LOS CONSEJOS DEL NOTARIO ¿Gananciales o separación de bienes?

Cada vez es más frecuente que los recién casados (o los novios, si queda menos de un año para celebrar la boda) vayan al notario a pactar capitulaciones matrimoniales, para casarse en separación de bienes pero, ¿qué supone esto?

¡Que vivan los novios!!
¡Que vivan los novios!!

Cada vez es más frecuente que los recién casados (o los novios, si queda menos de un año para celebrar la boda) vayan al notario a pactar capitulaciones matrimoniales, para casarse en separación de bienes pero, ¿qué supone esto?

Si no se pacta nada, las relaciones económicas y patrimoniales de los cónyuges se regirán por las normas de la sociedad de gananciales, en toda España, salvo en determinadas comunidades autónomas donde se aplica directamente el régimen de separación de bienes (Cataluña, Baleares y Valencia), u otros de comunidad (como en Navarra, Aragón, o el País Vasco).

Habitualmente se pacta separación de bienes para evitar que lo que GANE uno de los cónyuges, durante el matrimonio, sea también del otro. Es importante saber que LO QUE SE HEREDA, O SE RECIBE POR DONACIÓN, es decir, lo privativo de cada uno, incluso estando casados en gananciales, NO PASA A SER PROPIEDAD DEL OTRO CÓNYUGE.

Por otra parte, el régimen de separación de bienes no impide hacer la declaración de Hacienda conjunta, ni cambia la patria potestad de los hijos, ni quita la obligación de contribuir cada uno al mantenimiento de la familia (comida, alquiler, ropa, etc.)

Pero si un cónyuge vende una finca rústica, o una casa heredada por el mismo, o que le había sido donada por su padre, o su abuela (p.ej.), el dinero que se recibe pasa a ser ganancial, es decir, lo que se compre con ese dinero cobrado, o el mismo dinero, si se deposita a plazo fijo, o en una cuenta corriente, aunque esté a nombre de uno de los dos, es de ambos. Ahí está la primera razón para pactar separación de bienes, que lo que se obtenga por la venta de bienes privativos de uno de los esposos, siga siendo privativo suyo. Sólo se puede evitar esto con una confesión ante notario del otro cónyuge, con determinadas consecuencias.

La otra es que lo que gane cada uno sea sólo suyo, y no de ambos, como sucede si no hay capitulaciones. Antes, la mujer trabajaba, generalmente, sólo en casa (muchísimo, pero sin sueldo) y en gananciales, al menos, recibía al enviudar la mitad de lo que había ganado el marido. Hoy las cosas han cambiado, y es mucho más frecuente que hombres y mujeres cobren cada uno su sueldo,  por lo que tiene menos sentido casarse en gananciales.

El tema, como casi todo en derecho, es complejo. Por eso es importante consultar con un notario cualquier duda.

¿Te han resultado útiles estos consejos? Ayúdanos a seguir trabajando por ti, por tu bienestar y por el de esta tierra.