DÓLMENES Y SEPULTURAS ANTROPOMORFAS ABIERTAS EN ROCA (1)

Sepulcros y ritos funerarios prerromanos en el Área de la Sierra de Jálama

A los enterramientos individuales en cuevas, grietas rocosas o fosas, siguieron dos grandes fenómenos culturales: el megalitismo  y las culturas célticas de origen indoeuropeo

El contexto peninsular

Desde los enterramientos por el rito de inhumación en cuevas y grietas rocosas de las gentes del Paleolítico y Neolítico antiguo hasta las necrópolis columbarias romanas de incineración, la península conoció multitud de tipos de enterramientos y rituales funerarios que se simultanearon y combinaron de acuerdo con los influjos de diversas culturas o civilizaciones a través de varios milenios.

A los enterramientos individuales en cuevas, grietas rocosas o fosas, siguieron dos grandes fenómenos culturales: el megalitismo  y las culturas célticas de origen indoeuropeo.

El primero vino definido principalmente por un nuevo ritual funerario, según el cual la sepultura individual fue siendo sustituida por la inhumación colectiva, en unas sepulturas que en líneas generales han sido clasificadas en dólmenes o cuevas artificiales, sepulcros de corredor, galerías cubiertas y otras variantes en torno a las cuales se han montado mil teorías en relación a la cronología y evolución de las mismas. Y al segundo, el mundo celta, se le atribuyen dos importantes tradiciones funerarias: la de las tumbas tumulares y la de los campos de urnas, ambas de enterramientos individuales, correspondiendo al rito de inhumación e incineración respectivamente.

1 Evolución de los sepulcros megalíticos. Dibujo de JOSÉ LUIS MARTÍN GALINDO en www.sierradegatadigital.es

Evolución de los sepulcros megalíticos

Aunque del megalitismo son conocidas sobre todo las grandes cámaras megalíticas que eran sepulturas colectivas, también cabe destacar  que existen sepulturas individuales denominadas cistas. Tienen su origen el centro y norte de Portugal que posteriormente se difunden prácticamente por todo el territorio peninsular sustituyendo a las ‘fosas’. Las cistas, en sus múltiples variantes, como cajas o arcadas de piedra para guardar los cadáveres, perduraron a lo largo de las diferentes culturas que se han simultaneado históricamente. 

FOTO 2 Cista megalítica. Dibujo de JOSÉ LUIS MARTÍN GALINDO en www.sierradegatadigital.es

Cista megalítica

Es decir, no se puede establecer  de forma lineal y absoluta el periodo cronológico de cada tradición o cultura funeraria como hacen algunos autores. Así por ejemplo, según Germán Delibes y Teresa Chapa han comprobado que en determinadas necrópolis muy tardías de la Edad del Hierro se mantuvo el ritual de inhumación en vigor, dándose el caso de cementerios birrituales donde la proporción de inhumaciones respecto a las incineraciones llega a ser de siete a uno. (La Edad de los Metales, Volumen III, ‘Gran Historia Universal’. Madrid, 1990).   

Dicho fenómeno, la birritualidad, sobre todo en la llamada «cultura atlántica», caracterizada por la persistencia de acentuados rasgos conservadores, tiene claras manifestaciones en los diferentes tipos de sepulcros prerromanos donde la influencia de la arquitectura megalítica no desapareció con la llegada de los celtas ni de los romanos. 

