La huella de Alba en Sierra de Gata (X)

Tanto para los duques de Alba, marqueses de Coria, como para la corona, los vecinos de los nuestros pueblos, Acebo, Hoyos y Perales, se dividían principalmente en hombres buenos pecheros, que representaban al estado general, y en hidalgos, que representaban al estado noble. La importancia radica en que los primeros eran los que pagaban impuestos y los segundos estaban exentos de ellos. Las mujeres no solían contar en estas estadísticas salvo que fuesen viudas o tuviesen título nobiliario, como era el caso de los propios duques de Alba, como veremos más adelante

CHAVES
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Pero esto no se ajustaba exactamente a la realidad. La población se dividía por distintos oficios, siendo el más numeroso el de jornaleros que ocupaba a 202 vecinos en Acebo, 190 vecinos en Hoyos y 105 vecinos en Perales, entre los que están incluidos los labradores, que cultivaban tierra propia o arrendada, y los mozos sirvientes.

    La población en general y el hospital, para transeúntes y pobres de solemnidad, eran atendidos por médicos (dos en Acebo), cirujanos y barberos sangradores y eran elaboradas y despachadas las medicinas por los boticarios. Tenían veterinarios, ya que el ganado era un bien apreciado.

    Las escuelas de niños era atendida por un maestro de primeras letras y, además, Acebo y Hoyos disponían de una cátedra de gramática impartida, dentro de los conventos, por los frailes franciscanos, el de Acebo desde 1595. También tenían organistas, oficio que por lo general ejercía el maestro de primeras letras en las iglesias parroquiales y un fraile corista, en los conventos.

    También había abogados. No había pueblo, en la segunda mitad del siglo XVIII, que no tuviera uno o dos abogados, ya que la mayoría de los vecinos y vecinas eran analfabetos, por lo que no sabían ni leer ni escribir y confiaban su suerte en abogados y escribanos. Esta actividad decae en Hoyos a finales de siglo, desconociendo la causa, ya que mantenía los juzgados en primera instancia.

    Los oficios artesanales, derivados de la atención al campo, eran preferentes. Acebo llegó a tener ocho molinos de aceite y nueve harineros. Hoyos, ocho de aceite y cinco de harina y Perales, cuatro de aceite y siete harineros, lo que supone un gran número de personas ocupadas en la molturación de la aceituna y en la molienda de la cebada, la avena y el trigo.  

    Acebo destacaba por la cantidad de personas propietarias de colmenas (21) y de lagares de vino (10) y Hoyos en el número de arrieros (10). Los tres pueblos estaban bien provistos de herradores y herreros y, en menor medida, albarderos.

    Para el abastecimiento de comestibles había dos hornos de pan en cada uno de los tres pueblos, conocidos como hornos de poya según los fogones de que dispusieran. Todos tenían carnicerías, aunque en Hoyos y Perales sólo permanecían abiertas en determinadas épocas del año, por su poco trasiego. Esto es debido seguramente a la caza disponible y a la crianza de animales domésticos. En muchos casos eran los propios pastores los que se acercaban a los pueblos a vender carne del ganado a su cargo. También disponían de abacería, para el despacho de diferentes productos. No podían faltar los mesones, con dos por cada pueblo, administradores de tabaco y fabricantes de aguardiente.

    Fueron importantes los maestros carpinteros, los albañiles y los tejeros. Cada pueblo solía tener una fábrica de ladrillo y teja.

    Para el vestido estaban los tejedores, sastres, boteros y zapateros, estos últimos de cierta presencia en los pueblos.

    También había, en cada pueblo, propietarios y/o arrendadores de tierras, mayorales de cabras, vacas y ovejas, pastores y dagales de los mismos ganados, sirvientes, capellanes y administradores de las obras pías.

    A finales del siglo XVIII en Acebo hay 380 vecinos, como ya tenemos dicho. Los oficios continúan siendo preferentemente los dedicados al campo y los propios de la asistencia y la administración.

    Por los datos anteriores, referidos a mediados del siglo XVIII (1), y de estos que siguen, de finales de 1791, podemos hacernos una idea clara de las labores a que dedicaban su tiempo los vecinos de los pueblos serragatinos de Alba (2).

    En Acebo, diez ganaderos se dedican al ganado cabrío,. Las grandes manadas de cabras perdurarían hasta mediados del siglo XX, cuando el ICONA se dedicó a llenar los campos serragatinos de pinares. Todavía se pueden ver los restos de los corrales, algunos en buen estado, dignos de ser protegidos y declarados Bien de Interés Cultural (BIC). Hay nueve gañanes con sus yuntas para labrar los olivos, cinco molineros, dos herradores, dos albarderos, cinco tejedores de lienzos y también colmeneros, arrieros y jornaleros que se mantienen con estos oficios y sacan los frutos a conducir, vender  a Castilla y traer de los que carece este pueblo por lo fragoso y pedregoso de la tierra.

    Para los el mantenimiento del pueblo se contaba con diez carpinteros y albañiles,  tres cerrajeros y armeros, dos herreros y albéitares, quatro zapateros, dos mesoneros, dos sastres y tres boteros. No hay gremio con ordenanzas aprobadas y sin ellas.

NOTAS

1.- Para más información sobre este apartado ver : Cenón de Somodevilla y Bengoechea, I Marqués de la

Ensenada. “Catastro del Marqués de la Ensenada”, para Acebo, Hoyos y Perales. Archivo General de

Simancas. Portal de Archivos Españoles. Ministerio de Cultura. Gobierno de España. / Puerto Rodríguez, Julián. ”Acebo 1753. Una mirada desde Sierra de Gata”.  Casa de Extremadura en Getafe. Madrid 2010.

2.- Barrientos Alfageme, Gonzalo y otros. “Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura. Partido de Coria”. Asamblea de Extremadura. Badajoz 1996.

Foto1.- “Puente de Carreciá (Puente de la Carretera a la Ciudad)”. Sergio Franco “Topo”. Foto cedida por el autor. Puente medieval situado a 1,5 Km de Acebo, en la carretera de Ciudad Rodrigo, subiendo el monte de la Candelera al Puerto de Perales. La construcción, sin poder descartar que su cimentación se encuentre sobre otra más antigua, podría datarse del siglo XVI o a principios del siglo XVII.

Foto2.- Escudo de la familia Chaves. Acebo. Cáceres. Sergio Franco “Topo”. Foto cedida por el autor.

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