El Gobierno de Extremadura establece ayudas para conservar los cultivos en zonas de pendiente pronunciada

La ayuda será modulada y variable en función del método de implantación de la cubierta vegetal y de los medios utilizados para su control. Las primas propuestas por grado de compromiso y cultivo van desde 60 a 130 euros por hectárea en el olivar, almendro y cerezo; entre 80 a 150 euros por hectárea en el caso del nogal y castaño; y de 60 a 120 euros por hectárea en la higuera
Olivar en Sierra de Gata
Olivar en Sierra de Gata

El Gobierno de Extremadura establece ayudas para conservar los cultivos en zonas de pendiente pronunciada. Se trata de una ayuda de tipo agroambiental, cofinanciada con fondos FEADER al 90%, que está destinada específicamente a los cultivos leñosos más importantes de la región, tales como olivar, almendro, nogal, castaño, cerezo e higuera, situados en terrenos cuya pendiente media sea igual o superior al 8%.

La ayuda será modulada y variable en función del método de implantación de la cubierta vegetal y de los medios utilizados para su control. Las primas propuestas por grado de compromiso y cultivo van desde 60 a 130 euros por hectárea en el olivar, almendro y cerezo; entre 80 a 150 euros por hectárea en el caso del nogal y castaño; y de 60 a 120 euros por hectárea en la higuera.

En Extremadura existen más de 100.000 hectáreas de superficie que tienen implantados los cultivos antes mencionados y que están situados en terrenos con pendientes pronunciadas. Entre los compromisos principales que deben cumplir los solicitantes de esta ayuda se encuentran el establecimiento de una cubierta vegetal viva sembrada o espontánea, la prohibición de labrar el suelo entre el 1 de enero y el 30 de septiembre de cada año, y la aplicación de tratamientos herbicidas más respetuosos con el medio ambiente.

La superficie mínima (entendiendo como tal la suma de recintos del cultivo de la explotación con más del 8% de pendiente) será de 0,5 hectáreas para almendro, nogal, castaño, cerezo e higuera; y de 1 hectárea para olivar.

Esta ayuda se plantea ante el problema de erosión que se detecta en la región, donde el 100% de la superficie susceptible de sufrir procesos erosivos presenta algún grado de erosión. Con los sistemas de agricultura de conservación se evita la erosión de manera eficaz, lo que se traduce en una mejor calidad de las aguas superficiales, debido a la reducción del contenido en sedimentos y otros elementos en solución.

Además, gracias a los restos vegetales que quedan de forma permanente en el suelo, se incrementa la biodiversidad, al favorecer las condiciones para el desarrollo de numerosas especies de pájaros, pequeños mamíferos, reptiles, invertebrados del suelo tales como lombrices o predadores de plagas.