Hipérico (Hypericum perforatum L.) en la botica serrana

Su nombre lo dice todo, pues en griego significa "por encima de todo lo imaginable". Se trata de una planta mágica, casi mística, pero sobretodo medicinal, siendo la mejor entre las vulnerarias, tanto que los romanos cuando enviaban a sus legionarios a la batalla, tan sólo les entregaban un pequeño frasco con aceite de hipérico como botiquín de emergencias
Hypericum perforatum
Hypericum perforatum

Hierba de San Juan, hipericón, corazoncillo, sanjuanes, hierba de las heridas, hierba militar, hipericao o milfurada son algunos de los innumerables nombres que

recibe esta planta medicinal, perenne, vivaz, de tallo erguido, ramificado y surcado por dos líneas oscuras, que puede llegar a medir hasta un metro de altura.

Sus hojas opuestas y menudas, se distribuyen en gran número por sus ramas, son enteras, de forma ovalada y sin peciolos, con numerosas perforaciones o glándulas, que se hacen más patentes al trasluz.

Las flores del hipérico son amarillas y se encuentran agrupadas en una panícula, sus cinco pétalos presentan puntos negros en sus bordes y sus numerosos estambres se acumulan en el centro.

El fruto es una cápsula alargada donde se encuentran las diminutas semillas.

Florece a partir del mes de mayo, alcanzando su apogeo a finales de junio, por la fiesta de San Juan, que es la fecha ideonea para su recolección, que se realiza

cortando todo el ramillete de flores con parte del tallo y colgandolos después en ramilletes para secar.

Crece en los claros de los bosques, bordes de caminos y carreteras, linderos y prados de toda la Península.

Virtudes

En los tallos y hojas del hipérico, podemos encontrar una materia grasa con alcohol cerílico, fitosterina, hidrocarburos cristalizados, taninos y aceite rojo.

Sus flores contienen esencia de hipérico y materia colorante, en sus frutos y semillas se encuentran el ácido oleico y linoleico.

Su nombre lo dice todo, pues en griego significa "por encima de todo lo imaginable". Se trata de una planta mágica, casi mística, pero sobretodo medicinal, siendo la mejor entre las vulnerarias, tanto que los romanos cuando enviaban a sus legionarios a la batalla, tan sólo les entregaban un pequeño frasco con aceite de hipérico como botiquín de emergencias.

Hierba de San Juán porque su magia se encuentra vinculada a esta fiesta celebrada en el solsticio de verano, tan venerada por las tribus celtas que poblaron nuestra Sierra de Gata. Es entonces cuando alcanza el máximo de floración y la mayor concentración de sus componentes.

Calmante, antidepresivo, astringente, diurético, emenagogo y sobretodo cicatrizante y vulnerario, especialmente recomendado para las quemaduras, pues reduce al máximo la posibilidad de cicatriz si lo aplicamos enseguida, a la vez que calma y repara la zona afectada.

Aplicado tanto en heridas exteriores como interiores, externamente el hipérico activa la circulación de la sangre, favoreciendo la congestión de la zona tratada, disminuye el dolor, puesto que ejerce cierta acción anestésica local y constante; modera la inflamación, protege la vitalidad de los tejidos dañados y favorece la reparación de la epidermis.

Para ello prepararemos aceite de hipérico con las flores y hojas recolectadas durante la noche de San Juan, cogeremos unos 100 gramos introduciéndolas en una botella de vidrio, llenándola después con 1 litro de aceite de oliva de la sierra, tapamos la botella con un corcho y la colocamos boca abajo, manteniéndola así durante 30 días y 30 noches, removiendola cada día hasta que percibamos el cambio de color del aceite de oliva, pasando del dorado a un llamativo color granate. Ello indica que los componentes mágicos del hipérico se han trasladado al aceite y entonces podemos filtrar el resultado por un colador.

Para conservarlo debemos usar frascos pequeños y si puede ser opacos, porque cada vez que destapemos el tapón se escapará algo de su poder curativo y además debemos preservalo de la claridad del sol, que también lo debilita.

Empapando una venda o algodón aplicaremos sobre las heridas y quemaduras, pero siempre con la precaución de no hacerlo en presencia de luz solar, puesto que es fotosensible y puede originar manchas en la piel, así como quemaduras, resultando lo contrario de lo que pretendemos.

Internamente es digestivo, sana úlceras y llagas interiores, antidepresivo, contra afecciones pulmonares y enfermedades renales como la cistitis o la incontinencia de orina. Elimina las lombrices intestinales, regula la menstruación y un largo etcétera que de continuar llenaría varias páginas con sus virtudes.

Para uso interno prepararemos una infusión con 30 gramos de flores en un litro de agua, retirándola al llegar a la ebullición y tapándola seguidamente.

Podemos tomar varias tazas al días, fría y sin azúcar.

También podemos preparar "aguardiente de hipérico", en un litro de aguardiente introducimos un limón cortado en rodajas y unos 50 gramos de flores de hipérico, dejamos macerar durante dos semanas, removiéndolo a menudo, colamos y añadimos azúcar para endulzarlo.

Durante la Edad media jugó un importante papel en todo tipo de supersticiones, pues se le atribuía un gran poder protector, siendo utilizado para expulsar los demonios y malos espíritus de los hogares, colgando ramilletes de sus flores por toda la casa.