159. Salvar la Tierra

Lo sucedido en el valle Rivera de Acebo, así como en muchas otras, debería hacernos entender que el momento actual de nuestra civilización con respecto al planeta que nos acoge, presenta anomalías y graves distorsiones que debemos diagnosticar y corregir si queremos sobrevivi

SOS Planeta Tierra
SOS Planeta Tierra

A propósito del fuego que afectó a una parte importante de Sierra de Gata, el pasado mes de agosto, quiero hacer una reflexión.

Lo sucedido en nuestra zona, así como en muchas otras debería hacernos entender que el momento actual de nuestra civilización con respecto al planeta que nos acoge, presenta anomalías y graves distorsiones que debemos diagnosticar y corregir si queremos sobrevivir.

Hay quien habla de la crisis señalando en ella un doble aspecto: el estructural y el terminal. Estructural, porque afecta a la totalidad del sistema ecológico y terminal, porque no parece que el actual sistema disponga de mecanismos para superar los problemas que hemos ocasionado al medio ambiente.

La alarma, pues, la tenemos encima: está amenazado el patrimonio común de la vida, crece la pobreza, se degrada el ambiente, nunca hemos tenido tanta riqueza, pero nunca la hemos tenido tan mal distribuida, la sociedad se separa cada vez más en ricos más ricos y en pobres cada vez más pobres, estamos dañando gravemente la biosfera y destruyendo las condiciones de vida del ser humano, desde el punto de vista de la ecología.

La sustentabilidad del planeta, tejida por millones de años de trabajo cósmico, está gravemente amenazada y puede verse destruida.

Afortunadamente, está surgiendo la conciencia de que no podemos seguir actuando con la mentalidad que hasta ahora hemos poseído: nuestra visión cartesiana-newtoniana de dualidad que hasta ahora hemos poseído, de contraponer al hombre a la tierra.

Nosotros estaríamos sobre la tierra y contra la tierra, como seres extraños y hostiles, mirándola como un conjunto de recursos y materias primas que se pueden explotar indefinidamente y sin límites.

Pero en este sentido, se nos han venido abajo dos ilusiones, la de creer que  los recursos de la tierra son inagotables y la de que nuestro progreso hacia el futuro es ilimitado.

Llevamos con esta visión casi 400 años y el sistema está haciendo quiebra. Sencillamente estamos descubriendo que, por delante, por detrás, por arriba y por debajo de todos los hallazgos y laberintos tecnológicos, se encuentra casa perdida, nuestro hogar olvidado, el planeta que nos alimenta y nos sustente, la que nos permite seguir viviendo: La Tierra. Ya no admitimos que la Tierra sea una simple reserva  físico-química de materias primas. Es un organismo vivo, extremadamente complejo y dinámico. Es la gran Madre que nos nutre y nos transporta por el cosmos, sin la cual no es posible vivir. 

El destino, nuestro destino común exige un cambio de visión y de rumbo ecológico si queremos sobrevivir como especie. No podemos  seguir explotando y expoliando los recursos naturales sin medida, es un suicidio.

Hasta otro día amigos,

Un abrazo

Agustín 

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