Irene Sánchez Carrón: "Las bibliotecas son un lugar maravilloso para enamorarse"

Irene Sánchez Carrón comenzó sus primeros versos “bastante tarde”, pero enseguida consiguió despuntar en el mundo de la poesía ganando premios literarios como el “Hermanos Argensola”, el prestigioso “Adonáis”  o el “Premio Internacional Antonio Machado en Baeza” 

Irene Sánchez Carrón
Irene Sánchez Carrón

Irene Sánchez Carrón (Navaconcejo, 1967) es poeta y profesora de Educación Secundaria; aunque probablemente ella cambiaría este orden. Comenzó sus primeros versos “bastante tarde”, pero enseguida consiguió despuntar en el mundo de la poesía ganando premios literarios como el “Hermanos Argensola” (Porque no somos dioses), el prestigioso “Adonáis” (Escenas principales de un actor secundario) o el “Premio Internacional Antonio Machado en Baeza” (Ningún mensaje nuevo).

Irene nos cuenta su visión de la poesía, de las poetas, de la lectura…

Hoy celebramos el Día Internacional de la Mujer. Tú has conseguido ya, afortunadamente, un espacio en la literatura, en la poesía, en concreto. ¿Piensas que todavía hoy la mujer sufre discriminación en este mundo? (Pienso, por ejemplo, en un caso cercano como el de J.K Rowling, aconsejada a firmar solo con la inicial para esconder su condición de mujer). Creo que se ha avanzado mucho en este terreno, pero, como pasa en otros campos, todavía queda camino por recorrer. Es necesario que la literatura escrita por mujeres no haga pensar en literatura solo para mujeres. Y hace falta que las propias mujeres crean en sus posibilidades y cualidades y ocupen puestos de responsabilidad. Hace falta que la mujer desarrolle esta actividad artística sin complejos y sin ese sentimientos de culpabilidad que nos lleva a pensar que deberíamos estar haciendo otra cosa.

Poetisa era el término que se asignaba, despectivamente, a aquellas mujeres –“cursis”- que, en la etapa modernista, escribían poesía. Ahora que ha perdido estas connotaciones, ¿con cuál te quedas tú, poeta o poetisa? Personalmente, poeta me suena más actual.

¿Crees que la poesía es el género más condensado para transmitir sensaciones, sentimientos, ideas, contar una historia...? ¿Deja la poesía más espacio para el lector que el género narrativo? La condensación y la intensidad son las características que más me atraen de este género, además del cuidado del lenguaje. Un poema puede ser capaz de transmitir ideas y sentimientos en muy pocos versos. A veces incluso puede contarse una breve historia. Me gustan mucho los poemas que consiguen contar historia o crear situaciones con las que el lector pueda identificarse. Creo que esta es una de las claves para que el poema trascienda y apele al receptor, en ese espacio común que comparte con quien lo ha escrito. Esto tiene que ver con la segunda pregunta. De todos los géneros, posiblemente el poético es el que más espacio de creación deja para el lector, lo que le hace más exigente, tal vez, porque necesita un lector que muchas veces debe tener también mucho de creador. No en vano se piensa que casi todos los lectores de poesía son también poetas.

¿Sigue siendo la poesía un género minoritario en cuanto al número de lectores? En tu caso personal, ¿prefieres leer poesía o narrativa? Sí, la poesía es un género minoritario, por lo menos hasta ahora. Parece difícil que un poemario se convierta en un gran éxito de ventas. Y no se trata de que a la gente le guste más un género que otro, ya que creo que el ser humano tiene necesidad de escuchar narraciones, sí, pero también de instantes líricos. Ahí está la cantidad ingente de canciones que circulan por la red porque la gente necesita escuchar sus canciones favoritas en determinados momentos. Parece que la música cubre esa necesidad lírica del ser humano y que la poesía escrita ocupa un espacio solo para expertos, alejado del público general. Pero este alejamiento, que se produce sobre todo a partir del siglo XX, puede dejar de existir. Quién sabe si en algún momento algún poeta logrará conectar de nuevo con el gran público sin dejar a un lado la calidad. Ya lo hicieron en su día autores como Bécquer, Antonio Machado, Lorca, Neruda o Miguel Hernández.

En cuanto a mis lecturas, me gusta todo. Leo poesía y narrativa, y en algunas épocas me cansa la ficción y necesito leer ensayos de temas variados.

Muchas poetas confiesan haber escrito sus primeros versos en la adolescencia, a modo de diario. Sabemos que tú empezaste a escribir más tarde. ¿Cuáles fueron tus motivaciones? Todavía me sorprende que un día decidiera escribir poesía y me sorprende más aún que decidiera sacar los cuadernos del cajón. Todo sucedió por un cúmulo de casualidades. Empecé a escribir poesía cuando comencé a leer a poetas de la generación del Cincuenta (Ángel González, José Ángel Valente, Jaime Gil de Biedma, Francisco Brines) y a otros posteriores como Guillermo Carnero o Pere Gimferrer. La poesía de estos autores me conmovió y me hizo identificarme con ella. Creo que de ahí surgió el deseo de leer a otros autores posteriores y de escribir.

