COSINAS DE LA NUESTRA SIERRA. Hidroeléctrica de la Cervigona para que abarate la luz

En un principio esta subestación, conocida como la Casa Vieja, se construyó en el Camino Viejo, siguiendo la pista del Coto, cerca de las pilas de la Fuente de los Judios. Se dio la circunstancia de que accionistas de la minicentral eran dueños de una fábrica de harina en la localidad de Hoyos, que se servia de la producción de energía eléctrica de aquella

Maquinaria e instalaciones de la Hidroeléctrica de la Cervigona. Sergio Franco “El Topo”.
Maquinaria e instalaciones de la Hidroeléctrica de la Cervigona. Sergio Franco “El Topo”.

Salvo el único camarero y dueño del local, ningún parroquiano más en el interior del Bar. Don Silvestre Paraqué tomó asiento en una de las cuatro sillas que rodeaban una de las mesas que, como las demás, estaban dispuestas a la espera de algún que otro cliente. Ni siquiera Joaquín ocupaba su ansiado rincón. El camarero sin preguntar le sirvió un café espumoso con leche y un sobre con dos pastillitas de edulcorante.
 

- Sigue el pulso entre las eléctricas y el gobierno –inquirió el camarero sabedor del interés de don Silvestre Paraqué por este tema de actualidad.

- Ellos se lo guisan y ellos se lo comen –contestó don Silvestre.

- Parece que la subida no es para tanto.

- Eso es lo que quieren que pensemos, un 11% es mucho, un 3% nada.

- Es menos de la mitad.

- Pasado el primer trimestre de año volverán a subir.

- En cualquier caso, una subida u otra, a nosotros nos hacen polvo. No sé si podré mantener el local abierto –dijo con preocupación el camarero-, ya sabe como vienen los inviernos por estos lares.

- Ni negocios, ni hogares, esto no hay quien lo aguante.

- Tendremos que poner de nuevo en marcha la minicentral hidroeléctrica de la Cervigona.

- No es mala idea, esa fábrica de la luz dio un buen servicio.

- Tanto que los pueblos de Acebo, Cilleros, Eljas, Hoyos, Perales del Puerto, San Martín de Trevejo, Villamiel, Villasbuenas de Gata y, posiblemente, Valverde del Fresno se vieron beneficiados de la iniciativa empresarial.

-  En una ocasión defendí la puesta en marcha de nuevo de la pequeña hidroeléctrica: “Ahora que están de moda los sistemas renovables de autoabastecimiento y ha mejorado ostensiblemente la maquinaria para la obtención de energía eléctrica –dije-, echamos un órdago por la recuperación de las hidroeléctricas para Sierra de Gata. La presa del Prado de la Monja podría dispersar sus usos. Además del autoabastecimiento de agua potable, podría canalizarse para riego y utilizarse para producción eléctrica”. Por la cara de mis interlocutores o no interesó la idea o fue esta una locura pasajera de esas que sólo a mi se me ocurren.

- No crea usted, don Silvestre, hay más locos, espere un momento –se alejo bruscamente el camarero acercándose a un tablón de corcho donde se amontonan recortes de papeles con diferentes noticias asaetadas por chinchetas, como se apelmazan los encolados carteles publicitarios sobre los muros abandonados de cemento y ladrillo. Repasó hábilmente los escritos con ambas manos, avisando con una exclamación de júbilo el hallazgo pretendido.

-  Este es. Sí, sí, esto es lo que buscaba. Mire, mire –dijo alargándole el documento.

- ¡Caramba! –exclamó don Silvestre Paraqué en una lectura rápida-. Me pasó desapercibida esta noticia.

Tras ajustarse las gafas don Silvestre Paraqué pasó a una lectura más pormenorizada ante la atenta mirada del camarero que esbozaba una pequeña sonrisa de satisfacción: “Firma del convenio entre el Presidente de la Diputación y responsables universitarios: El presidente de la Diputación Provincial Antonio Capote y el director de las Escuelas de Ingenierías Industriales de la Universidad de Extremadura, José Luis Quintana, firmaron ayer un convenio por el que estos centros estudiarán la posibilidad de volver a poner en marcha las antiguas minicentrales hidroeléctricas de la Provincia”.

- ¡Eh!, ¿qué le parece?

-  Qué no estoy solo. La locura es mundial. Digo más, es interplanetaria. ¡El mundo está loco!. Estamos locos, compañero. ¿No es para sentirse feliz?. Políticos e intelectuales universitarios juntos en esta revolución hidroindustrial.

- Dicen que hay entre 20 y 25 minicentrales hidroeléctricas en toda la provincia de Cáceres, las más ubicadas en las comarcas de Sierra de Gata y La Vera. Se van a poner las botas.

- Lo que más me ha llamado la atención, porque da pie a la esperanza, es la afirmación de que, si bien estas industrias fueron abandonadas por su baja rentabilidad, como ocurrió con las hidroeléctricas de la Cervigona y de Robledillo de Gata, ahora pueden ser rentables, ya que la situación energética ha cambiado.

