RELECTURA DE LEÍDOS (III). Don Juan Acedo Rico, primer conde de la Cañada

Uno de los principales instigadores en la delación contra los comuneros de Acebo fue el conde de la Cañada, personaje influyente que se declaraba realista y adicto al Altar y al Trono y que no quedando conforme ni con la sentencia dictada en primera instancia ni con el indulto de 1º de mayo de 1824, reitero una segunda denuncia. ¿Quiénes eran realmente estos personajes históricos que firman con el título nobiliario de Castilla. Título que fuera concedido por el rey don Carlos IV, padre del monarca Fernando VII?
Juan Rico Acedo, natural de Acebo. I Conde de la Can?ad
Juan Rico Acedo, natural de Acebo. I Conde de la Can?ad

Era don Juan Rico Acedo un muchacho inteligente al que su tío decidió darle estudios, apoyado por la familia Godínez de Paz. Había nacido en Acebo (Cáceres) y fue bautizado en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles el 7 de junio de 1726 para ir a morir, en la calle de Cedaceros de Madrid, un 18 de diciembre de 1795, siendo enterrado, de secreto, en la bóveda del altar mayor de la Iglesia de San Sebastián de Madrid.

Do Juan Rico Acedo no era un niño como los de su edad, mas retraído, ambicioso. Su humilde familia, al servicio de los molinos de los hijodalgo Godínez tocados de los favores del ducado de Alba, sabía que el estudio era la forma de sacarlos de la pobreza y, una carrera, la de abogacía, la que podía llevarles por los confines del poder. No perdían nada, en el camino de San Juan estaba ubicado el Convento de Santiago de Acebo, (1595-1825), y, en su interior, una cátedra de gramática que actuaría de termómetro para confirmar o negar la valía del niño Juan.

El resultado fue positivo y los monjes franciscanos menores observantes comunicaron a la familia Rico Acedo que era conveniente que el muchacho continuase sus estudios en la Universidad de Salamanca, así se hizo.

La vida del joven estudiante cambió por completo. Nada que ver con su pueblo natal, Acebo que, en torno a los 1.000 habitantes, tenía una incipiente vida agrícola y ganadera.

Ahora él había pasado a la ciudad de la cultura, en un momento de relanzamiento económico, recién estrenada la Catedral Nueva, que arropó a la románica, y terminada la imponente Plaza Mayor barroca. Se sentía orgulloso de poder asistir a las clases de prestigiosos profesores y de poder pasear entre sus más de 25.000 habitantes formando parte de la vida universitaria.

Enseguida se asoció con el grupo de estudiantes manteístas, también conocidos como universitarios pobres, de los que fue reconocido como jefe, anticolegial y muy regalista. Ese cargo le dio ocasión de tomar, por primera vez, contacto con el poder, y le gustó tanto su sabor que no dudo en ganarse el favor del grupo antagónico de estudiantes llamados colegiales, universitarios de origen noble que serían a la política nacional los golillas.

Él, recién llegado de un ambiente rural, no supo diferenciar a un grupo de otro y se unió al primero que le pareció cercano a su humilde condición. Pero pronto supo de que los estudiantes universitarios españoles se encontraban divididos en esos dos grupos de colegiales y manteístas y vivió, de primera mano, como los primeros usaban de colegios fundados por las universidades y sufrió el destino de los segundos pensionado en casas particulares y en hoteluchos de poca monta.

Eran los colegiales su oportunidad, los elegidos para disfrutar los privilegios y optar a cualquier cátedra, prebenda o puesto funcionarial. Posiblemente en este momento comenzó a ejercer su capacidad para la intriga y su instinto para aprovecharse de situaciones políticas que le llevarían a ocupar altos cargos, recibir méritos y obtener gracia del título de Castilla. Los colegiales de la segunda mitad del siglo XVIII fueron miembros activos de las Sociedades Económicas de Amigos del País, lo que le permitió participar en ese proceso de ennoblecimiento.

Antes de continuar quiero dejar claro que no fue don Juan Rico Acedo quien delató a los comuneros acebanos, liberales hijos de Padilla, sino que sería uno de sus herederos, de quien hablaré cuando toque. Así mismo quiero hacer notar que los apellidos Acedo Rico aparecen, en los diferentes textos y legajos, indistintamente como Rico Acedo. En el Archivo Histórico Nacional aparece como Juan Acedo Rico Rodríguez Pérez y Rodríguez Trejo, haciéndole merced de la gracia de título de Castilla con la denominación de conde de la Cañada (1789). En este orden Acedo Rico es como trataré, de ahora en adelante estos ilustres apellidos. Posiblemente el orden más propio sería Rico Acedo, tal como entendemos el orden paterno-materno dado hoy día a estos, pero he preferido atenerme a lo que los titulares parecen preferir y optar como Acedo Rico.

