues, la Madre Universal.

Durante muchos siglos predominó esta visión hasta que surgió el famoso “espíritu científico” allá por el siglo XVI. A partir de entonces la Tierra ya no es vista como Madre sino, como una realidad sin espíritu, entregada al ser humano para ser sometida y explotada, incluso con violencia. La Madre-naturaleza que debía ser respetada, se transformó en naturaleza-salvaje que debía ser dominada. La Tierra fue convertida en un baúl lleno de recursos, disponibles para la acumulación y consumo de los seres humanos.

Pero desde los años 70 del pasado siglo se ha venido constatando que un planeta pequeño, viejo y limitado como la Tierra ya no puede soportar un proyecto ilimitado. Se necesita otro modelo que tenga como eje central la Tierra, la vida y el bien vivir planetario.

La Tierra existe desde hace 4.4 mil millones de años. En un momento avanzado de su evolución y de su complejidad empezó a sentir, a pensar y a amar. Es la aparición del ser humano. Con razón en las lenguas occidentales homo/hombre viene de Humus, Tierra fecunda y Adán se deriva de Adamah, Tierra cultivable. Por eso el ser humano es la Tierra que anda, que piensa, que siente y que ama.

Tal y como está, la Tierra no puede continuar. Tenemos que cambiar nuestras mentes, nuestros corazones, nuestro modo de producción y de consumo, si queremos tener un futuro de esperanza. La solución para la Tierra no nos va a caer del cielo, sino que será el resultado de una coalición de fuerzas en torno a una conciencia ecológica integral, unos valores éticos, unos fines humanísticos, y un nuevo sentido de ser.

Sólo así honraremos nuestro Hogar Común, la Tierra, nuestra grande y generosa Madre.

    Hasta otro día amigos.

    Un abrazo

    Agustín

Extractado del discurso de Leonardo Boff ante la ONU

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