Suponemos que, fruto de tu afición a la lectura, en tus poemas encontramos muchas veces la literatura como un tema principal. ¿Es ella tu principal fuente de inspiración? ¿Qué otros temas destacarías en tus versos? La lectura es una fuente de inspiración inagotable, pero también está la vida, la actualidad, la gente que te cuenta historias, alguien que pasa y de repente llama nuestra atención, una conversación que nos hace pensar. Creo que la poesía es comunicación y tiene la capacidad de dar cobijo a todo lo que hacemos, sentimos y pensamos.

¿Corriges mucho tus versos antes de darlos por definitivos? Sí. No lo puedo evitar y a veces me pregunto si las correcciones y los cambios mejoran o estropean la obra. Tengo algún poema dedicado a los versos que tiré a la papelera.

¿Te ha sorprendido alguna vez la interpretación que alguien haya hecho de algunos de tus poemas y que no se acercara a la intención que tú tuvieras al escribirlos? Sí, sobre todo de un poema titulado “Amanecer”, que yo escribí teniendo en mente a mi hijo recién nacido y varios lectores habían interpretado en clave totalmente erótica, lo que me hizo volver sobre el texto con sorpresa.

También eres profesora y trabajas en un centro de Secundaria. Esto quieres decir que estás en contacto permanente con el mundo adolescente. ¿Ha inspirado algunos de tus poemas? Sí, tengo varios poemas de aula, como “Primera clase de Español para Extranjeros”, inspirado por una actividad que realizaba con mis alumnos extranjeros del centro de adultos el primer día de clase. También otros alumnos me inspiraron el poema “Amor de biblioteca”, en un intento de convencerles de lo maravillosa que puede ser una biblioteca. Una de las veces que surgió el tema, ellos discreparon: “Menudo rollo, profesora, una biblioteca.” Entonces les dije que a mí me parecía un lugar maravilloso para enamorarse, por ejemplo. Mucho mejor que una discoteca o un bar. Ellos se rieron de mí y de ahí surgió el poema. Otro texto inspirado por mis alumnos es “Adolescencia”, en el que trato de captar esa luz cegadora que se posee a esa edad, de la que casi nunca somos conscientes.

¿Qué lugar ocupa la poesía en tu vida? No sé si seré capaz de expresarlo. La verdad es que ocupa un lugar importante pero muy escondido. De hecho, el título de uno de mis libros es “El escondite”. No suelo hablar mucho de poesía y no dedico mucho tiempo a escribir, pero ese refugio siempre está ahí cuando lo necesito.

¿Consideras que los poetas presentan sus versos a los premios porque de otra forma es difícil publicar? Sí, porque yo he recurrido muchas veces a esta forma de publicar. Al principio ganar un premio era, para mí, la única forma de publicar. Después, he seguido buscando el respaldo de un jurado de prestigio para sacar a la luz mis poemas, quizá porque nunca estoy del todo segura de si merecen ser publicados y la opinión de otros, normalmente gente experta a la que no conozco, me ayuda.

Hay, todavía, pocas poetas en nuestra tierra. ¿Cuál crees que es la razón? Posiblemente algunas de las razones estén en la respuesta a la primera pregunta: inseguridad de algunas de las que escriben o la falta de mujeres que ocupen lugares relevantes. No obstante, soy optimista y creo que van a seguir apareciendo en nuestra tierra mujeres poetas con obras muy interesantes.

Decía Borges que hablar de lectura obligatoria es como hablar de felicidad obligatoria. Pese a ello, ¿es necesario imponer lecturas en los cursos de Secundaria? ¿Crees que, de no hacerlo, los alumnos leerían solo por placer? Supongo que tengo el mal del docente: creo muy poco en el voluntarismo a ciertas edades. Me pregunto qué nos habríamos leído nosotros si no nos hubieran obligado a iniciarnos. Aunque me gustaría poder creer otra cosa, veo necesario imponer algunas lecturas en Secundaria. Dentro de lo que consideramos enseñanza básica obligatoria para todos, considero imprescindible el conocimiento de nuestra tradición literaria. Y creo que hacemos mal en cuestionar estos conocimientos. Luego, una vez que se tengan las herramientas básicas, que cada uno tome sus propias decisiones. Habrá gente que decida seguir leyendo y gente que no vuelva a abrir un libro en su vida, como algunos dan portazo a la historia, a las matemáticas o a la formulación química para siempre.

En Sierra de Gata Digital hemos hablado de novelas y relatos de escritores extremeños. ¿Qué lectura de alguno de nuestros narradores recomendarías tú? Como mucha gente, acabo de leer “Intemperie”, de Jesús Carrasco y lo recomiendo encarecidamente.

Un poeta… Para quien todavía no lo haya leído, Ángel González. Imprescindible.

Una poeta… Para quien no la conozca, Ana Istarú puede ser toda una sorpresa. Para mí lo fue.

Una suerte para nosotros que un día sacaras esos versos del cajón. Gracias, Irene.