155. Mirar diferente

Dicen que la realidad está conformada por aquello que observamos. ¿Significa esto que si cambiamos la mirada o la forma de mirar, podemos cambiar la realidad?

Los últimos descubrimientos en física cuántica así parecen confirmarlo, cuando aseguran que las partículas son afectadas por al observador, incluso por los estados de ánimo del observador. O bien podría significar que las partículas elementales tienen un cierto grado de consciencia.

¿Entonces por qué no cambiamos la mirada hacia nosotros mismos? ¿Cuánto hace que no te paras a pensar en ti mismo, como estoy, como me encuentro, qué necesito, me gusta o no me gusta lo que hago…?

Estoy casi seguro que cuando nos miramos, no vemos la persona que realmente somos, sino la imagen que queremos ver de nosotros mismos o lo que ven los demás o lo que nos han hecho creer de nosotros mismos… o quizás vemos a la persona que éramos tiempo atrás.

Los recuerdos pesan, y llevamos con nosotros el pasado porque creemos que así el futuro será más seguro, sin darnos cuenta que las circunstancias cambian y casi con seguridad los resultados que obtengamos no serán los mismos. Pero esa carga es inútil para el ser que hoy somos.

Hemos de acostumbrar a nuestra mente para recoger solo aquello que hoy es un aprendizaje para nosotros, la experiencia no pesa, el conocimiento no pesa. Al contrario, da alas a nuestros pies. Lo que pesa son los apegos, las situaciones y experiencias no resueltas, los bloqueos, los enganches que mantenemos y realimentamos durante años.

Debemos aprender a mirarnos cada día con ojos limpios de verdad, sin enganches, sin ataduras, libres…

¿Y cuando miramos a los demás? Entonces la cosa se complica mucho más.

Vemos en el otro lo que queremos ver, no a la persona tal como es, sino con la imagen que me he conformado de ella, lo que me gustaría que fuera, hiciera o pensara. Proyectamos en el otro las expectativas, si son negativas como miedos y si son positivas en forma de esperanzas.

Traemos los recuerdos de nuestras relaciones al presente, que son como filtros que aplicamos a los demás cuando les vemos y eso nos hace adoptar una determinada predisposición hacia ellos.

Imaginad como sería nuestras relaciones interpersonales si cambiáramos la forma de mirar, si fuéramos capaces de ver al ser que es, como si fuera la primera vez que le vemos y sin la interferencia de nuestros prejuicios.

A medida que vayamos cambiando la forma de mirar, nos daremos cuenta que no estamos tan solos, que hay más gente con nuestras mismas inquietudes, con los mismos deseos en la mente y en el corazón, solo esperando un gesto, una mirada para acercarse,… a nuestro lado 

Hasta otro día amigos

Un abrazo

Agustín

Este diario lo hacemos todos. Contribuye a su mantenimiento

ING Direct - Sierra de Gata Digital
Nº CC ES 80 1465 010099 1900183481