RELECTURA DE LEÍDOS (IV). Don Juan Acedo Rico, primer conde de la Cañada

“Atacarme a mi -diría Manuel Godoy-, es atacar a quienes acertaron o erraron conmigo. Hombres dignos por su lealtad y por su celo como Valdés, Acuña, Bajamar, Llaguno, Campo Alange, Gardoqui, Varela, Vallejo y la Cañada, que no son nombres ignorados ni merecedores de desprecio”. Jovellanos le dedicó un epitafio menos agradable al Conde: “Murió Cañada y no será muy llorado. Tal es la suerte de los perseguidores.”
Manuel Godoy. Cuadro de Francisco de Goya
Manuel Godoy. Cuadro de Francisco de Goya

Don Juan Acedo Rico obtiene gracia de título de conde de la Cañada

Fue el Rey don Carlos IV quien concedió título de Castilla, siendo el 12 de noviembre de 1789, a don Juan Acedo Rico (Pérez) Rodríguez y Gómez Lázaro.

Posiblemente ayudara en la obtención del título de Castilla el alegato y estudio, que hiciera don Juan Acedo Rico, sobre la exposición del breve, por el que el Papa Pío Sexto concedió al Señor don Carlos III y a sus sucesores la facultad de percibir alguna parte de las rentas eclesiásticas para emplearla en los piadosos fines. Quedó demostrado que la Corona tenía acreditado el derecho a percibir la tercera parte de las rentas de capellanías y obras pías, que pertenecían a la Iglesia, pero también lo sería su dilatada carrera de jurista y la ocupación de cargos relevantes en la administración de justicia monárquica. Es posible que muchos de los escritos jurídicos que hemos encontrado firmados por el Conde, circularan, de mano en mano, anteriormente a esta fecha.

No sería el Rey Carlos III, el que otorgara el título de Conde, aunque puede que el expediente se iniciara estando reinando este monarca, ya que reinó en España desde 1759 hasta su muerte acaecida el 14 de diciembre de 1788 y, su hijo, Carlos IV fue Rey de España desde 14 de diciembre de 1788 hasta el 19 de marzo de 1808. Este Rey Carlos IV tendría por hijo a Fernando VII, protagonista perseguidor de liberales y comuneros.

Esto quiere decir que cuando se otorgó el título de Castilla, Vizcondado previo de la Sierra, a don Juan Acedo Rico, como conde de la Cañada, el Rey Carlos IV llevaba reinando once meses. Fue aquel primer Rey nombrado Carlos III quien le otorgó privilegio de la Orden que lleva su nombre.

El propio Juan Acedo Rico declara ante notario que: “Se dignó el Rey, nuestro Señor don Carlos IV, concederme Merced del título de Castilla… con la denominación de conde de la Cañada.. al que pertenece la finca y posesión de olivos, llamada de la Cañada, que da la denominación al expresado título de Conde…”. (En escritura de 12 de agosto de 1777).

Carlos III. Rey de España

Cuando don Juan Acedo Rico comenzó su carrera jurídico-política, reinaba en España Carlos III, el Mejor Alcalde de Madrid, tercer hijo de Felipe V y con este reinado vivió el abogado la Guerra de los Siete Años, la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos y la entrada de dos potencias hegemónicas: Rusia y Prusia, de triste recuerdo para los liberales y comuneros españoles.

Es seguro que don Juan Acedo Rico, desde los diferentes cargos que fue ocupando, ayudaría en todo el proceso de reformas y cambios políticos, sociales y económicos que el monarca pretendió en aras de la Ilustración, desde el absolutismo, dando nombre a lo que se conoció como despotismo ilustrado.

En esta acción social, que se le encomendó desde los Tribunales Reales, le tocó bregar con los grandes prohombres del momento, como el marqués de Esquilache, el conde de Aranda, el conde de Campomanes y el conde Floridablanca, que también ayudaron, desde lo político, en estos propósitos ilustrados

Esquilache fue pronto desterrado por no gustarle la capa corta y el sombrero de tres picos madrileños y sustituido por el conde de Aranda, al que ayudaron en las reformas Campomanes y Floridablanca. Fue Aranda quien la emprendió contra la rica Orden de los Jesuitas, expulsados en 1767, y de paso contra el marqués de la Ensenada En definitiva que se acometieron grandes reformas en educación, en lo nobiliario, en el clero y en la agricultura y ganadería, de lo que no fue ajeno el conde de la Cañada por su cercanía a la corona, hasta tal punto que poco antes de la entrada del Rey Carlos IV, sucedió a don Pedro Rodríguez de Campomanes como Presidente del Consejo Supremo de Castilla (1786)

