Transformarse

La crisis actual perdura y se profundiza porque los que controlan el poder tienen conceptos envejecidos, incapaces de dar respuestas nuevas

Transformarse
Transformarse

 Existe un mito de la antigua cultura mediterránea sobre el rejuvenecimiento de las águilas. 

De tiempo en tiempo, reza el mito, el águila,  se renueva totalmente. Vuela cada vez más alto hasta llegar cerca de sol. Entonces las plumas se incendian y empieza arder. Cuando llega a este punto, se precipita desde el cielo y se lanza a las frías aguas del lago. Y el fuego se apaga. A través de esta experiencia de fuego y de agua, la vieja águila rejuvenece totalmente: vuelve a tener plumas nuevas, garras afiladas, ojos penetrantes y el vigor de la juventud. 

Decía C.G. Jung, que entendía mucho de mitos y de su sentido en relación con la vida, que  fuego y agua son opuestos que cuando se unen se vuelven poderosos símbolos de transformación. 

El fuego simboliza el cielo, la conciencia y las dimensiones masculinas en el hombre y en la mujer. El agua, por el contrario, simboliza la tierra, el inconsciente y las dimensiones femeninas en el hombre y en la mujer. 

Pasar por el fuego y por el agua significa, por lo tanto, integrar en sí los opuestos. Nadie que pasa por el fuego y por el agua permanece igual. O sucumbe o se transforma, porque el agua lava y el fuego purifica. 

El agua también nos hace pensar en las grandes lluvias, que con su fuerza arrastran todo, especialmente lo que no tiene consistencia y solidez. 

Y el fuego nos hace imaginar el crisol o los altos hornos que queman y purifican en los minerales todo lo que es ganga y no es esencial. Son las conocidas crisis existenciales. Entonces maduramos para lo auténticamente humano y verdadero que hay en nosotros. Quien admite el cambio por el fuego y el agua rejuvenece como el águila del mito antiguo. 

Pero, ¿qué significa concretamente rejuvenecer como un águila? Significa entregar a la muerte todo lo viejo que existe en nosotros para que lo nuevo pueda irrumpir y hacer su camino. Lo viejo en nosotros son  hábitos y  actitudes que no nos engrandecen: querer tener siempre la razón y la ventaja en todo, el descuido con uno mismo, con la casa, con nuestro lenguaje, la falta de respeto con la naturaleza, así como la falta de solidaridad con los necesitados, próximos y distantes. En una palabra, significa morir y resucitar. 

Rejuvenecer como un águila significa también desprenderse de cosas que fueron buenas y de ideas que en su día fueron luminosas pero que lentamente, con el paso de los años, han sido superadas y son incapaces de inspirar un camino hacia el futuro. La crisis actual perdura y se profundiza porque los que controlan el poder tienen conceptos envejecidos, incapaces de dar respuestas nuevas. 

Rejuvenecer como un águila significa tener coraje para volver a empezar y estar siempre abierto a escuchar, a aprender y a revisar. ¿No es esto lo que nos proponemos cada vez que empezamos una nueva andadura? 

En esas encrucijadas tenemos la oportunidad de preguntarnos cuanto de gallina, que solo quiere andar escarbando en el suelo, existe en nosotros y cuanto de águila hay todavía en nosotros, dispuesta a rejuvenecer, a afrontar  valientemente con los tropiezos y las crisis de la vida, y a buscar un nuevo modo de existencia y de convivencia.

    Hasta otro día amigos.

    Un abrazo.

    Agustín.

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