EL SIGLO XX-3. Nace una romería

La mayor parte de los santuarios y ermitas están situados en lugares a los que se atribuyen un poder telúrico especial (como a las cumbres de las montañas). En otras ocasiones se sitúan en lugares santificados por apariciones previas o hechos milagrosos. Es decir: la mayor parte de los santuarios y ermitas suelen estar en lugares singulares. Sin embargo, en Sierra de Gata, y no sabemos por qué las principales ermitas se encuentran en lugares anodinos.  Una de esas ermitas es la de la Divina Pastora, en Eljas

Imagen de la Divina Pastora
Imagen de la Divina Pastora

En la ladera Sur de la Sierra de Eljas, aprovechando las aguas y la pequeña vega del arroyo de Santa Clara existió siempre una colonia de cabreros quienes hasta hace unos cien años estaban abandonados de las manos de los hombres y poco atendidos por las de los ministros de Dios. 

Poco después del comienzo del siglo XX, el cura de Eljas, don Eusebio Obregón, de la vieja familia hidalga de la que ya hablamos en su momento, que era serrano y amaba a su tierra (había nacido en Villamiel) y que como buen cura amaba a los más hombres más desvalidos, de acuerdo con los franciscanos que habían vuelto al convento de San Martín de Trevejo decidió hacer algo por los olvidados cabreros. 

Pidió ayuda a los vecinos de ambos pueblos y con el dinero obtenido de unos y el trabajo en parte gratuito otros se levantó la ermita que hoy podemos contemplar y como era casi natural dado a quienes se pretendía servir fue colocada bajo la advocación de la Virgen María, la Divina Pastora. Los capuchinos quedaron encargados de subir todos los domingos hasta la ermita, celebrar la misa y atender las necesidades espirituales e incluso materiales de los cabreros.

Para ayudar al mantenimiento de la ermita a través de limosnas y donaciones se constituyó una cofradía y se institucionalizó incluso una romería que se celebra el segundo domingo después del de Resurrección y que enlaza con la del Buen Suceso en Penamacor. 

Sabemos como eran aquellas primeras romería porque nos lo contó don Samuel Sousa Bustillo, un cura de El Payo que escribió bastante y bien sobre Sierra de Gata, aunque sus obras permanecen inéditas. Decía don Samuel:  "...Ascendían como hormigueros, ora a pie, ora a caballo, los romeros procedentes del Sur, y descendían por senderos y veredas los de los pueblos del Norte, castellanos y portugueses, todos con sus estandartes y el pañito blanco con la merienda colgada del antebrazo [...] Terminada la Misa se disgregaron en grupos los concurrentes [...] y dieron fin a las meriendas entre sorbos de clarete y cánticos [...] A media tarde regresaron los peregrinos a sus respectivos pueblos". Hoy la romería sigue casi igual aunque los caballos que más acuden son los de vapor. Merece la pena ir.

En los años sesenta se construyeron al lado de la ermita una escuela y casa de maestro para atender a la educación de los numerosos niños que en la zona vivían. A finales de los setenta se clausuró la escuela por falta de alumnado.

Con posterioridad, año 1981, se hizo una carretera que daba acceso cómodo a la ermita, y el año 1989 se llevó la luz eléctrica hasta las casas de los pocos pastores que aún siguen viviendo en aquella sierra y que tienen tanto derecho como los demás ciudadanos a vivir con unos aceptables niveles de dignidad. 

Después de que los franciscanos abandonasen el convento de San Martín la romería cayó en franca decadencia, en el aspecto religioso como en el puramente festivo. Otro cura de Eljas, don José Luis Borrezo, también serrano de nacimiento (de Villamiel) como el creador de la ermita y la romería, le volvió a dar el impulso que hoy tiene y que es casi obligatoria para los vecinos de Eljas y San Martín. La verdad es que tanto los creyentes encuentran en ella consuelo y los simplemente curiosos una distracción original. Por ambas cosas es recomendable.