Testimonios arqueológicos de la Sierra de Jálama

Los datos y testimonios arqueológicos apuntan a que en el Área de la Sierra de Jálama coexistieron distintas tradiciones funerarias hasta periodos tardorromanos e incluso hasta principios de la Edad Media. La pervivencia de tradiciones megalíticas no sólo en el Área de la Sierra de Jálama, también en Portugal y gran parte del territorio de Extremadura, como por un lado las sepulturas antropomorfas abiertas en roca halladas dispersas por el campo, y por otro, los sarcófagos, o cajas funerarias megalíticas, labrados en bloques graníticos de cantería y encontrados en grupo junto a restos arquitectónicos romanos que parece indicar que en dichos emplazamientos existieron necrópolis mixtas donde convivían sepulturas del rito de inhumación y columbarios romanos del rito de incineración. Igualmente, en Eljas, en un paraje próximo a la localidad, hay numerosos hoyos excavados en el suelo rocoso, que posiblemente fueron recipientes cinerarios de un cementerio celta de la cultura  de los “campos de urnas”. 

En este artículo abordaré algunos testimonios arqueológicos de los dólmenes y las sepulturas antropomorfas abiertas en rocas.

EL DOLMEN DE “EL PALANCAR” (VALVERDE DEL FRESNO) Y LOS RESTOS DEL DOLMEN DE “AS MALHÂS”/“LAS MAJADAS” (SAN MARTÍN DE TREVEJO)

Los dólmenes reflejan una arquitectura elemental y rudimentaria consistiendo en una cámara formada por varias lajas hincadas en el suelo y cubierta con una o más losas planas.

  • El dolmen de Valverde del Fresno se encuentra en la finca de El Palancar, propiedad de Diego Peñaranda. Sólo conserva en pie tres grandes lajas. La cubierta fue destruida con barrenos por buscadores de tesoros. Cámara de 3,40 m. La losa partida de 1,23 m. de ancho y las otras dos 1,75 m. y 1,70 m. Altura de la mayor 2,45 m. Orientado al SE.    
  • Y los restos del dolmen de San Martín se encuentran en el paraje “As Malhâs” al SO del casco urbano. Dicho lugar se localiza, aproximadamente, en las coordinadas: 3º 7’ 15’’ W y 40º 11’ 55’’ N de la Hoja 573 del plano del Instituto Geográfico y Catastral.

En un olivar quedan esparcidas por el suelo y adosadas a los paredones del huerto grandes lajas de granito que debieron formar la cámara megalítica de este panteón colectivo. 

Hay seis lajas graníticas de entre dos metros y medio y tres que hincadas en el suelo formaron la pared de la cámara sepulcral, igualmente dos grandes losas que debieron ser la cubierta.

Este dolmen sería una pequeña cámara poligonal similar a la de Valverde y a los muchos existentes en Extremadura y Portugal.

FOTO 3 Belmonte a Caria, Beira Baixa. Una imagen de JOSÉ LUIS MARTÍN GALINDO en www.sierradegatadigital.es

Dolmen en Belmonte, Beira Baixa (Portugal)

4. Curioso dolmen reutilizado como capilla en la aldea portuguesa de Pavía (Alentejo). Imagen de JOSÉ LUIS MARTÍN GALINDO en www.sierradegatadigital.es

Curioso dolmen reutilizado como capilla en la aldea portuguesa de Pavía (Alentejo) 

LAS SEPULTURAS ANTROPOMORFAS EN EL ÁEREA DE LA SIERRA DE JÁLAMA

En el Área de Jálama se han hallado numerosas sepulturas abiertas en rocas graníticas de tipología y características parecidas a otras descubiertas en Portugal, Extremadura y otros partes de la península. Las de Extremadura fueron estudiadas autores como Vicente Paredes, Sanguino Michel, Tomás Martín Gil, José Ramón Mélida O Maluquer de Motes.

