El final del mundo acuático en el cielo de la Sierra (III)

Hoy, 2 de noviembre, a las 10 de la noche, Capricornio y Piscis Australis están entre el Sur y el Suroeste, a una altura de un palmo. Fomalhaut, casi encima de Moraleja y Capricornio a su izquierda. El Delfín, encima de Capricornio, a unos 2 palmos y medio (desde el horizonte). Una parte de Eridano se va extendiendo desde Guijo de Coria hacia Santibáñez el Alto, desde el propio horizonte hasta una altura de un palmo
Delphinus
Delphinus

De todas las constelaciones húmedas que hemos visto, la más cercana a Nunki es CAPRICORNUS (Capricornio o la Cabra), la más pequeña de las zodiacales, junto con Cáncer. Su origen debe ser antiquísimo. Las civilizaciones orientales la relacionaban con la cabra que amamantaba al joven dios-sol, y de aquí algunos griegos la unieron a la cabra Amáltheia, que alimentaba al recién nacido Zeus, oculto para que su padre, Kronos, no pudiera matarlo. Otros mantenían que era el dios Pan, convertido en mitad pez al sumergirse en el Nilo huyendo de Typhón. De todos modos, un animal con cuerpo de cabra y cola de pez nunca formó parte de las mitologías griegas, así que no podemos estar seguros de su significado.

Los platónicos la llamaban LA PUERTA DE LOS DIOSES, a través de cuyas estrellas ascendían al cielo las almas de los hombres. En astrología es LA CASA DE SATURNO, donde este planeta fue creado, y LA MANSIÓN DE LOS REYES, porque muchos de ellos nacieron bajo su signo.

Hace unos 2500 años el Sol daba la vuelta en un punto de esta constelación para, demorándose un poco, comenzar su viaje ascendente por el hemisferio sur celeste hacia el hemisferio norte. Cuando eso ocurría, en un punto de la Tierra la luz del Sol de mediodía caía verticalmente, es decir, no producía sombras de los objetos verticales. Corresponde a la latitud 23,5º Sur y marca por todo esto el llamado TRÓPICO DE CAPRICORNIO. En aquel momento coincidía también con el Solsticio de invierno, pero ahora está en Sagitario.

Las dos estrellas principales que marcan su cabeza son ALGEDI (“cabra” o “rebeco”), que en realidad es doble y cada una de ellas, a su vez, doble también; y DABIH (“el afortunado de los matarifes”, en alusión a los sacrificios con cabras en su orto helíaco). Son de magnitudes superiores a 3 y 4, por lo que la más brillante de la constelación es DENEB ALGEDI (“la cola de la cabra”), de magnitud 2,9.


Si uniéramos mentalmente la parte delantera de Capricornio con la estrella Polar, pasaríamos por una preciosa y pequeñita constelación, DELPHINUS (“el Delfín”), cerca de la Vía Láctea, entre Pegaso y el Águila. Neptuno la llevó a los cielos, agradecido por traerle a la ninfa Anfitrite, con la que se desposó.
También se dice que salvó la vida de Arión, hijo de Poseidón, cuando su barco fue atacado. Las cuatro estrellas que forman la cabeza son conocidas como el ATAÚD DE JOB y sus dos principales son las de la parte trasera, SUALOCIN, de magnitud 3,8 y ROTANEV, de 3,5. Sus raros nombres intrigaron durante un tiempo hasta que se supo que, en realidad, eran los del astrónomo Nicolaus Venator (1770-1841) escritos al revés.

Por debajo del Toro y de la Ballena se extiende la sexta constelación en tamaño del firmamento, ERIDANUS (el Río), algunos dicen que el Nilo, otros, el Éufrates, y otros afirman que es el río en el que Júpiter arrojó a Phaethón por su fracaso al conducir el carro de su padre, el Sol, y colocado en el cielo para consuelo de éste por su pérdida. Su nombre parece proceder del aqueo Aria-dan (“el río poderoso”). Nace junto a la brillante Rigel, de Orión (constelación a la que iremos en otros viajes), en una estrella llamada CURSA (“la silla o escabel del Central”, es decir, de Orión, por su cercanía a su pie). Y ahora, antes de seguir, una parada para recordar y precisar un comentario de hace algunos capítulos. Si nuestra latitud es 40º N (norte), esto significa, desde el punto de vista de la observación, que las estrellas cuya declinación (distancia angular hasta el Ecuador Celeste) esté comprendida entre (90º-40º)N y 90ºN serán visibles todo el año. Eran nuestras circumpolares. Las que estén entre +(90º-40º) y –(90º-40º) o, lo que es lo mismo, entre 50ºN y 50ºS (sur), serán visibles en alguna época del año. Pero las que estén entre –(90º-40º) y -90º, o sea, entre 50ºS y 90ºS, no serán visibles nunca desde nuestra posición. Y esto es lo que le pasa a la estrella más brillante de esta constelación, ACHERNAR (“el fin del río”), la novena más brillante del firmamento, pero, desgraciadamente para nosotros, a casi 60ºS.

Y terminamos el mundo de las aguas con la mayor constelación del cielo, HYDRA (“la serpiente de mar”), que nace debajo de Cáncer y va recorriendo más de la cuarta parte de todo el perímetro celeste, por debajo de Leo, de Virgo y de Libra. Es el monstruo al que Hércules mató en uno de sus doce trabajos, y con cuya sangre transformó sus flechas en mortíferas armas. Lo más visible de ella es el grupo de estrellas de la cabeza, por debajo de Cáncer, en el que está ALPHARD (del árabe “la solitaria en la serpiente”), de magnitud 2. El resto, todas superiores a 4.

Hoy, 2 de noviembre, a las 10 de la noche, Capricornio y Piscis Australis están entre el Sur y el Suroeste, a una altura de un palmo. Fomalhaut, casi encima de Moraleja y Capricornio a su izquierda. El Delfín, encima de Capricornio, a unos 2 palmos y medio (desde el horizonte). Una parte de Eridano se va extendiendo desde Guijo de Coria hacia Santibáñez el Alto, desde el propio horizonte hasta una altura de un palmo, pero la Hydra, desgraciadamente, queda todavía debajo del horizonte, y hasta las 3 de la madrugada no veremos su cabeza, a un palmo sobre Pozuelo de Zarzón.