Carlos IV. Rey de España

En los siete años que don Juan Acedo Rico, vivió del reinado de Carlos IV es posible que aconsejara el ascenso de Floridablanca a primer ministro para luego sustituirlo por el conde de Aranda. La llegada al poder del pacense Manuel Godoy, duque de Alcudia y de Sueca, cambiaría el círculo de sus amistades al proteger a las Sociedades de Amigos del País. En 1795, año de desgracia y muerte para don Juan Acedo Rico, el extremeño Manuel Godoy recibe el título de Príncipe de la Paz, por la firma de la paz de Basilea con Francia.

Tan solo tres años antes, en 1792, es reconocido como Caballero Grandes-Cruces existentes en la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III, instituida por el mismo Señor Rey en 19 de septiembre de 1771. (Kaleidoscopio 1793). En ese mismo año de 1792 nombrado Director de Temporalidades de España e Indias, para atender los negocios de la extinguida Compañía de Jesús. y entre 1792 a 1795 ejerce como Presidente (Gobernador) del Real y Supremo Consejo de Castilla.

En 1792 y hasta 1795, es Gobernador del Consejo Real y Supremo de su Majestad, con tratamiento de señoría ilustrísima. Se elegía para el cargo un prelado grande de Castilla, señor de título o presidente de otro Consejo y, a veces, del mismo. Fue también Presidente Director de la Real Junta del Monte Pío de Viudas y Pupilos de los Corregidores y Alcaldes Mayores, que nombra su Majestad a consulta de la Cámara y del Consejo de las Órdenes y de los jubilados en la citada carera.

En ese primer año aparece como vecino de la calle Cedaceros de Madrid. (Kaleidoscopio 1793). La calle Cedaceros une la calle de Alcalá con la carrera de San Jerónimo. En ella estuvo el Teatro Arniches, después Cine Bogart.

Pero no todo fueron privilegios y bonanzas. El 3 de febrero de 1795 fue destituido como Gobernador del Consejo y el 1 de abril de 1795 se emite Real Cédula para que se reconozca y tenga, en los dominios de Indias e Islas Filipinas, por Director General de las temporalidades al Obispo de Salamanca, Gobernador del Consejo de Castilla, con las mismas facultades que a su antecesor el conde de la Cañada.

El conde de la Cañada había sido victima de alguna conspiración palaciega y fue desterrado a Acebo, su pueblo natal. Pidió que no se le enviase al pueblo serragatino y se le desterró a cincuenta leguas de la Corte. El cazador fue cazado. Murió de pulmonía en diciembre de 1795 en la calle Cedaceros de Madrid, como ya tengo dicho.

Las intrigas y conspiraciones de don Juan Acedo Rico.

Estaba considerado políticamente como justiciero e intrigante, en muchos casos por ostentación de altos cargos. Don Juan Acedo Rico tuvo un papel importante en la caída de José Moñino y Redondo, I conde de Floridablanca, Secretario de Estado (1777 y 1792) y Presidente de la Junta Suprema Central (1808), del que fue amigo y conocido adversario.

En un principio seguidor de Floridablanca, posteriormente fu amigo de don Manuel Godoy, extremeño de rápido ascenso, favorito de la Reina María Luisa. Es con un hermano del político Godoy, don Diego de Godoy Álvarez de Faria, con quien casó en segundas nupcias la viuda de don Juan Acedo Rico, doña Josefa Joaquina de Olazábal.

En 1792 se le encomendó, al conde de la Cañada, la formación de la causa del ministro Floridablanca, siendo este reclamado por los desafueros cometidos en su etapa de ministro. Fue sorprendido en Hellín por el alcalde de Corte, don Diego de Codina y por el Corregidor de la Ciudad, ambos cumpliendo órdenes del entonces Presidente del Consejo de Castilla, conde de la Cañada, le detuvieron y como prisionero se vio conducido a la ciudadela de Pamplona, procediendo a la sumaria que daría lugar a juicio.

Floridablanca pasó de ocupar altos cargos a ser perseguido y encarcelado, en la nueva situación política surgida en 1792, por los ahora enemigos de aquel que lo eran el conde de Aranda, como Primer Ministro, y el conde de la Cañada como Presidente del Consejo de Castilla. Además del apresamiento y condena, el conde de la Cañada ordena el secuestro de la modesta hacienda de Murcia y Abanilla, también en Murcia, que es levantado por Godoy con la paz de Basilea.

