Con los argonautas por el cielo de la Sierra

8 de febrero, a eso de la 12 de la noche. Si miramos hacia La Moheda, a un poco menos de un palmo sobre ella está Naos. Girando un poco la vista hacia la izquierda, y más cerca del horizonte, Alsuhail. Las dos, dentro de la Vía Láctea
Puppis
Puppis

Cuando Jasón, después de haber sido educado a escondidas por el centauro Quirón, volvió a su patria para exigir el trono que se le había usurpado, vestido con piel de pantera y de un sólo pie calzado, su tío, el usurpador Pelías, prometió devolvérselo si recuperaba el Vellocino de Oro. Jasón encargó a Argos la construcción de una nave, a la que acudieron más de cincuenta héroes, y a bordo de la cual emprendieron uno de los más famosos viajes mitológicos, el de Jasón y los Argonautas, que para algunos estudiosos es la leyenda escrita más antigua sobre el nacimiento de la agricultura.

Muchas y variadas fueron sus aventuras; una de ellas, por ejemplo, el paso por el estrecho del Bósforo (del griego “boós porón”, “paso para un buey”, lo que ya anunciaba la dificultad para los barcos), donde unas rocas flotantes, las Symplegádes (“entrechocantes”), hacía casi imposible la tarea. Advertidos del peligro por un adivino, les recomendó que enviaran antes una paloma: si ella pasaba, ellos también. Y así fue. Y esta paloma es la que algunos afirman que corresponde a la constelación COLUMBA, de nuestro capítulo anterior.

El final de su viaje era la Cólquide, donde se hallaba el Vellocino. Allí Medea, hija del rey, se enamoró locamente de Jasón, al que ayudó con su magia a conseguir el objetivo. De vuelta en la patria de Jasón, muertes, muertes y venganzas. Jasón y Medea huyeron a Corinto, donde la abandonó para casarse con la hija del rey. Más venganzas de Medea. Jasón, abandonado finalmente por los dioses, murió aplastado bajo la madera de su propia nave.

Con todo esto, desde la época griega se hallaba en los cielos la ARGO NAVIS (“Nave Argo”), que, enorme, tenía una anchura de casi un cuarto del firmamento y más de 800 componentes a simple vista. Para poder trabajar mejor con ella, a mediados del siglo XVIII el francés Lacaille ya la subdividió en varias partes, pero, como ya sabemos, hasta el siglo XX no desapareció, dando lugar a tres constelaciones distintas. Todas están en el hemisferio sur, con declinaciones de menos de -20º, y más o menos en la zona que queda por debajo de la comprendida entre Leo y Gemini.

La mayor de todas ellas es PUPPIS (“la Popa”), en la Vía Láctea, muy rica en cúmulos, pero para los que son necesarios prismáticos. Su estrella principal, ZETA-PUP, se llama NAOS (“la nave”), de magnitud 2, y una de las estrellas más calientes del cielo conocido, con una temperatura superficial de unos 35.000 ºC (nuestro Sol, por ejemplo, tiene alrededor de 5.000 ºC). Está casi en la línea que une Betelgeuse con Sirius, o la que une la Polar con Pollux, y, naturalmente, hacia la parte externa de nuestra zona de visión, es decir, hacia el horizonte.

A su izquierda, y todavía más cerca del horizonte, está VELA (“la Vela”). Su estrella más brillante es GAMMA-VEL (Aunque lo corriente es empezar llamando “alfa” a la estrella principal, e ir siguiendo el orden correspondiente al alfabeto griego, no ocurre así con las estrellas de estas constelaciones, porque conservan la nomenclatura de cuando estaban todas juntas en una única constelación), que en realidad es doble, de magnitudes 1,8 y 4,3, y de una de las cuales se cree que no tardará en estallar como supernova. Además está LAMBDA-VEL, también conocida como ALSUHAIL (del árabe, “llanura” o “plano”, aunque es una palabra que también se usa como símbolo de lo que es brillante y bello), de magnitud 2,2. Hay en Vela un asterismo famoso, formado con dos estrellas suyas y otras dos de la constelación siguiente, llamado la FALSA CRUZ DEL SUR, pero desgraciadamente para nosotros, está a menos de -50º.

Por debajo de Puppis y Vela está la tercera parte de la Argo Navis, CARINA (“la Quilla”), toda ella invisible desde nuestra latitud, pero que quiero comentar
porque posee la segunda estrella más brillante del firmamento, CANOPUS, nombre del famoso piloto de la flota del rey Menelao que, a su regreso de la destrucción de Troya, llegó con su nave a Egipto y allí murió.

8 de febrero, a eso de la 12 de la noche. Si miramos hacia La Moheda, a un poco menos de un palmo sobre ella está Naos. Girando un poco la vista hacia la izquierda, y más cerca del horizonte, Alsuhail. Las dos, dentro de la Vía Láctea.