191. Desde fuera

No podemos colocar en un lado la Tierra y en el otro la humanidad. Nosotros los humanos somos aquella parte de la Tierra que siente, piensa, ama, cuida y venera. Formamos un todo orgánico y vivo.

Salvemos al planeta Tierra
Salvemos al planeta Tierra

A propósito de los incendios de la pasada semana. 

Los últimos tiempos se han caracterizado por incontables descubrimientos: continentes, pueblos originarios, especies de seres vivos, galaxias, estrellas, el mundo subatómico, las energías. Pero todavía, parece que nos cuesta descubrir la Tierra como planeta, como nuestra Casa Común. Fue necesario que saliésemos de la Tierra para verla desde fuera y entonces descubrirla y constatar la unidad Tierra-humanidad.

Este es el gran legado de los astronautas que tuvieron la posibilidad de contemplar la Tierra desde el espacio exterior por primera vez, sus comentarios. 

Decía Eugene Cernan: «Yo fui el último hombre que pisó la luna en diciembre de 1972. Desde la superficie lunar miraba con temor reverencial hacia la Tierra en un trasfondo muy oscuro; lo que yo veía era demasiado bello para ser aprehendido, demasiado ordenado y lleno de intención para ser fruto de un mero accidente cósmico; uno se sentía, interiormente, obligado a alabar a Dios. Dios debe existir por haber creado aquello que yo tenía el privilegio de contemplar; espontáneamente surge la veneración y la acción de gracias; para eso existe el universo».

Al pasar por esta experiencia singular, el ser humano despierta a la comprensión de que él y la Tierra forman una unidad y que esta unidad pertenece a otra mayor, la solar, y esta a otra todavía mayor, la galáctica; ésta nos remite a todo el universo, el universo entero al como al misterio de la creación y el misterio al Creador. 

«Desde allá arriba», observaba el astronauta Eugene Cernan, «no son perceptibles las barreras del color de la piel, de la religión y de la política que aquí abajo dividen al mundo». Todo está unificado en un único planeta Tierra

Estos testimonios nos convencen de que Tierra y Humanidad forman en realidad un todo indivisible.  Decía Asimov: «se impone en nuestras mentes  la visión de que Tierra y Humanidad forman una única entidad». El ruso Anatoly Berezovoy que estuvo 211 días en el espacio afirmó la misma cosa.

 Efectivamente, no podemos colocar en un lado la Tierra y en el otro la humanidad. Nosotros los humanos somos aquella parte de la Tierra que siente, piensa, ama, cuida y venera. Formamos un todo orgánico y vivo.

Hagamos honor a nuestra autocalificada condición de seres pensantes e inteligentes. Cuidemos de nuestra casa, del lugar que habitamos, que nos cobija y nos alimenta.

Pero no solo debemos hacerlo con el lugar, quizás debamos comenzar por las personas que nos acompañan en ese convivir.

Hasta otro día amigos.

Agustín.

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