Qué hacer con las viejas escrituras

Hace no muchos años (algunos incluso pasábamos así a limpio los apuntes de la universidad) no existían los ordenadores, o eran muy caros, y se utilizaban las máquinas de escribir, que deben parecer a los jóvenes lo que a mí las planchas de carbón: algo antediluviano

Escrituras antiguas. IMAGEN de la web todocolección.net
Escrituras antiguas. IMAGEN de la web todocolección.net

Es frecuente que un cliente pregunte, tras firmar las escrituras de herencia (o compra. o donación de una casa o una finca), qué hace con las viejas escrituras. "Guárdelas hasta que un invierno sea tan frío, que no haya otra manera de encender la chimenea", les contesto, para explicar su importancia.  

La respuesta debe hacerse contando con dos cosas:

La primera, que si el negocio obliga a hacer declaración del mismo en la renta del año siguiente, como es el caso de los vendedores o donantes, deberán guardarse por si en Hacienda nos piden que acreditemos el valor que se tuvo en cuenta, a efectos de la ganancia de patrimonio. Por eso se da una copia simple al vendedor o donante del inmueble, para que ponga en su declaración siguiente el valor de adquisición y el de transmisión. 

La segunda se refiere a la posibilidad de que en una escritura existan datos de fincas colindantes, o menciones de servidumbres que no fueron inscritas en el Registro, pero que pueden dar problemas años después, por ser difíciles de demostrar, pero defendibles si acudimos a dichas escrituras. No digamos cuando se trata de una finca que no fue inscrita, pero que, ahora, sí lo va a ser. Aunque la escritura, por su antigüedad, no incluya la referencia catastral descriptiva y gráfica que exige la Ley, sí puede servir para acreditar el pago (o la prescripción) del impuesto al que estuviese sujeta, y así ahorrarnos dicho impuesto de transmisiones patrimoniales correspondiente (un ocho por ciento, que no es moco de pavo), al inmatricularla por expediente de dominio.

Otra cuestión es "enfrentarse" a una copia parcial. Hoy día es muy fácil imprimir una copia de la escritura, dándole a la impresora. Pero no hace muchos años (algunos incluso pasábamos así a limpio los apuntes de la universidad) no existían los ordenadores, o eran muy caros, y se utilizaban las máquinas de escribir, que deben parecer a los jóvenes lo que a mí las planchas de carbón: algo antediluviano. Por eso, era mucho más rápido y sencillo para el copista de la notaría expedir copia parcial de la escritura, reduciendo los datos a lo referente al heredero (o donantario, comprador, etc.) interesado, con  lo que se omitían los de las demás fincas. Y así, se describía la finca "31" diciendo "olivar al mismo sitio que el anterior, de..." pero el "anterior" era el "29", pues el 30 se lo había adjudicado otro interesado, y el sitio ni se mencionaba. Esos problemas han desaparecido con la informatización de las notarías. 

       

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