SEPULCROS Y RITOS FUNERARIOS PRERROMANOS EN EL ÁREA DE LA SIERRA DE JÁLAMA (2)

Sarcófagos antropomorfos en bloques de granito

 

Cuando hablamos de sarcófagos se nos viene a la memoria el Antiguo Egipto, donde estaban relacionados con los rituales de embalsamamiento y momificación. Siendo destacables los sarcófagos antropomorfos elaborados en piedra, oro, plata o madera policromada.

La idea de Egipto, en el siglo V a. C., es copiada por los fenicios con gusto helenizante y se pone de moda entre personajes poderosos el enterramientos en sarcófagos que delinean el perfil del cuerpo humano destacándose un rostro en relieve de rasgos idealizados. En Cádiz, al ser la colonia fenicia más importante del extremo Occidente, se conservan en el Museo Arqueológico los dos únicos sarcófagos fenicios descubiertos en la península que fueron hallados en Punta de la Vaca (Cádiz) y datan de mediados del siglo V a. C.

sarcófagos fenicios en el museo de Cádiz. www.sierradegatadigital.es

  Los dos sarcófagos fenicios que se conservan en el Museo de Cádiz
 

También se conservan sarcófagos propios del arte paleocristiano de los primeros siglos del cristianismo como el de Junio Basso encontrado y conservado en Roma, datado en el año 340 o 359 d. C. Otro sarcófago paleocristiano es el de Martos, descubierto en la ciudad jiennense de Martos a finales del siglo XIX y se conserva en el Museo de Jaén, data de principios del siglo IV.

Sarcófago paleocristiano de Martos

     Sarcófago paleocristiano de Junio Basso

Sarcófago paleocristiano de Martos

Sarcófago paleocristiano de Martos

Y con la llegada de la Edad media, la costumbre de tallar sarcófagos para monarcas y altos dignatarios, fue en aumento.

Sarcófago del s. XIV del Almirante Jofre Gelabert Cruilles, Museu d'Art de Girona. www.sierradegatadigital.es

Sarcófago del s. XIV del Almirante Jofre Gelabert Cruilles, Museu d'Art de Girona.

Hecha esta introducción sobre los sarcófagos, me referiré a continuación a los primitivos sarcófagos antropomorfos labrados de forma primaria en bloques graníticos sueltos en el Área de Jálama. Estas cajas funerarias del rito de inhumación son a todas luces propias de la tradición cultural megalítica, una continuación de las sepulturas antropomorfas excavadas en roca.

Se conocen dos lugares donde se han encontrado dichos sarcófagos: la Dehesa de Villalba del término de Villamiel y en la finca de El Palancar de Valverde del Fresno.

Don Luis Gutiérrez de Ojesto, ya fallecido, me informó detalladamente en 1990 dónde, cuando, como y quiénes descubrieron estas singulares piezas arqueológicas. Me contó que en 1925 yunteros que trabajaban para su familia, labrando en la finca de El Palancar descubrieron tres sarcófagos bajo tierra y que su tío D. Nicolás de Ojesto y Godínez de Paz mandó a los obreros que los desenterraran y trasladaran a la mansión familiar de San Martín de Trevejo. Varios años antes, en la Dehesa de Villalba habían descubierto otros dos que también habían trasladado a San Martín de Trevejo.

Don Luis Gutiérrez de Ojesto me indicó que intentara localizar a Manuel Mateos Jorge, vecino de Cilleros, que era el único de los gañanes que descubrieron los sarcófagos y que aún vivía aunque era muy anciano. Según me dijo tenía conocimiento de que estos empleado de su familia habían descubierto, tanto en Villalba como en El Palancar, un montón de estas piezas arqueológicas pero que se callaron por miedo a que el amo les obligara a desenterrarlos y trasladarlos a San Martín con el trabajo que ello suponía… Cuando intenté hablar con Manuel Mateos Jorge para recabar más información de estos hallazgos y del lugar exacto de donde los habían encontrado, este señor hacía unas semanas que había muerto.

De los cinco sarcófagos sólo se conoce el paradero de dos: uno, procedente de la Dehesa de Villalba, que se conserva en la exposición arqueológica de la mansión de la familia Ojesto en San Martín de Trevejo; y el otro en casa de un vecino de esta localidad que, según me dijo Don Luis Gutiérrez de Ojesto, le había regalado.

Sarcófago que conserva la familia Ojesto en San Martín de Trevejo.

  Sarcófago que conserva la familia Ojesto en San Martín de Trevejo

Sepultura San Martín

 Dibujo de la caja sepulcral tallada en el bloque granítico.

El sarcófago que se conserva en San Martín de Trevejo es un bloque de granito de planta trapezoidal con los bordes y aristas redondeadas y sus dimensiones son las acotadas en el dibujo anterior.

La caja funeraria labrada en la cara superior del bloque que se asemeja a la forma del cuerpo humano es una copia exacta de la LAGARETA Nº 2 DE SAN MARTÍN DE TREVEJO (“ESTUDIO-INFORME DE RESTOS ARQUEOLÓGICOS DEL ÁREA DE JÁLAMA”, realizado por José L. Martín Galindo para la Dirección General de Patrimonio Cultural, 1993) y tiene las siguientes dimensiones: la longitud desde la cabeza hasta los pies es de 1,75 m; en su parte más ancha, los hombros, mide 0,58 m, y en la más estrecha, los pies, 0,29 m; el hueco de la cabeza es de 0,25 por 0,35 m, siendo la profundidad de 0,29 m.

Sepultura San Martín

Sepultura antropomorfa excavada en roca Nº 2 de San Martín de Trevejo

Es una pieza labrada de forma tosca rudimentaria, posiblemente realizada por canteros en el mismo lugar de donde extraían los bloques de granito. No tiene nada que ver con los sarcófagos que para personajes ilustres o poderosos esculpieron artistas paleocristianos o de la Edad Media. Los sarcófagos hallados en la Dehesa de Villalba y la Finca El Palancar se corresponden con la tradición cultural megalítica y deben ser una continuación de las sepulturas antropomorfas excavadas en roca.

En la Dehesa de Villalba y la Finca El Palancar, según informaciones de personas que trabajaron en ellas, se han recogido a lo largo del tiempo cantidad de restos arquitectónicos de origen romano (tégulas, basas, capiteles, etc.). De ello cabe deducir que en estos parajes hubo asentamientos céltico-romanos y por tanto sendos cementerios, posiblemente mixtos, según el rito de incineración y de inhumación al que correspondería los sarcófagos de granito hallados.

Hipótesis que cobra más fuerza al haber sido en la Dehesa de Villalba donde se encontró la escultura celta de un ídolo de más de dos metros de altura y el ara votiva en honor de «SALAMATI», y en la Finca El Palancar, parece ser que fue encontrado el tesoro de orfebrería celta, del que una parte fue a parar a localidad portuguesa de Penhagarcia y la otra a San Martín de Trevejo.

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