El limonero (Citrus limon L. ) en la botica serrana

Empleado desde hace años como antiescorbútico, es refrescante, diurético y digestivo, siendo especialmente apto para preparar deliciosas limonadas. En inflamaciones de garganta, se recomienda hacer gárgaras con zumo de limón diluído en agua. También podemos preparar un jarabe de limón casero, para aromatizar bebidas medicinales que son desagradables de tomar, se prepara con agua, azucar y tintura de limón
El limonero
El limonero

Limonero, limoeiro, limoneiro o limón, son algunos nombres con los que se conoce a este pequeño árbol siempreverde, que suele llegar hasta los 5 metros de altura, de corteza verde con espinas, hojas elípticas, coriáceas, lustrosas y lampiñas, con borde denticulado y peciolo alado.

Sus flores, llamadas de azahar como las de su primo el naranjo, son muy olorosas y de color blanquecino con tintes violáceos; aparecen en primavera, pero cuando es de "luna", puede tener flores y frutos durante todo el año, puesto que florece cada luna nueva.

Su fruto, el limón, es alargado y ovoide, terminado en mamelón, posee una corteza algo rugosa de color amarillo y contiene gajos carnosos de sabor muy ácido.

Originario de la India, de donde fué traído a España por los árabes allá por el año mil, desde aquí se extendió por toda la Europa mediterránea, ya que no es muy resistente al frío y sólo vive en climas suaves.

Cultivado en los huertos de la sierra, donde se encuentra a salvo de las temibles heladas que azotan Moraleja y Coria en invierno, es un árbol que se adapta bien a vivir en patios interiores o pequeños corrales, desde donde aprovisiona a sus dueños de limones durante todo el año, cuando es de luna.

Virtudes

En la corteza del limón se encuentra su esencia, unos 3 gramos por kilo viene a ser la proporción.

Su jugo contiene gran cantidad de ácido cítrico, además de ácido málico, acético, fórmico y grandes cantidades de vitaminas, especialmente de vitamina C.

Empleado desde hace años como antiescorbútico, es refrescante, diurético y digestivo, siendo especialmente apto para preparar deliciosas limonadas. Este jugo debe tomarse siempre diluído en agua, evitando comer limones al natural, puesto que acarrea graves consecuencias a la dentadura.

Otra versión de limonada es aquella a la que se le añade vino tinto, denominada "sangría", muy recomendable para tomar en verano, bien fría.

En inflamaciones de garganta, se recomienda hacer gárgaras con zumo de limón diluído en agua. También podemos preparar un jarabe de limón casero, para aromatizar bebidas medicinales que son desagradables de tomar, se prepara con agua, azucar y tintura de limón.

Se ha utilizado para tratar el reumatismo articular y la gota a través de largos tratamientos.

La esencia de limón se ha utilizado mucho como aromatizante y en perfumería. Su aroma tiene fama de levantar el ánimo e infundir optimismo.

Podemos preparar "licor de limón" con medio litro de aguardiente de la sierra, donde dejaremos macerar la piel de 6 ó 7 limones y algunas hojas de limonero durante 15 días en un tarro de cristal cerrado y agitandolo de vez en cuando. Después exprimimos el zumo de 1 limón y lo añadimos junto con 400 gramos de azúcar, dejamos reposar durante 1 ó 2 días, al final colamos y embotellamos para servirlo después de las comidas bien frío.

Su aspecto apetecible y llamativo le atribuyó a lo largo de la historia numerosas propiedades, originando leyendas como la del "Cristo del limonero":

A finales del siglo XVI una epidemia de viruela afectó a la ciudad de Caracas, donde la población dedicaba gran parte de su tiempo a labores religiosas del Nazareno de San Pablo. Cuenta la leyenda del limonero del Señor que en el lugar cercano al templo de San Pablo existía una huerta plantada de limones cuyos azahares perfumaban el ambiente. Cuando la epidemia se había cobrado ya numerosas víctimas, el nazareno fue sacado en procesión a petición de los feligreses. Al pasar la imagen por la huerta, un racimo de limones quedó enredado entre la corona de espinas del Nazareno, cayendo algunos al suelo. Los devotos los recogieron, y pensando que se los ofrecía el Cristo, se los dieron como medicina a los enfermos, quienes sanaron prontamente, obrando así el milagro.