El eucalipto (Eucaliptus globulus. Labillardière) en la botica serrana

Se trata de una especie aloctona, introducida a finales del siglo XIX en España para intentar sanear terrenos pantanosos, donde se criaban las larvas de mosquitos, pensando que acabarían con ellos y con la enfermedad del paludismo, incluso se le atribuia la propiedad de curar las fiebres de los enfermos
Eucaliptus globulus
Eucaliptus globulus

Eucalipto o eucalito es un árbol de gran porte, que puede rebasar los 100 metros de altura, siempre verde, se renueva constantemente con vástagos desde la cepa, que brotan con más vigor cuando son quemados por el fuego.

De tallos cuadrados y de color glauco, están cubiertos de un polvillo fino que se elimina facilmente.

Sus hojas en sus ramas jóvenes se disponen acopladas, una frente a otra abrazando el tallo, formando una figura aovada, con puntitos translúcidos que corresponden a las bolsitas de esencia que contienen. En las ramas más adultas, sus hojas son alargadas y estrechas, ligeramente curvadas y puntiagudas.

Sus flores se forman en las sumidades de las ramas del año anterior y están constituidas por una especie de urna de caparazón duro con tapadera, de cuatro lados que al abrirse y saltar la tapadera, deja ver un rodete interior circular, del que surgen numerosos estambres de largos filamentos blanquecinos o amarillentos.

En el seno de la urna se forma y madura el fruto, es seco y se abre mediante fisuras que liberan simientes muy pequeñas y numerosas.

Pertenece a la misma familia que el arrayán o mirto, al que recuerda por su olor y por la forma de la flor.

Se trata de una especie aloctona, introducida a finales del siglo XIX en España para intentar sanear terrenos pantanosos, donde se criaban las larvas de mosquitos, pensando que acabarían con ellos y con la enfermedad del paludismo, incluso se le atribuia la propiedad de curar las fiebres de los enfermos.

En realidad, ni dañan a los mosquitos ni curan las fiebres, pero su rápido desarrollo y la absorción de grandes cantidades de agua del suelo, le otorgan la capacidad para secar terrenos pantanosos, eliminado el ambiente idóneo para la cría de las larvas del mosquito, con lo que de alguna manera contribuyó contra la expansión de la enfermedad.

Muy utilizado como especie repobladora, junto a otra variedad más esbelta y de menor desarrollo llamada Eucaliptus cameldulensis, podemos encontrar ejemplares que rondan el siglo distribuidos por toda la Sierra de Gata, tanto en la Fatela, como a la entrada de Hoyos e incluso en la antigua carretera de la piscina de esta localidad. Sus propiedades desecantes del terreno, que le hicieron beneficioso en aquellas circunstancias, le han dado una fama desproporcionada, a ello contribuyó su mala utilización como repoblador en zonas cercanas al Parque Nacional de Monfragüe, que incluso puso en peligro su propia existencia y la de sus ecosistemas. Su rápido crecimiento le convirtió en la panacea para fabricar papel, cultivandose de forma extensiva en amplias zonas de España y Portugal, ocupando los ecosistemas autóctonos de allí donde se plantaba, aumentando así su leyenda negra.

A pesar de ello, debemos reconocer que algunos ejemplares de cerca de un siglo, por mucho que sean eucaliptos, no dejan de ser árboles singulares a proteger, puesto que el daño que produce esta especie lo hace su cultivo extensivo y descontrolado.

Virtudes

Sus hojas contienen tanino, resina, ácidos grasos, etc..., sobre todo esencia de eucalipto, que puede variar hasta el 3 % según la forma de secado.

La mejor forma de recolectarlas es al amanecer, dejándolas extendidas o colgadas en lugar seco, fresco y ventilado, lejos de los rayos del sol, para un secado lento.

Su principal virtud es la anticatarral, son útiles además contra las inflamaciones de las vías respiratorias y contra catarros gastrointestinales, es recomendable contra la diabetes.

Su esencia no es inocua, por vía interna es peligrosa cuando se rebasan las dosis recomendadas, ya que puede resultar dañina y provocar gastroenteritis, hematuria y dificultades respiratorias.

Podemos preparar una infusión de eucalipto con un par de hojas maduras, las cortaremos en pedazos y añadiremos tantas hojas como tazas de agua hirviendo.

Tomaremos un par de tazas al día, endulzadas con miel de la sierra y muy calientes, para paliar los sintomas del catarro de vías respiratorias.

También en inhalaciones con una olla de agua hirviendo, se usan las hojas, que añadiremos al agua mientras nos cubrimos la cabeza con una toalla para respirar sus vapores que arrastrarán la esencia hacia nuestras vías respiratorias.

Este remedio debe usarse con precaución para no rebasar la dosis adecuada puesto que podemos invertir sus efectos beneficiosos, especial cuidado debemos tener con los niños.