La chumbera (Opuntia ficus-indica Miller) en la botica serrana

Esta crasa puede alcanzar hasta cinco metros de altura y tiene los tallos a modo de palas verdes provistos de espinas, con forma espatulada que se articulan entre sí.  Vive cultivada o asilvestrada por toda la Península

La chumbera
La chumbera

La chumbera, nopal, higuera chumba, higuera de Indias o figueira da India es una planta de la familia de las catáceas, traída del Nuevo Mundo a Europa por los españoles allá por el siglo XVI, por donde se extendió rapidamente, sobretodo por la costa mediterránea.

Esta crasa puede alcanzar hasta cinco metros de altura y tiene los tallos a modo de palas verdes provistos de espinas, con forma espatulada que se articulan entre sí.  Vive cultivada o asilvestrada por toda la Península, a modo de seto defensivo o incluso cubriendo taludes y escombreras, allá donde las heladas se lo permiten.

Sus flores son grandes y tienen el ovario cubierto de penachos de espinas, son de un color amarillo muy vivo y salen directamente de las palas o tallos, a partir de mayo, madurando durante todo el verano.
Estas flores originan un fruto o baya en forma de barril de unos 10 centímetros de largo, de colores que van desde el verde y amarillo cuando están inmaduros, hasta el anaranjado y rojo granate cuando por fin maduran volviéndose comestibles, muy dulces.

Virtudes

Sus tallos en forma de pala contienen un 90 % de agua, a modo de reservas, el resto son proteinas, calcio, potasio, sílice y sodio entre otros.

Sus frutos o higos chumbos contienen en torno al 10% de azúcar y fructora, un 7% de materias nitrogenadas, ácidos orgánicos y colorantes. Son ricos en calcio, fósforo, potasio y vitaminas como la C.

Su principal virtud es la astringente y antidiarreica, que aprovecharemos consumiendo sus dulces frutos, con sumo cuidado de retirar la piel provista de espinas tan diminutas que podríamos tragar algunas sin darnos cuenta.

Actualmente también se usa como hipoglucemiante, siendo muy efectiva para bajar los niveles de azúcar en sangre.  También ha cogido fama de saciante, ayudando a perder peso su alto contenido en fibra.

Podemos preparar un jarabe cortando en rodajas unos higos chumbos y colocándolos sobre un cuenco, cubriéndolos de azúcar y dejándolos reposar durante toda la noche, por la mañana se habrá formado un jarabe que filtraremos para eliminar las semillas.

Debemos tener cuidado de no consumirlos en exceso, ya que podría ocasionarnos un fuerte extreñimiento, debido a sus numerosas semillas.

Las palas calentadas en un horno y partidas longitudinalmente, dejando su carne caliente al aire, las aplicaremos a modo de cataplasma mientras mantengan el calor, todo el que podamos resistir, reduciendo la inflamación de la zona golpeada o dolorida.

Sus flores son apreciadas como diuréticas, favoreciendo la eliminación de líquidos.

Durante años se cultivó como criaderos de cochinilla, donde se establecía y proliferaba abundantemente, siendo después utilizada como colorante natural.

Como anecdota añadir que en Valverde del Fresno es muy abundante y durante un verano de mi infancia, siendo todavía muy pequeño, probé por primera vez los higos chumbos y tanto me gustaron, que apenas mis abuelos se dieron la vuelta, me puse a comerlos ignorando sus espinas.  Ni que decir tiene que me llené todas las manos de miles de diminutas espinas y mi abuela Rosa tuvo que untarme con aceite de oliva, dejándome vendadas ambas manos con pañuelos durante toda la noche, por la mañana se habían pegado a los pañuelos todas las espinas.  Sirva como remedio para quitarlas si ocurre algún accidente similar, aplicando aceite de oliva en la zona afectada.