7. Dibujo y disposición de una sepultura antropomorfa labrada en una roca. Una imagen de JOSÉ LUIS MARTÍN GALINDO

Dibujo y disposición de una sepultura antropomorfa labrada en una roca

Este tipo de sepulcros corresponden al rito de inhumación individual, y la mayoría de los autores coinciden en que representan una forma que siguió a las cistas o arcas sepulcrales y por ello que datan de la Edad del Bronce, y más concretamente del periodo del Bronce Final. José Ramón Mélida clasificó a estas sepulturas como monumentos megalíticos y estableció dos grupos: «Unas, con forma de ataúd trapezoidal, con los extremos de la fosa ligeramente redondeados; otras, que sin perder esta forma general se perfilan por la parte correspondiente a la cabeza con un hueco para ella y para los hombros, en curva». (Catálago Monumental de España, Tomo I: ‘Provincia de Cáceres’). Y Roberto Rodríguez Violat señala: «El profesor Francesc Martorrell y Peña realiza un estudio más completo en el que describe una serie de yacimientos con sepulturas antropomorfas dentro y fuera de la península y cree que pudieron tener un origen Ibero» (Las sepulturas antropomorfas. Revista de Claseshistoria Publicación digital de ‘Historia y Ciencias Sociales’, Artículo Nº 384, 15 de julio de 2013).

Sepultura antropomorfa excavada en roca del Valle de Jálama. Una imagen de JOSÉ LUIS MARTÍN GALINDO en www.sierradegatadigital.es

Sepulturas antropomorfas excavadas en rocas del Valle de Jálama

En cambio otros investigadores las datan en periodos tardorromanos  y en el altomedievo como Maluquer de Motes y (Carta Arqueológica de España. Salamanca, 1956). 

Considero que este tipo de sepulturas antropomorfas labradas en roca son una continuación de las cistas megalíticas, aunque afinando más diría que son una variante  de ellas. Y en relación al origen, posiblemente habría que fijarlo en el Bronce Final, aunque cronológicamente pudieron perdurar simultaneando con otros ritos funerarios hasta periodos tardorromanos y la Edad Media, como lo prueban el hallazgo de sepulturas de esta tipología agrupadas en torno a antiguos poblados e iglesias cristianas o castillos, así como en cementerios visigodos.

A mi entender las sepulturas antropomorfas labradas en roca primigenias son las dispersas por el campo y en solitario. Las que se encuentran agrupadas en cementerios o en torno a asentamientos humanos son las tardías.

Un ejemplo de las sepulturas antropomorfas tardías, es el cementerio de La Revenga en un despoblado del municipio de Quintanar de la Sierra (Burgos). El cementerio o necrópolis lo forman unas 140 sepulturas antropomorfas excavadas en roca. En este lugar se halla la ermita de Nuestra señora de Revenga y del antiguo poblado no queda nada, cuyos restos han desaparecido. 

14. Cementerio de La Revenga cementerio de La Revenga. Imagen de JOSÉ LUIS MARTÍN GALINDO en www.sierradegatadigital.

Cementerio de La Revenga cementerio de La Revenga

También el grupo de sepulturas antropomorfas que hay en torno al castillo de Trevejo podrían ser tardías y datar de finales de la Alta Edad Media o principios de la Baja.

17. Castillo de Trevejo. Imagen de JOSÉ LUIS MAR´TIN GALINDO en www.sierradegatadigital.es

El aspecto medieval de Trevejo  donde se encuentran agrupadas varias sepulturas antropomorfas al lado del castillo.

Pero en el caso concreto de las numerosas sepulturas antropomorfas abiertas en rocas graníticas que encontramos en todo el Área de la Sierra de Jálama creo que habría que situarlas cronológicamente en el Bronce Final y la primera Edad del Hierro. Hipótesis que planteo en base a que éstas siempre se localizan en solitario y diseminadas por el campo. En el altomedievo y más en plena Edad Media, cuando la población ya estaba cristianizada, los rituales funerarios obligaban a que los enterramientos se realizaran en cementerios, lugares sagrados y bendecidos para tal cometido. Durante esos períodos, como dije antes, las sepulturas las encontramos agrupadas formando un cementerio.

Acerca del tipo de cubierta con el que se taparon las sepulturas, en las tardías está confirmado que fue con una o varias losas graníticas y en las primigenias también pudo ser con losas y con un cúmulo de piedra a modo de las tumbas tumulares celtas.

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