Terminados los estudios de derecho marchó a Madrid. La capital siempre ha sido un buen lugar para aspirar a puestos importantes, a la sombra de la Corona. Fue buen estudiante y no le faltaban recomendaciones apadrinado por los Godínez de Paz y, posiblemente, por los duques de Alba.

Siendo ya adulto, en 1767, sin haber servido en ningún tribunal, el abogado y jurista, fue nombrado juez de la Sala de Alcaldes de Casa y Corte y ascendió al Consejo de Hacienda, como ministro togado del mismo.

La calle de Atocha, frente a Santo Tomás, sería su domicilio. Antiguamente la calle de Atocha comenzaba en la Plaza Mayor y llegaba hasta el Santuario de Atocha.

El demolido Convento de Santo Tomás de Aquino, tras sufrir un incendio (1875), fue una de las más relevantes arquitecturas barrocas que hayan existido en Madrid. Estaba situado en la Calle de Atocha, en la manzana donde hoy se levantan la actual Parroquia de Santa Cruz y diversos bloques de viviendas. Dependiente, primero, de los dominicos del Real Monasterio de Nuestra Señora de Atocha alcanzó entidad propia, como Convento Dominico de Santo Tomás de Aquino o Colegio de Santo Tomás.

Mientras que en la Plaza de la Provincia de Madrid se encuentra el Palacio de Santa Cruz, (1629), que mandó construir el rey Felipe IV para albergar las dependencias de la Sala de Alcaldes de Casa y Corte y de la Cárcel de Corte. Las trazas del edificio fueron obra de Juan Gómez de Mora, siendo aparejador Alonso Carbonel (1629 a 1636).

Topaba la calle de Atocha con varias plazas menores, una de las primeras es la Plaza de la Provincia, lugar donde se encuentra el Palacio de Santa Cruz, siguiendo por la de Jacinto Benavente cercana a Puerta del Sol, la Parroquia de San Sebastián en la que se encuentran famosos ilustres enterrados en ella, entre ellos don Juan Acedo Rico, la Plaza de Antón Martín, la parroquia de San Salvador y San Nicolás (Mencionadas en el Fuero de Madrid de 1202).

Este nombramiento en la Sala de Alcaldes (1767-1770), sería el cargo que diese alas a un meteórico ascenso que sólo pararía la desgracia. Era Caballero de la Gran Cruz de la Real Orden de Carlos III , Consejo de Hacienda (1770).

Desde 1771 hasta 1773 se ocuparía en el Consejo Real de Hacienda, Sala de Justicia, pero ahora su domicilio aparece en la calle de Fuente de Puerta de Moros

La Plaza Puerta de Moros es, junto con la plaza del Humilladero, la plaza de la Paja, la plaza de los Carros, la de San Andrés y la plaza de la Cebada, el centro neurálgico del Madrid de los Austrias, el casco histórico. La de Puerta de Moros es una plaza que une la de la de la Cebada y la calle de San Francisco, y antiguamente estaba allí una de las puertas de la muralla cristiana de Madrid que daba salida a Toledo.

De 1774 a 1783, un nuevo salto cualitativo en el currículo, del ya adulto y avezado serragatino, para ocupar el cargo de miembro del Consejo Real Supremo de su Majestad, Sala primera de Gobierno, como Juez de Competencia y Juez de Plantíos y Sementeras, con jurisdicción fuera de las 25 leguas del contorno de la Corte, excepto lo de Marina y, más adelante, las minas de Almadén, teniendo correspondencia con las provincias de Toledo, Cuenca, Guadalajara y Madrid.

Es en ese año de 1774 cuando don Juan Acedo Rico aparece por primera en posesión del título de Caballero de la Orden de Carlos III, con el nombre y apellidos de don Juan Rico Acedo y Pérez Acedo Rodríguez y Gómez Lázaro

Fue cuando aspiró, don Juan Acedo Rico, a entrar en la nueva orden de Carlos III que topó con la hostilidad del Concejo de su pueblo natal de Acebo que declaró que no era hidalgo. Logró solventar el problema mediante la demostración de ascendencia asturiana.