- Se trata de volver a poner en marcha las conocidas como fábricas de la luz.

- Aquellas que anunciaron el final del parpadear del fuego sobre la cera, el deambular de las mariposas sobre las superficies aceitosas, la llama prendida sobre el borde del candil y el furor del carburo.

- Si lo dice la agencia Efe, por vía de la redacción de El Periódico de Extremadura, punto en boca.

- Sí, es la página 23, del 7 de mayo de 2003. Me preocupa la fecha. Es mucho tiempo.

- Falta financiación.

- ¿Quiénes son los propietarios de las minicentrales?

- Las grandes eléctricas.

- Acabásemos.

El camarero desapareció como se esfumó el dinero de las preferentes o del Forum Filatélico, sin que se entere el propio cliente. Don Silvestre Paraqué quedó completamente solo en el local, momento que aprovechó para tomarse el frío café abandonado en el fragor de la alucinación, del delirio eléctrico. Revivió la imagen de Jálama altanera, de la Cervigona escupiendo agua por las librerías de pizarras, del Guijarro con sus restallantes cepas, el barrerón del Quince… y recordó a vetones y lusitanos, romanos, moros y cristianos. La población nativa esperando que, los restos de la nobleza visigoda repartida entre la cordillera cantábrica y los valles pirenaicos, le trajeran la pequeña luz encendida en Covadonga, aquella que permitió la creación del reino de Asturias, luego reino de León con Galicia, León, Asturias y el norte de Portugal, para avanzar, entre guerras, estableciendo fronteras naturales, repoblando las aldeas existentes y poblando otras nuevas, asentando así el dominio cristiano asturleonés, protagonista del comienzo de una nueva historia en estas tierras nuestras. Fue a principios del siglo XIII, cuando Alfonso IX de León tomó para sí y sus descendientes las tierras serragatinas de manera definitiva.

-- Lea usted esto, don Silvestre –interrumpió el camarero ofreciéndole un paquete de folios.

-- ¡Joder!. Qué susto me has dado.

-- Lo siento don Silvestre.

-- No es culpa tuya, estaba completamente ensimismado.

-- ¿Cómo en su mundo?

-- Eso mismo.

-- Lo dice la gente cuando le ven a usted pensativo: Ya está don Silvestre en su mundo.

-- ¿Qué me traes?

-- Lea, lea. ¿Le preparo otro café?.

-- Sea y… un vasito de hierbas… con hielo.

-- Invita la casa.Don Silvestre Paraqué cogió el paquete de folios que le entregó el dueño del local y los abrió sobre la mesa. Colocó a derecha de estos el café, recién servido, y le echó las edulcorantes, distribuyéndolas por todo el líquido con la cucharilla. Removió el vaso de licor de hierbas, girándolo con la mano derecha, y lo depositó junto al café.

Para este autoabastecimiento eléctrico –leyó-, en 1911, se constituyó, ante don Leonardo Marcos, notario de San Martín de Trevejo, la sociedad Hidroeléctrica de la Cervigona S.A., con un capital inicial de 250.000 Ptas. y sede social en Hoyos (Cáceres). Esta sociedad construyó una minicentral hidroeléctrica, para una potencia de 10 Mw, capaz de transformar la energía en electricidad, aprovechando la diferencia de desnivel entre los dos puntos que separan el aliviadero del azud, en las Cabezas de la Cervigona, hasta el nivel normal del río, en el valle de confluencia del río Cervigona con unos de sus regatos afluentes que bebe de la unión del regato del Espartal, el regato  Malo y el regato del Gamular, que es donde se descarga el caudal turbinado.

El agua fue desviada de su cauce original hacia un estanque construido al efecto para conducirla, canalizada por unos gruesos tubos de hierro, ladera abajo, hacia una minicentral hidroeléctrica capaz de transformar la energía en energía mecánica mediante una turbina hidráulica que activaba un generador, necesario para conseguir la energía eléctrica y  abastecer a la zona oeste de Sierra de Gata, desde Villasbuenas de Gata hasta Valverde del Freno.

En la Bocha, a la altura del regato del Caiz o Cahiz se encontraba la subestación eléctrica, conocida como la Casa de los Chanes, donde estaban ubicados los equipos e instalaciones necesarios para la transformación de la tensión de la corriente eléctrica y elevar la tensión a la salida del generador, realizando el transporte de energía eléctrica a voltajes elevados, reduciendo las perdidas por las resistencias. En un principio esta subestación, conocida como la Casa Vieja, se construyó en el Camino Viejo, siguiendo la pista del Coto, cerca de las pilas de la Fuente de los Judios.

Se dio la circunstancia de que accionistas de la minicentral eran dueños de una fábrica de harina en la localidad de Hoyos, que se servia de la producción de energía eléctrica de aquella.

Así les salía gratis. Eso mismo es lo que tenía que hacer yo.

Pues Próspero Año Nuevo.