El primer conde de la Cañada fue un fiel servidor del poder. Participó de la causa que se abrió, después de tenerlo preso, al ilustrado conde de Aranda, que encabezó una bronca contra Godoy. Como Gobernador del Consejo de Castilla dictaminó sobre la supresión de las cátedras de Derecho Natural y de Gentes.

El 23 de marzo de ese año, fue nombrado Gobernador del Consejo. El mismo año se le nombró Consejero de Estado junto al pacense Manuel Godoy, tal vez de ahí venga el conocimiento mutuo y la amistad.

“Atacarme a mi, diría Manuel Godoy, es atacar a quienes acertaron o erraron conmigo. Hombres dignos por su lealtad y por su celo como Valdés, Acuña, Bajamar, Llaguno, Campo Alange, Gardoqui, Varela, Vallejo y la Cañada, que no son nombres ignorados ni merecedores de desprecio”.

El mismo Rey de España, Carlos IV, se dirigió a él como Presidente del Consejo de Estado para anunciarle el comienzo de la Guerra de la Convención“… En consecuencia de tal conducta y de las hostilidades empezadas por parte de Francia, aún antes de declararnos la guerra, he expedido todas las órdenes convenientes, a fin de detener, rechazar y acometer al enemigo por mar o por tierra, según las ocasiones que se presenten y he resuelto y mando que desde luego se publique en esta Corte la guerra contra la Francia, sus posesiones y habitantes y que se comuniquen a todas las partes de mis dominios las providencias que corresponden y conduzcan a la defensa de ellos y de mis vasallos y a la ofensa del enemigo. Tendrase entendido en el Consejo para su cumplimiento en la parte que le toca. Dado en Aranjuez a 23 de marzo de 1793. Al conde de la Cañada.

Jovellanos le dedicó un epitafio no muy agradable al Conde: “Murió Cañada y no será muy llorado. Tal es la suerte de los perseguidores.”. (“Obras Completas”. Tomo III).

Entre su fama de perseguidor se encuentra la maniobra que realizó para privar de su título al barón del Solar de Espinosa, don Pedro Regalado, que le había cedido su padre el marqués de Valdefuentes y las ya nombradas del Conde de Aranda, la caída de Floridablanca y la jubilación de cuatro magistrados por dictar sentencia contra su hijo José Acedo Rico, alcalde de Casa y Corte. Esta enemistad llegó también al militar José García de León y Pizarro, quien se vio obligado a solicitar una plaza diplomática antes de ser degradado, como se ve a continuación.

Son conocidas también las maniobras para nombrar a los nuevos oficiales. Según el conde de Aranda, el oficial segundo don Estanislao de Lugo fue apoyado por don Pedro Acuña, secretario de Gracia y Justicia, estrechamente vinculado a don Manuel Godoy y al partido de la Reina, mientras que don Pedro Gómez Labrador, oficial octavo, lo sería por el conde de la Cañada, destacado miembro del partido de la Reina Maria Luisa. Pedro Gómez Labrador, el conde de la Cañada y Manuel Godoy compartían orígenes extremeños. Realmente se trataba de airear los méritos de un miembro de su clientela y, al mismo tiempo, desmembrar la clientela de Floridablanca, sin tener en cuenta que existía un compromiso entre el partido de la Reina y el partido aristocrático que comandaba este último conde de Floridablanca. (La hacienda de Floridablanca y su caída. Notas de don Fernando Jiménez de Gregorio, Presidente de Honor del Instituto que lleva su nombre con sede en Alcorcón. Madrid)

Nota: Todos los datos expuestos anteriormente, y algunos que se dirán después, han sido corroborados en El “Calendario manual y guía de forasteros en Madrid”, (Kalendario particular y guía de forasteros en Madrid), “Kaleidoscopio”, “Mercurio de España” “Diario de Madrid”. Hemeroteca Biblioteca de España. Gobierno de España. También se exponen unos pocos datos de lo recogido por Ricardo Sánchez del Pulgar Rico en “Familia Rico”, (donde incluye una excelente foto con el escudo de la familia Rico en Cadavedo); de “La hacienda de Floridablanca y su caída”. Notas de don Fernando Jiménez de Gregorio, Presidente de Honor del Instituto que lleva su nombre con sede en Alcorcón. Madrid) y de un legajo del Archivo Provincial de Madrid de una escritura de agosto de 1777 cedida por JC. Rodríguez).

Foto: don Manuel Godoy. (Goya 1790).