Don Juan Acedo Rico demostró que la familia Rico tenía la Casa y Solar del Cambaral, por estar en el Barrio de Cambaral, en la villa de Luarca (Oviedo. Asturias), a la boca del Puerto de Pola, por donde el río, que pasa por medio de la villa de Luarca, desemboca al mar. El pleito de hidalguía, litigado por don Juan Rico de Luarca vecino de Cebreros a partir del año de 1513, dice que son notorios hidalgos de sangre, por línea recta de varón mayor, conservándose el vínculo y mayorazgo, por no haberse partido, dividido ni enajenado, en el apellido y linaje Rico, que luego se vio extendido por Extremadura, Burgos, Córdoba, Lucena, Ávila, Valencia entre otras partes. Dicha Casa y Solar recibe los nombres de: Casa de los Rico, Casa del Cambaral y Casa de Luarca).

De todo esto se ayudó don Juan Acedo Rico cuando planteó pleito contra el Concejo de Acebo, en 1772, por negarle la condición de hidalguía como vecino de Acebo, jurisdicción de Coria (Cáceres), donde dijo que en la Villa de Luarca existe una Casa Solar con el título y denominación del apellido Rico como Solar de Caballeros Notorios, hijodalgo de sangre, de la que son poseedores los de línea recta de varón al igual los que han salido de esa tierra, procurando conservar su origen y descendencia de la citada Casa. Consiguió Ejecutoria de Hidalguía en la Chancillería de Valladolid en 1773.

Le había sido tomado juramento y voto de hidalguía, el 27 de junio de 1772, por los alcaldes de Acebo don Cayetano González Prado y don Martín Blasco Solís, como notorio de sangre y solar conocido en la Casa de Luarca. Asturias (apellido Rico) y en la casa de Navarra (apellido Acedo), cuando ya estos vieron perdido el pleito en la Audiencia de Cáceres y, posiblemente antes, en la de Hoyos y Coria.

Actuaron los Alcaldes habiendo sido requeridos con la debida provisión de SM y los señores hijodalgo le tomaron sus manos, besaron y pusieron sus cabezas como a ciertas de su Rey y a su natural, en su vista y en cumplimiento de lo dado por la jurisdicción de la ciudad de Coria, a la que pertenece el lugar de Acebo.

De 1784 a 1789 sin dejar los cargos anteriores, aparece como incorporado a la Real Junta referida a la Orden de Carlos III para tratar asuntos relativos al Ministerio de su Patrón, como individuo nato, y, como asesor subdelegado de la Superintendencia General de Pósitos del Reino, cuyo Superintendente es el conde de Floridablanca.

En 1789 obtiene gracia de título de conde de la Cañada, y continúa en los cargos anteriores (1790).

Don Juan Acedo Rico fue amigo del conde de Floridablanca hasta el punto de que ambos participaron, por lo que echarían muchas horas juntos, de la fundamentación teórica del Fondo Pío Beneficial. Planteó su existencia, a partir de la duda de la distribución de alguna parte de los bienes eclesiásticos entre los menesterosos, por los mismos eclesiásticos, cuando dicho cometido podía asignarse a la Corona, como así fue.

El conde de Floridablanca (1773), también abogado y amigo del duque de Alba y de Campomanes, regalista, fue fiscal de lo criminal en 1765 y luchó denodadamente contra los instigadores de Esquilache y la expulsión de los Jesuitas. En 1789 tomó posesión como Secretario del Despacho de Estado hasta febrero de 1792. Pero esto pertenece a otro capítulo.

Nota: Todos los datos expuestos anteriormente, y algunos que se dirán después, han sido corroborados en El “Calendario manual y guía de forasteros en Madrid”, (Kalendario particular y guía de forasteros en Madrid), como publicación periódica anual, fundada en 1722 por Luis Félix de Mirana y Spínola, marqués de Mirana, y por Gaspar Ezpeleta, siendo impresor Antonio Sanz. En 1769 compra los derechos la Corona Española. En menor cuantía, algunos datos son del Mercurio de España y del Diario de Madrid. Hemeroteca Biblioteca de España. Gobierno de España. También se exponen unos pocos datos de lo recogido por Ricardo Sánchez del Pulgar Rico en “Familia Rico”, donde incluye una excelente foto con el escudo de la familia Rico en Cadavedo).

Foto: don Juan Acedo Rico, natural de Acebo. Cáceres, primer conde de la Cañada. Detalle de un grabado de Mariano Brondi y Mariano Maella. Colecciones de la Biblioteca Nacional de España. Ministerio de Cultura. Gobierno de España. Del libro “Acebo 1753. Una mirada desde Sierra de Gata”, (2010), Julián Puerto Rodríguez.