139. Limitaciones

Los límites son siempre vagos, difusos y moldeables; las limitaciones son restrictivas, netas, rígidas y obsesivas, siempre generadas por el miedo en sus diferentes aspectos

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Probablemente, una de las mayores dificultades con que se enfrenta el ser humano sea la de distinguir entre límites y limitaciones.

Los límites son siempre vagos, difusos y moldeables; las limitaciones son restrictivas, netas, rígidas y obsesivas, siempre generadas por el miedo en sus diferentes aspectos.

Los límites los suele marcar el hemisferio cerebral derecho, las limitaciones el izquierdo.

¿Tiene límites el universo?, ¿los tiene la secuencia numérica?, ¿y la gama de colores? La vida no tiene límites, pero cuando el ser humano necesita referencias, sobre  todo internas, debe poner límites a su mundo, aunque sean límites virtuales.

¿Por qué esta frustrada la sociedad?, porque no sabe distinguir entre límites y limitaciones y no maneja más que caminos tortuosos, sin tener en cuente que los hay diáfanos y despejados cuando se abren los ojos del corazón. Hay que cambiar la forma de mirar.

Cuando el ser humano es consciente del papel que juega en el  entramado cósmico, se dice que ha alcanzado la consciencia de sí. En ese momento se hace patente una de las energías del alma: la religiosidad y a ella como guarnición, le suele acompañar la esperanza, mientras que la fe, tal y como yo la entiendo, no es creer en lo que  no se ve sino creer en lo que se siente.

Dicen que la virtud de la flor reside en su perfume en  su color, y dicen que la de las campanas reside en su sonido profundo o vibrante y yo he llegado al convencimiento de que el alma humana alberga virtudes hermosísimas sobre las que destacan dos: la generosidad y la gratitud. Generosidad por compartir y gratitud por reconocer al que comparte.

No es fácil compartir en un mundo de acaparar y tener; no es fácil ser agradecido cuando uno piensa que lo que se recibe es por merecimiento propio.

Ser generoso implica, sin embargo, una especie de egoísmo perfecto, por cuanto la vida te da el ciento por uno de lo que has dado, y agradecido, si es de verdad, lleva aparejada la generosidad, porque el agradecimiento es un salvoconducto para la futura generosidad.

El agua de la vida discurre en forma de energía, en las más variadas manifestaciones, sed generosos con la vida y la vida será generosa con vosotros.

“Las alas del colibrí vibran a alta frecuencia para conseguir la inmovilidad. El ser humano, cuando conoce la frecuencia a la que puede vibrar su alma, tiene la sensación de que el Universo está inmóvil”

    Hasta otro día amigos.

    Un abrazo

    Agustín

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