El haba (Vicia faba L.) en la botica serrana

Pitágoras afirmó que sus flores llevaban la marca del infierno y llegó a tal extremo su creencia, que perseguido por sus enemigos, dejó que lo apresasen por no atreverse a cruzar un campo de habas

Haba
Haba

Haba, fava, faveira o feixoca son algunos de los nombres con los que se conoce a esta planta anual que puede alcanzar el metro de altura y vive cultivada en las huertas de la Sierra de Gata y de toda la Península Ibérica, desde que los romanos trajeron su semilla desdeel norte de África y más tarde los árabes popularizaron su cultivo.

Dispone de un tallo en el que se disponen sus hojas compuestas de tres en tres, de color verde claro, forma elíptica y dentadas.

Sus flores aparecen a principios de primavera y son grandes, de unos 3 ó 4 centímetros, de color blanco, salvo por algunos nervios en el estandarte de color violáceo o negro, cada uno de sus dos pétalos inferiores dispone de una mancha negra a cada lado, que es la culpable de su oscuro pasado y que la relacionó con nefastos augurios.

Estas flores originan una vaina alargada, de hasta veinte centímetros, muy carnosa y que oscurece al madurar.  Contiene dentro hasta nueve semillas, las populares habas, que miden unos dos centímetros y tienen forma ovalada, algo aplastada y de color blanco grisáceo, con uno de los bordes rematado de negro.

Virtudes

Las vainas contienen principalmente agua, proteinas, hidratos de carbono, grasas y sustancias como la tirosina, tiramina, dioxifenilalanina, etcr...  

Las habas son ricas en sodio, potasio, calcio, hierro, fósforo y vitaminas A, B1, B2 y C.  Constituyen un alimento de elevado valor nutricional, pero su principal virtud es la diurética, al igual que las flores, que una vez desecadas prepararemos en infusión añadiendo unos 15 gramos en medio litro de agua hirviendo, que dejaremos al fuego durante cinco minutos, retirandolas y dejándolas enfriar para filtrarlas.  De esta mezcla tomaremos cuantas tazas nos apetezcan, drenando nuestros riñones y aliviando así las afecciones renales.

Actualmente son muy apreciadas en la cocina, consumiendose las vainas verdes o las semillas en puré o combinadas con carne o pescado.  También en épocas de carestía sirvieron para elaborar harina con la que preparar un pan rústico pero nutritivo.

Es preciso mencionar que algunas personas tienen alergia a las habas y por ello debemos acercarnos con precaución a esta planta, ya que tan solo el contacto externo con esta planta, si se confirma la alergia, puede acarrearnos graves consecuencias.

Antiguamente denostada, aunque ha alimentado al hombre desde el Neolítico, mas tarde fué considerada como un alimento impuro y practicamente se dejaba para el ganado.

Los egipcios la tacharon de impura, puesto que creian que sus manchas negras escondían las almas de los difuntos, para los sacerdotes un simple vistazo a las habas les presagiaba grandes desgracias.
Griegos y romanos continuaron estas creencias, tanto que Pitágoras afirmó que sus flores llevaban la marca del infierno y llegó a tal extremo su creencia, que perseguido por sus enemigos, dejó que lo apresasen por no atreverse a cruzar un campo de habas, debido al temor que le infundía la idea de aplastar las almas de los difuntos que en ellas habitaban.