La retama común (Retama Sphaerocarpa Boissier) en la botica serrana

Algunas leyendas contaban que en la retama se contenía el secreto de la inmortalidad, tan buscado y deseado por el hombre a lo largo de la historia. Explicaban, por lo profundo de sus raíces, que en la más profunda de todas, la más delgada, la que más se adentraba en las entrañas de la madre tierra, se encontraba una bolita redonda o nabillo, que llamaban "panacea"

La retama común
La retama común

Retama, retama montesina, retama borde, ginestra, piorno amarelo, o ginesta es como se conoce a este arbusto, muy común en los campos de 
Extremadura, que junto con su prima la retama negra también cubre las laderas de la Sierra de Gata, pero esta última de floración más espectacular, por lo llamativo de sus flores más grandes y amarillas.
Vive en campos incultos, dehesas y cauces secos y puede alcanzar los 2 ó 3 metros de altura, formando matas a base de escobas que tienen una corteza verde grisácea y hojas a modo de tallos verdes con racimos de flores de color amarillento, muy pequeñas y bilabiadas, que aparecen entre mayo y junio, a principios de verano.
Sus frutos redondeados son como pequeñas judías de color verdi-negro, que están protegidos por una vaina de uno o dos centímetros de largo.
De su nombre común deducimos, que al igual que el brezo fué muchas veces utilizada para fabricar eficaces escobas caseras y para cubrir techos de chozos y construcciones provisionales.
Virtudes
Tanto en la corteza como en las ramas, la retama contiene un alcaloide denominado retamina, junto a la paquicarpina.
Sus principales virtudes son la diurética, laxante y cardiotónica.
Para disponer de ellas, prepararemos una infusión con unos 25 gramos de flores por cada litro de agua, que pondremos al fuego hasta ebullición, después, dejamos enfriar y endulzamos al gusto, preferiblemente con miel casera.
Podemos tomar hasta tres tazas al día, puesto que más cantidad podría ser contraproducente.
Las flores deberan utilizarse secas y desecadas de forma rápida, pero habrán de recolectarse completamente abiertas, desechando las flores pasadas.  Es importante desechar hojas y tallos, puesto que contienen mayor cantidad de paquicarpina (esparteína), que puede tener efectos sobre el corazón, con resultados contradictorios. También produce acción antivenenosa, así algunos pastores han observado que las ovejas que habían comido retama, mostraban cierta inmunidad a la picadura de las víboras.
Añadiendo un buen puñado de flores secas al vino bueno de la Sierra de Gata y dejándolas macerar durante cuatro o cinco días, obtendremos el denominado "vino de retama", que tomaremos antes de cada comida.
Es tan común en España, que ya los peregrinos extranjeros que entraban desde Francia para hacer el camino de Santiago, la utilizaban para señalar el camino, haciendo nudos en las escobas.
Algunas leyendas contaban que en la retama se contenía el secreto de la inmortalidad, tan buscado y deseado por el hombre a lo largo de la historia.
Explicaban, por lo profundo de sus raíces, que en la más profunda de todas, la más delgada, la que más se adentraba en las entrañas de la madre tierra, se encontraba una bolita redonda o nabillo, que llamaban "panacea", la cual, comida,  hacía nacer los dientes y muelas, aclaraba la vista, teñía el pelo, renovaba la sangre y devolvía a los viejos la juventud.  Tanto se extendieron estas leyendas, que hasta se plasmaban en antiguos manuscritos.