El legado imprescindible de César Martín Ortiz

Su prosa engancha al lector desde la primera palabra y lo mantiene hasta la última. Los personajes de este mundo particular del escritor “sufren” de soledad y a veces de amargura; hombres y mujeres muchas veces vencidos por el tedio y la melancolía resultado, en muchas ocasiones, de la observación de las cosas en primera persona por parte del autor
Paso de contarlo, de César Martín Ortíz en Editorial Alcancía
Paso de contarlo, de César Martín Ortíz en Editorial Alcancía

César Martín Ortiz, salmantino de origen y extremeño de adopción (su vida transcurrió en Jaraíz de la Vera) nos ha dejado una pequeña, pero espléndida, obra literaria. Su muerte temprana en el año 2010 ha impedido el desarrollo de esta, pero nos resulta suficiente para intuir que se habría convertido –si el destino se lo hubiera permitido– en uno de los más excepcionales poetas y cuentistas de nuestra literatura.

O a lo mejor habría seguido en ese segundo plano en el que, al parecer, se sentía más cómodo, escribiendo porque tenía necesidad de escribir, pero no de publicar, pues consideraba que “el panorama literario actual es tan espeluznante que le quitaría las ganas de publicar al propio Lope de Vega”.

Paso de contarlo, Un poco de orden y Nuestro pequeño mundo son muestras que garantizan, en cualquier caso, la presencia de un magnífico narrador. Estos títulos se refieren a colecciones breves de cuentos publicadas en editoriales extremeñas. La primera, en Alcancía, en una edición de solo 500 ejemplares numerados; la segunda, en Editora Regional, y en la Asociación Cultural “El Brocense” la tercera (galardonada con el premio “Ciudad de Coria”). Todas, un regalo para los amantes de las letras.

Su prosa engancha al lector desde la primera palabra y lo mantiene hasta la última. Los personajes de este mundo particular del escritor “sufren” de soledad y a veces de amargura; hombres y mujeres muchas veces vencidos por el tedio y la melancolía resultado, en muchas ocasiones, de la observación de las cosas en primera persona por parte del autor. Tal es el caso, por ejemplo, del relato “Gloria y ruina de los interinos”, a quienes contempla desde su posición real de docente “viejo” con plaza definitiva. Frente a estos, cuentos con un trasfondo de optimismo vital, como en “Diez mil grullas de papel” donde lucha contra la muerte esgrimiendo como única arma sus propias palabras.

César Martín Ortiz nos transmite estos sentimientos a partir del uso de un vocabulario sencillo que nos acerca a lo estético en su estado más puro. No son los temas, cotidianos en su mayor parte, lo que más sobresale en estas colecciones; narra historias simples, pero emotivas, plagadas de reflexiones personales sobre su particular forma de contemplar la vida, protagonizadas por personajes complejos que parecen muchas veces convencidos de la necesidad de ser infelices, y narradas con un estilo peculiar, limpio y deslumbrante. Y esto es lo que le hace genial: su capacidad para, solo con su maestría narrativa, elevar estos temas y hacerlos imprescindibles.

Existen –al parecer- tres novelas inéditas de este autor que nosotros, desde aquí, animamos a que vean algún día la luz y podamos disfrutarlas porque, en palabras de Ricardo Senabre “un autor de prosa tan precisa y eficaz tiene los instrumentos expresivos necesarios para lanzarse a más altos empeños, y acaso necesite únicamente historias complejas que contar”.