ACEBO. Capital del encaje de bolillos (XVI)

En la inauguración del Pabellón de Extremadura de la Exposición Iberoamericana de Sevilla (1929), las infantas doña Beatriz y doña Cristina de Borbón y Batten, hijas de Alfonso XIII, recibieron como regalo varios encajes de Acebo. No serán la primera, ni la última vez que los encajes de Acebo llegan al Palacio Real

Escuela de Acebo Caěceres. Encaje Paseo de la Reina Coleccioěn cafeě Bar Treěbedes
Escuela de Acebo Caěceres. Encaje Paseo de la Reina Coleccioěn cafeě Bar Treěbedes

El 23 de agosto de 1928, se hace eco de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 y de la participación extremeña en ella, el diario liberal “El Imparcial”: “Por fin se han reunido en Mérida representantes de Cáceres y Badajoz –dice- para acordar el plan de preparativos necesarios a la concurrencia de Extremadura al próximo certamen de Sevilla… aspiran reunir en el pabellón regional las mas destacadas muestras del trabajo extremeño –arte, industria, agricultura- junto a los recuerdos simbólicos de las gestas en tierras américanas…” (1).

“Nuestras hermanas de América deben pues –añade El Imparcial-, conocer los productos do toda laya que el trabajo extremeño arranca, día a día, al viejo solar de los conquistadores. Las maderas, las frutas y el pimentón veratos, sin rival en el mundo, aunque escasamente conocidos dentro de la propia España; el fino aceite de la sierra de Gata, que lucha en vano por vías de comunicación fáciles y accesibles; los higos de Almoharín, las naranjas de Alcuescar, las más exquisitas de España en opinión de los ingleses, siempre descubridores nuestros; los vinos exquisitos de Brozas, Ceclavín y Montánchez, y tantos otros productos similares de la provincia de Badajoz deben figurar convenientemente presentados en el pabellón extremeño de la Exposición iberoamericana (1).

“En el aspecto industrial es necesario facilitar mercados amplios a los admirables encajes de Acebo, de tan justa como restringida fama; las manufacturas de corcho de Cáceres; las petacas do Salorino y Malpartida de Plasencia; los incomparables jamones de Piornal y Montánchez; los embutidos de toda la región, únicos en España, aunque faltos do una empresa comercial que coordine los esfuerzos dispersos y centralice debidamente la oferta; los fosfatos de Logrosán y Aldea Moret, para ofrecer solamente los más importantes aspectos de la industria cacereña, en lucha con mil obstáculos (1).

No sabemos la influencia que tuvo el trabajo realizado por los responsables y reporteros de Nuevo Mundo y su propuesta de “Exposición Nacional de Encajes”, en la inclusión del encaje extremeño en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929, aunque nos atrevemos a asegurar que esta investigación sobre el terreno influyó en los expositores.

Efectivamente, en julio de 1928, el arquitecto Vicente Traver, entrega un anteproyecto para de la Casa de Extremadura en la exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929, para que, en noviembre de ese año con seguimiento del arquitecto Rafael Arévalo, se iniciara la construcción que se pretendía, como así fue durante un tiempo, quedara permanente…. Por otro lado, hubo un especial interés en que la actividad económica regional estuviera bien representada. En este sentido, el sector primario contó con los olivareros y las encajeras de Sierra de Gata. (2).

Manos a la obra, se pactaron los gastos a un 50% por las diputaciones de ambas provincias extremeñas y se nombraron sendos comités. El comité de Cáceres estuvo representado por Miguel Ángel Ortiz Belmonte, luego director del Museo de Cáceres, y Antonio Floriano Cumbreño y, el de Badajoz, por Abelardo Corvasí y Enrique Segura Otaño. Como delegado en Sevilla estuvo Ángel Rubio Muñoz-Bocanegra. (3), presidios por el presidente de la diputación de Cáceres, don Gonzalo López-Montenegro y por el de la de Badajoz, don Sebastián García Guerrero, respectivamente.

Con todo llegó el esperado día  30 de septiembre de 1929 y no se hizo rogar el “Correo Extremeño”, del día siguiente, para lanzar grandes titulares en su portada: “Extremadura en la Exposición Iberoamericana de Sevilla. Con brillantez inusitada se verificó ayer, a las once de la mañana, la inauguración del pabellón de Extremadura en el certamen Iberoamericano. Asistieron sus majestades los Reyes, que hicieron grandes elogios de la magnificencia de nuestro pabellón, felicitando a los representantes de las provincias hermanas”. “El pabellón extremeño ofrece, (a juicio del diario),  una interesante traza artística y, en su interior, se han reunido verdaderas maravillas artísticas y típicas. Es un arcón de magníficos recuerdos, una exhibición de la potencialidad extremeña en todos los tiempos” (4).

