El ajo (Allium sativum L.) en la botica serrana

En muchas civilizaciones como China, Roma y Grecia, el ajo se consumía a diario en grandes cantidades como medicina preventiva, para dar energía y proveer protección de todo tipo de males. Los antiguos judios lo recomendaban para los hombres que querían cumplir con sus deberes matrimoniales a causa de su fama de afrodisiaco

Allium sativum
Allium sativum

El ajo, alho o alho-hortense es una planta hortense y perenne con bulbo redondeado, compuesto a su vez por dientes o pequeños gajos, de tallo erguido rematado por una inflorescencia en forma de umbela.  

Originario de Asia Central, no suele sobrepasar el medio metro de altura y sus hojas crecen desde la base.  Sus flores son blancas o rosaceas y están compuestas por seis hojuelas.  

Su fruto es una pequeña cápsula que alberga multitud de semillas, aunque debemos aclarar que el mejor fruto del ajo es su bulbo, de sobra conocido en la cocina mediterránea.

Recolectado a principios del verano: "Por San Pedro, arranca el ajo y siembra el puerro"; es cuando comienzan a amarillear sus hojas hasta secarse, permitiendo su trenzado para colgarlos en lugar fresco y ventilado para que acaben de curarse por completo.

Virtudes

Toda la planta, pero especialmente el bulbo, contiene un aceite esencial, azufre, yodo, vitaminas A, B1, B2, C y un compuesto sulfuroso denominado
"aliina", que se descompone al contacto con el aire en alicina, de olor muy fuerte y característico, y en alidisulfuros.

Su cultivo durante siglos, le ha deparado innumerables virtudes, gozando fama de medicamento popular.

En muchas civilizaciones como China, Roma y Grecia, el ajo se consumía a diario en grandes cantidades como medicina preventiva, para dar energía y proveer protección de todo tipo de males. Los antiguos judios lo recomendaban para los hombres que querían cumplir con sus deberes matrimoniales a causa de su fama de afrodisiaco.

Debido a su contenido en azufre tiene propiedades antibióticas y antisépticas, así como acción bactericida frente a estafilococos, estreptococos, salmonella y algunos hongos.  Constituye además un buen remedio para desinfectar los intestinos y expulsar las lombrices.

La infusión de ajo se utilizaba mediante gargarismos como remedio para infecciones de la garganta, también para lavar heridas o tratar problemas de hongos e infecciones de la piel. En algunos casos se machaba un ajo y se aplicaba directamente al área afectada a modo de emplasto, calmando las molestias de encías inflamadas.

De efectos muy beneficiosos sobre la circulación sanguínea, tiene propiedades hipotensoras, logrando la disminución de la presión arterial en los hipertensos sin complicaciones ni efectos secundarios.

A principios del siglo XX se utilizó contra las intoxicaciones nicotínicas como remedio para combatir el tabaquismo, debido especialmente a sus beneficiosas propiedades sobre los vasos sanguíneos y sobre el corazón.

Utilizado como remedio contra la esclerosis y contra infecciones del aparato respiratorio, alivia también las picaduras de los insectos aplicandolo externamente.

Un buen remedio sería hervir varias cabezas de ajo y respirar el vapor que arrastrará los alidisulfuros hasta penetrar en nuestros pulmones, para combatir las infecciones respiratorias y la tos.

Como contraindicaciones indicaremos que no es muy recomendable para las mujeres lactantes, ya que altera la calidad de la leche materna y puede ocasionar problemas intestinales en el lactante.

De sobra son conocidas sus propiedades culinarias, siendo un ingrediente imprescindible de la cocina mediterránea, utilizándose para condimentar todo tipo de recetas, el aliño de las aceitunas de la Sierra de Gata, o preparar un buen alioli.

Aquí os dejo una sencilla receta de "sopa de ajo" para abrir boca:  Coceremos 2 dientes de ajo en un medio litro de agua con sal, después los sacamos y los machamos con un mortero.  Añadiremos más agua (1 litro) y dejaremos que hierva de nuevo.

Aparte batiremos 2 huevos con 1 cucharada sopera de aceite de oliva de la sierra y otra cucharada sopera de harina, añadiendo todo junto a la sopa hirviendo.  Tostaremos unas rebanadas de pan para colocarlas en la sopa al emplatar y espolvoreamos con una pizca de perejil.

Buen provecho!!!