Castaño (Catanea sativa. Miller) en la botica serrana

La corteza y las hojas del castaño, son astringentes y se utilizan para combatir las diarreas, en gargarismos y enjuagues contra inflamaciones de garganta
Castaño
Castaño

Castiñeiro, regoldo o rebolo son algunos de los nombres con los que se denomina al Castaño por los lugares donde ha crecido a lo largo de los siglos, pues puede llegar a milenario este árbol tan arraigado en nuestra Sierra de Gata, con el que se fabricaron las vigas más resistentes que puedan tener nuestras viviendas, algunas de las cuales han resistido el paso de los siglos bajo los tejados, puertas o ventanas.

Un árbol corpulento, de hoja caduca que puede alcanzar los 20 ó 30 metros de altura, su tronco es muy grueso en los ejemplares cultivados y más esbelto en los silvestres. Su corteza es cenicienta o parda, casi lisa o con arrugas en ejemplares más longevos.  Sus hojas alternas, de contorno lanceolado y borde aserrado pueden medir hasta 25 centímetros de largo.  Su colorido en otoño llena los paisajes de la sierra de tonos ocres y amarillentos que nos invitan a sumergirnos en la arboleda y a disfrutar de tan maravilloso espectáculo.

Posee flores masculinas y femeninas, las segundas originan las castañas, agrupadas de 1 a e en el interior de un erizo globoso, que se abre en cuatro valvas.

Virtudes

La corteza y las hojas del castaño, son astringentes y se utilizan para combatir las diarreas, en gargarismos y enjuagues contra inflamaciones de garganta.

Para ello coceremos 30 gramos de corteza y otro tanto de hojas en 1 litro de agua, dejando hervir durante 15 minutos, colamos el resultado y una vez endulzado se toma tres o cuatro tazas al día contra la diarrea. 

Podemos realizar una infusión con hojas (45 gramos por litro), para bronquitis, tos y reumatismos.  Esta misma infusión se utilizó antaño par lavar los cabellos claros, que adquieren un brillo dorado al secarlos al sol.

Sus flores masculinas son muy alargadas y una vez secas, se han utilizado mezcladas con tabaco para dar aroma y cuerpo al tabaco de pipa.

También es rico en taninos, por ello se utilizó su corteza para curtir pieles a lo largo de los tiempos.

Su madera es dura y pesada, de color marrón pálido con anillos bien marcados, elástica y fácil de trabajar; poco apropiada para el fuego, que pronto la consume.  Se dice que las cubas y toneles de castaño son los mejores para curar el vino. 

Las castañas, aunque algo indigestas, son muy nutritivas, pues contienen hasta un 40 % de hidratos de  carbono, un 25 % de grasas y algunas proteínas.

Pueden consumirse crudas, cocidas o asadas, teniendo la precaución en este caso de cortarlas para que no exploten en el fuego.  Se conservan peladas y secas, entonces se denominan "pilongas".

la leyenda que la madre naturaleza hizo crecer el castaño en las tierras  ásperas y montañosas, suelos que daban poco pan, para recompensar a quienes allí vivían, obsequiando con la castaña a los campesinos robustos de esas tierras para alimentarse e incluso hacer harina si quisieran.

Se decía que verdes dañaban a los pulmones, por ello las protegió con una coraza de espinas, para que ningún animal accediese a ellas hasta su madurez.