Excesivamente largo sería relatar, aquí y ahora, la gran cantidad de autoridades que visitaron el pabellón de Extremadura el día de su inauguración. Si comentar que estuvieron presentes el Presidente del Consejo de Ministros, Miguel Primo de Rivera, acompañado por el gobernador civil de Sevilla, señor Mora, con la intención de recibir al rey Alfonso XIII, que no se hizo esperar,  con el infante don Jaime y las infantas doña Beatriz y doña Cristina de Borbón y Batten, “que recibieron como regalo varios encajes de Acebo” (5).

No será la primera vez que los encajes de Acebo llegan al Palacio Real. A finales del siglo XIX, la reina de España gustaba ver tan preciado género en sus aposentos de la madrileña Plaza de Oriente, eligiendo aquellas piezas que más le gustaban (6).

También la aristocracia extremeña y salmantina, a principios del siglo XX, compraría, encajes de Acebo, de la mano del matrimonio acebano Ángeles Sánchez y Plácido Puerto, intermediarios en la comercialización de este producto por las ciudades de las zonas citadas, según nos cuentan descendientes de la citada familia.

Tampoco podemos descartar que, entre la colección de encajes y prendas de lencería labradas a bolillo, que menciona en su testamento de 1479,  doña Mencia Enríquez, duquesa de Alburquerque, hubiese algún encaje de Acebo, dada la propiedad de don García Álvarez de Toledo, sobre este lugar de Coria. Era hija del I duque de Alba y I marqués de Coria, casada con don Beltrán de la Cueva. (7). Como también cabe pensar que, el resto de los duques de Alba, tengan algún encaje de Acebo en sus vitrinas, siendo señores de Coria y su tierra, con jurisdicción en Acebo, Hoyos y Perales.

Hay que tener en cuenta que los encajes de Acebo son artesanía artística pura. Lo que ha evolucionado son las técnicas en la forma de elaborar el encaje de bolillos, pero sigue siendo un trabajo totalmente manual, realizado sin utilizar ningún tipo de máquinas. En Cáceres predomina el encaje popular, aquel que está enraizado en municipios como Acebo, siguiendo las características de las zonas occidentales de Europa.

Pero lo que yo realmente quería contaros, es que dentro del Pabellón de Extremadura de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929, en la Galería de la Fuente, junto a una vitrina de labores a mano, se encontraba otra vitrina conteniendo un almohadón bordado a mano por doña Pilar Rincón y dieciséis piezas de encaje de Acebo (4). Pero eso es tema para otro capítulo.

NOTAS

1.- Ver Maillo, Adolfo. “El Imparcial” del 23 de agosto de 1928. Crónicas extremeñas. Extremadura en la Exposición Iberoamericana. Año XII. Número 21.309. Página 15.

2.- Ver Traver, Vicente. “Exposición Ibero-Americana. Casa de Extremadura. Memoria”. Diputación de Badajoz. Área de Cultura y Deporte. Servicio de Archivo Provincial. ES.06015.ADPBA/DP.03.05.01.01.05// C01990.006 de 19 de julio de 1928.

3.- Noticias del Museo de Cáceres, del viernes 2 de agosto de 2013.

4.- Ver “Correo Extremeño” del 31 de septiembre de 1929. Año XXVI. Número 7.477. Páginas 1, 2 y 3.

5.- ABC (Sevilla), del jueves 31 de octubre de 1929. Año 25. Número 8.376. Página 17.

6.- Para más información: Valadés Sierra. Juan M. “La aportación cacereña al Pabellón de Extremadura en la Exposición Iberoamericana de Sevilla”. Revista de Estudios Extremeños, 2013, Tomo LXIX-Nº III. Página 1.866 y ss.

7.- Rodríguez Villa, Antonio en “Bosquejo biográfico de don Beltrán de la Cueva. Primer duque de Alburquerque”, reproduce el documento: “Las mandas é descargos que la señora duquesa de Alburquerque fiso al tiempo de su fallecimiento, y las cosas que se gastaron en sus obsequias é las deudas que se pagaron…”. Luis Navarro editor. Madrid 1881.

Foto.- Escuela de Acebo. Cáceres. Encaje: “Paseo de la Reina”. Colección Café Bar Trébedes de Acebo.

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