Albahaca (Ocimum basilicum L.) en la botica de la sierra

Planta de múltiples virtues, por ello siempre fué cultivada por las amas de casa con cariño, se considera estimulante, antiespasmódica, tónica estomacal, aperitiva y carminativa e incluso afrodisíaca
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Albahaca

Alhábega, alfádega, basílico, o alfalga, son algunos de los nombres con los que se conoce a esta olorosísima planta originaria de la India, conocida desde hace siglos en España, que puede alcanzar los 30 ó 40 centímetros, ramosa y lampiña, de hoja aovada color verde claro, entera y brillante. Sus flores, que salen en verano, se disponen en largos ramilletes terminales con numerosas flores superpuestas de color blanco o sonrosado, divididas en dos labios.

Se cría en macetas con amoroso mimo, con buena tierra de castaño o negra de robledo, mezclada con arena fina de río. Un secreto para obtener las mejores plantas es colocar al fondo de la maceta conchas de caracoles de huerta llenas de tierra y después añadir el resto de la tierra, dejando un hueco central para colocar la planta, esta práctica ayuda a extender sus raíces y a desarrollarlas mejor. Planta de media sombra, no es amiga del sol directo, pues la quema, al regarla, no hacerlo con exceso, que el agua nunca desborde la maceta, ni salga por el agujero.

Virtudes

Planta de múltiples virtues, por ello siempre fué cultivada por las amas de casa con cariño, se considera estimulante, antiespasmódica, tónica estomacal, aperitiva y carminativa e incluso afrodisíaca.

Desprende un delicado olor a limón, que a veces de hace más fuerte y persistente, recordando casi al incienso.

Su esencia excita en un principio, pero luego deprime y abate, sirve para tratar el nerviosismo, el agotamiento y los vértigos, también favorece la secreción láctea de las madres y espanta a los molestos mosquitos.

En infusión es digestiva y se prepara con 25 gramos de hojas frescas por medio litro de agua, pues seca pierde gran parte de sus facultades, también se emplea realizando gargarismos para las afecciones bucales y de garganta.

Antigüamente las mozas dormían con un ramillete de albahaca debajo de la almohada para pasar una noche sin molestia de los mosquitos, tanta fé tenían en ella que pensaban que la mujer atormentada en el parto con fuertes dolores, al ponerle una raíz de esta planta, pariría rápido y casi sin dolor.

Sin llegar a estos extremos, la podemos disfrutar de muchas formas, pues en verdad es una planta muy utilizada en la cocina, añadirla a la pasta, a ensaladas, quesos y otros muchos platos a los que aportará color y por supuesto un sabor muy singular típico de la cocina mediterránea.