La magia

Magia es aquello que no podemos explicar desde los parámetros de nuestra razón, ni desde la lógica, es lo que nos impulsa a aceptar lo que no vemos, pero que de alguna manera sabemos que existe; es un proceso que maneja, de una manera absolutamente incomprensible, pero eficaz, los hilos de los acontecimientos

La magia

La magia es la sabiduría de saber que la vida nunca va a dejar de sorprendernos. Si estamos abiertos a cuanto nos llegue con un talante de curiosidad, de apertura a lo nuevo, la magia vuelve a permitirnos incorporarlo sin mayores problemas.

Magia es aquello que no podemos explicar desde los parámetros de nuestra razón, ni desde la lógica, es lo que nos impulsa a aceptar lo que no vemos, pero que de alguna manera sabemos que existe -muchos a esto lo llaman fe-; es un proceso que maneja de una manera absolutamente incomprensible, pero eficaz, los hilos de los acontecimientos.

Magia es incorporar que lo insólito se puede convertir en cotidiano, que lo imposible se puede convertir en realidad.

La historia de la humanidad hasta nuestros días ha estado regida por acontecimientos, que en muchos casos podrían encuadrarse dentro del termino de la magia, por la aceptación de que lo sobrenatural, lo imposible, se hace presente permanentemente  en nuestras vidas, -eso son en esencia las religiones-.

Aceptamos sin mayores reparos que la divinidad existe, que es una realidad, aunque no la veamos, aceptamos que puede interceder por nosotros cuando se lo solicitemos, para lo cual utiliza mecanismos que nadie puede explicar, a pesar de lo cual son aceptados sin más.

Y lo más curioso es que esa aceptación no es exclusiva de gentes sin formación cultural, al contrario, la podemos encontrar en personas de toda condición social, intelectual y económica.

La fe en algo superior, indefinible por naturaleza, forma parte del inconsciente colectivo de la humanidad, no así lo mágico, que pasa a ser algo no aceptado ni valorado, cuando en realidad se trata de la misma esencia de la que está hecha lo sobrenatural.

Desde luego una cosa es el sentimiento religioso,-no olvidemos que religioso viene de religar, volver a la fuente, al origen-, y otra  muy diferente su canalización a través y por parte de las instituciones religiosas.

El sentimiento religioso no se cuestiona el modo, ni la forma en que la divinidad se manifiesta, por muy mágica que ésta sea, sin embargo las instituciones religiosas crean escuelas teológicas para entender a Dios, cuando en realidad tendrían que tratar de entenderlo, a través del estudio de sus mágicas manifestaciones…

Y no solo a Dios, sino también a la gran cantidad de personajes que componen su corte celestial, los cuales también tienen su particular y mágica forma de presentarse ante los humanos. Y no estoy hablando de religión. De lo que comúnmente se entiende por religión.

Pero para eso, religiones como las derivadas del judaísmo, como la cristiana o la islámica, deberían primero no estigmatizar la magia como obra del demonio. 

Hasta otro día amigos.

Un abrazo

Agustín