172. La resonancia Schumann

La resonancia Schumann se relaciona con la frecuencia de las ondas alfa de la mente humana en al rango de 7.5 a 13 Hz

Schumann Resonance
Schumann Resonance

A mediados de la década de los años 50 del pasado siglo, el Dr. Schumann un físico alemán, descubrió que la tierra está rodeada por un poderoso campo de naturaleza electromagnética, que se extiende desde el suelo hasta una altura aproximada de unos 100km. por encima de nosotros, es decir hasta la parte inferior de la ionosfera. De lo cual se puede deducir que todo ser y especie viviente del planeta, está afectado por este campo.

La resonancia Schumann se relaciona con la frecuencia de las ondas alfa de la mente humana en al rango de 7.5 a 13 Hz.

    Este campo electromagnético, tiene una resonancia o es de una frecuencia más o menos constante de unos 7.83 Hz. o ciclos por segundo, similares a los del campo que genera el  corazón. (Ver artículo 44)

    El cerebro de todos los mamíferos, incluido el ser humano, está afectado por esa misma frecuencia y se ha constatado que el estado de mayor salud y bienestar se sitúa precisamente en ese rango.

Se ha estudiado, por ejemplo, que los astronautas al realizar viajes espaciales y quedar fuera de la influencia de este campo de resonancia Schumann enfermaban y luego recuperaban la salud y el equilibrio, al someterse a un “Simulador Schumann”.

Pues bien, las investigaciones apuntan que a partir de la década de los años 80, pero de forma mucho más significativa a partir de los 90, la frecuencia de este campo que rodea al planeta se elevó desde los 7.83 Hz hasta los 12 Hz. Muchos científicos e investigadores han alertado sobre esta circunstancia y los posibles efectos que pueda ocasionar sobre el ser humano, así como las graves consecuencias a nivel climático e incluso geológico. Pero como siempre ocurre hay cosas que no interesa que lleguen al conocimiento del hombre de la calle. Evidentemente, al ignorante se le manipula mejor que al informado.

¿Y qué podemos hacer? Los seres humanos tenemos al alcance de nuestras manos mecanismos y herramientas que nos pueden ayudar a nivel interno, a recuperar un “ritmo” adecuado y saludable. Sin tener que recurrir a complicadas tecnologías o peligrosos medicamentos, de efectos secundarios muy tóxicos, son prácticas sencillas que nos permitirán reencontrarnos con nuestro propio y verdadero potencial y equilibrio.

    La meditación, el silencio, la introspección, el contacto con la naturaleza, la música clásica o relajante, la lectura, elegir pensamientos y emociones positivas… el simple hecho de cerrar los ojos, observar nuestras emociones y aprender a gestionarlas, etc. etc.… nos ayudaran a mantenernos en esa frecuencia deseable de entre los 7.5 y los 13 ciclos, donde se encuentra la clave de la salud física, psíquica y emocional.

    Hasta otro día, amigos.

    Un abrazo.

    Agustín.

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