UPA-UCE “Los bajos precios de la aceituna de mesa suponen la ruina de los productores”

La organización profesional agraria señala que los precios del inicio de la campaña, en torno a 0’33 €/kg, suponen la ruina de los olivareros extremeños ya que no consiguen cubrir los costes de producción de la campaña. Responsables de UPA-UCE exigen un Plan de choque para que los agricultores puedan seguir adelante con uno de los cultivos más generadores de empleo de la región

Aceitunas extremeñas
Aceitunas extremeñas

En Extremadura, entre 60.000 y 90.000 hectáreas están dedicadas al cultivo de la aceituna de mesa. La horquilla es tan amplia debido a que la producción de Zona de Barros se destina a la doble actitud: algunas van para verdeo y otras a la almazara. Para ir a almazara, la producción tiene que tener un rendimiento en torno al 18%-22%, lo que significa que por cada 100 kg de aceituna se obtienen entre 18 y 22 kg de aceite. Este es un rendimiento que no alcanzan las producciones cacereñas que se encontrarían en torno al 8% y el 10% en el mejor de los casos. Si los precios son buenos y la aceituna tiene tamaño, el agricultor prefiere destinarla a verdeo porque su rentabilidad es mayor, pero con los bajos precios que se están pagando, sale “más rentable” dedicarla a la producción de aceite.

Este año se espera una campaña normal en cuanto a producción, que oscilará entre los 92 a 95 millones de kg (en años de buena cosecha se han producido hasta 110 millones de kg). Debido a la cantidad de aceituna que hay, los precios son muy bajos y no cubren los costes de producción. Ahora mismo se están pagando en torno a 0,33-0,36 €/kg, cuando su precio debería estar en torno a 0,60-0,65 €/kg (se parte de precios que se pagan a final de campaña por la aceituna más pequeña).

Antonio Prieto, responsable de Ganadería y Olivar de UPA-UCE Extremadura, reivindica desde hace tiempo la necesidad de un plan de choque para el olivar, un cultivo que en Extremadura que genera una cantidad “importante” de puestos de trabajo en la región: “Se trata de un cultivo muy social que poco a poco irá desapareciendo si continúa la crisis de rentabilidad de las explotaciones”, señala Prieto.

La falta de financiación, unos precios que no cubren ni los costes de producción y el rechazo de Bruselas a incluir el sector en las ayudas acopladas de la nueva PAC, son algunos de los reveses que ha sufrido el sector y que han llevado a UPA-UCE a reclamar medidas de apoyo para el olivar extremeño: “La Administración no puede dejar que se hunda este cultivo. El olvido de Bruselas debe ser compensado mediante medidas de apoyo al sector como ayudas a las zonas con especiales limitaciones naturales, incremento de los apoyos a las explotaciones ubicadas en la Red Natura, la puesta en marcha del contrato territorial de explotación o un mayor acceso a la financiación. Asimismo, el Gobierno extremeño debería incrementar el presupuesto de seguros agrarios y hacer un estudio de por qué el seguro del olivar es uno de los menos contratados, con el riesgo que eso supone para las familias que viven de este cultivo” ha concluido Antonio Prieto.