150. El poder del miedo

 Si logro alejar el miedo de mi vida, puedo observar que no todo es tan negro como nos quieren hacer creer, que también se producen innumerables acciones positivas, generosas, grandes y pequeñas, propuestas y actitudes a favor del bien común y que hay millones de seres que dan constancia día a día de la fuerza irresistible que genera esa actitud positiva, que podríamos llamar amor

La gente ignora el poder que tiene
La gente ignora el poder que tiene

Las aves carroñeras sobrevuelan con la lentitud y parsimonia propia de su experiencia. Conocen el terreno y sospechan que el alimento está próximo.

Algunas personas han sembrado en diferentes lugares estratégicos la arrogancia y el egoísmo, han diseminado el separatismo y la violencia. Han difundido la abdicracia y el pesimismo. Han publicitado la insolidaridad como el mejor vehículo de supervivencia. Han hecho proliferar la intolerancia, en cualquier aspecto, el fanatismo religioso y nacionalista, la obsesión por el enriquecimiento y el despilfarro. Utilizan la táctica de fomentar la desconfianza y no reparan en gastos para extender el miedo.

Saben que el miedo es la clave para conseguir sus objetivos. Los medios de comunicación son importantísimos en ese contexto. 

La indecencia, el morbo, la falta de principios éticos, las constantes violaciones al derecho de la intimidad, la información sesgada, las críticas constantes a movimientos ideológicos no conformes con lo oficialmente establecido… las horas de más audiencia televisiva se pueblan de producciones y noticias en este sentido, sólo sobreviven en la televisión pública y en ciertos segmentos de emisión poco competitivos los programas divulgativos, culturales, formativos… 

Pero… ¿hay mucho donde elegir? Se ha hablado mucho sobre la cantidad de tragedias y horrores que se contemplan en las pantallas de televisión durante las horas correspondientes al desayuno, comida o cena. 

Sin duda, el miedo y la inseguridad son algunos de los sentimientos que produce este caudal de negras noticias. El miedo y la inseguridad son precisamente los factores que siempre han dado alas a las corrientes ideológicas más intolerantes como los movimientos de extrema derecha en Europa que propagan ideologías próximas al racismo y la xenofobia.  Y ante este panorama ¿cómo reaccionamos? Pues cerramos puertas y ventanas a todo lo que suena nuevo, integrador, o solidario.

Los grandes carroñeros saben que ese es el camino que conduce a la degradación social… y esperan.

De pronto en este mundo hostil, en este desolado panorama, aparecen personajes que explican en qué dirección deberíamos caminar, seres que dan lo que tienen para los más desfavorecidos como Vicente Ferrer o Teresa de Calcuta, médicos que luchan por una medicina más humana y ética con el paciente como Jorge Carvajal… y otros miles y miles que desde sus tareas anónimas y en silencio trabajan por un mundo más justo y más feliz. 

 Si logro alejar el miedo de mi vida, puedo observar que no todo es tan negro como nos quieren hacer creer, que también se producen innumerables acciones positivas, generosas, grandes y pequeñas, propuestas y actitudes a favor del bien común y que hay millones de seres que dan constancia día a día de la fuerza irresistible que genera esa actitud positiva, que podríamos llamar amor.

Todavía hay esperanza, esa sutil llamada a la cooperación está siendo captada por millones de corazones desde cualquier lugar del planeta, una frecuencia del corazón que llega a todas las razas, culturas, edades y capas sociales.

Con el poder de la energía del corazón a nuestro lado, pese a los serios problemas que nos quedan por resolver, merece la pena seguir caminando, sin miedo.

    Los pájaros negros, al final de todo, perderán la batalla. 

Hasta otro día amigos

Un abrazo

Agustín

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