La ruda (Ruta bracteosa) en la botica serrana

Antiguamente se veneraba por su fuerza protectora del hombre frente a las fuerzas demoníacas, espíritus malignos y males de ojo.  Utilizada durante siglos como un potente contraveneno, tanto de hongos como de alacranes y serpientes. En algunas regiones todavía hoy se ahuman las viviendas con humo de ruda para purificar los hogares y expulsar la mala suerte

Ruta bracteosa
Ruta bracteosa

La ruda o arruda es una planta vivaz que puede llegar al metro de altura, con hojas color verde ceniciento, lampiñas y divididas.

Su nombre procede del griego "ruta", que quiere decir, "salvar, proteger".

Vive cultivada en huertos entre otras aromáticas y medicinales, crece mejor debajo de una higuera, de la que es gran amiga, es raro encontrarla silvestre, a no ser escapada de algún huerto mediante semilla.

Sus flores forman ramilletes, disponen de cuatro pétalos en forma de cruz, excepto la flor central con cinco, de color amarillo.  Florece desde primavera hasta finales de verano.

El fruto es una cápsula negra, similar a un guisante, pero con cinco lóbulos.

La ruda desprende un inconfundible y fuerte olor, debido a la esencia que contiene, cuyas bolsitas pueden observarse en las hojas a contraluz.

Deben recolectarse las partes jóvenes, junto a hojas y flores, extendiéndolas  sobre madera y a la sombra, con buena ventilación.

Originaria de Oriente próximo, antiguamente fué extensamente usada en la cocina europea, así como en muchas recetas de la antigua Roma, pero ha caído en desuso debido a su extremo amargor y a los riesgos que conlleva.

Virtudes
La ruda está compuesta de principio amargo, resina, goma, taninos, rutina y ramnodiastasa. 

La mejor forma de obtener su esencia es mediante destilación por vapor de agua.

Se trata de una planta que debemos utilizar con precaución, ya que su uso desmedido puede traer graves consecuencias, incluso la muerte, ya que es tóxica y abortiva.

De sus virtudes destaca su acción sobre el aparato circulatorio, pues aumenta la resistencia de los capilares sanguíneos y evita las hemorragias.
Es rica en vitamina C, de ahí sus propiedades antiescorbutivas.  Tiene propiedades antiespasmódicas y sudoríficas.

En el exterior podemos aplicarla mediante emplastos de aceite de ruda, que prepararemos con medio litro de aceite de oliva de la Sierra de Gata, al que añadiremos unos 60 gramos de hojas frescas machacadas en un mortero, tapamos con corcho la botella de vidrio y dejamos macerar invertida en una ventana durante cuarenta días.  Las friegas con este aceite serán muy eficaces contra los dolores reumáticos.

De notable acción sobre los músculos uterninos, todavía se acostumbra bañar a las mujeres con ruda dos o tres días después del parto para quitar los “aires”, fortalecer los músculos y tranquilizarlas.

Antiguamente se veneraba por su fuerza protectora del hombre frente a las fuerzas demoníacas, espíritus malignos y males de ojo.  Utilizada durante siglos como un potente contraveneno, tanto de hongos como de alacranes y serpientes.

En algunas regiones todavía hoy se ahuman las viviendas con humo de ruda para purificar los hogares y expulsar la mala suerte.