La vid (Vitis vinifera L.) en la botica serrana

Cuenta la leyenda que Dionisio, hijo de Zeus, encontró una pequeña planta de delicados brotes, para protegerla la colocó dentro del hueso de un pájaro. Pronto la improvisada maceta se quedó pequeña y el joven dios, Baco para los romanos, la cambio al fémur de un león. El crecimiento no cesaba, así que la planta fue a parar al hueso de un asno donde por fin, dio su fruto: la uva.

Viña vinifera
Viña vinifera

Vid, parra, viduño vide, videira o parrucha, son los nombres que recibe esta planta trepadora y caduca, de tronco leñoso que crece enredando sus zarzillos sobre paredes o tutores, llegando a cubrir árboles muy altos en su estado silvestre.

El hombre cultiva la vid desde tiempos remotos, en viñas, desde los babilonios y los egipcios, hasta nuestros días.

Sus hojas de color verde claro, son grandes y acorazonadas en la base, están divididas en cinco lóbulos, tienen los bordes dentados y la nervadura palmeada.

Sus florecillas verdes, se disponen en racimos muy ramificados, que dan lugar a las populares uvas, tan relacionadas con nuestra cultura mediterránea del vino y que además nos han proporcionado durante siglos un excelente y saludable postre.

La uva es una baya redonda u ovalada, que puede ser verde, rosada, violácea o casi negra, ya que existen infinidad de variedades.
Las más tempranas suelen madurar a finales de julio, ya lo dice el refrán: "Por Santiago, pica la uva el pavo".

Sin embargo, lo más normal es que maduren a finales del verano: "Madura la uva agosto y septiembre ofrece el mosto".

La vendimia se realiza al comenzar el otoño, utilizándose las uvas frescas, recien recogidas, aunque algunas pueden conservarse en colgajos hasta Navidad, o bien dejarlas desecar como "uvas pasas".

El zumo extraido de las uvas vendimiadas y pisadas, se guarda en tinajas de barro para que fermenten de forma natural, para ello deberemos proporcionar al vino una temperatura fresca y estable, como la que tienen las bodegas de piedra de las tradicionales casas de los pueblos de la Sierra de Gata, lagares tradicionales en los que se ha elaborado durante siglos el popular "vino bueno" de la Sierra de Gata.  

Virtudes

La savia de la vid contiene glucosa, levulosa y sacarosa, así como tartrato ácido e calcio, ácido tartárico, protocatequínico, sucínico y caroteno.

En cuanto a las uvas, según la variedad, contienen glucosa, levulosa, sacarosa, ácido tánico, gálico, málico, cítrico, succínico, salicílico y tartárico, así como colorantes, lecitina, quercitrina, pectinas, gomas, leucina, tirosina y vitamina C.

La savia que fluye en primavera cuando se corta, llorando gota a gota, tiene propiedades curativas y se utiliza como remedio popular contra irritaciones y manchas de la piel, también calma la inflamación de los ojos.

Para cortar la diarrea se utilizan 30 gramos de hojas de vid hervidas en medio litro de agua, dejaremos enfriar y tomaremos tres tazas al día.

El mismo cocimiento, más concentrado, podemos usarlo externamente para lavar sabañones de pies y manos, lo utilizaremos caliente.

Las hojas secas y reducidas a polvo fino, constituyen un remedio popular contra hemorragias nasales, así como uterinas.

Las uvas maduras, son un alimento muy saludable y digestivo.  Las pasas se usan cocidas contra la tos, preparando unos 100 gramos de pasas por cada litro de agua, hirviéndolas durante 15 minutos, tomándolo bien calilente con miel antes de acostarse, también podemos utilizar leche en lugar de agua.

El mosto fermentado y convertido en vino es muy digestivo y un tónico excelente cuando se usa con moderación.

El vino se utilizó durante siglos como medicamento, tónico y digestivo, es además un coadyuvante excelente, que ya se utilizaba en tiempos de Hipócrates.
Una copita de vino, especialmente el de Sierra de Gata, conforta el ánimo de los fatigados por el trabajo, calienta y da vigor al mismo tiempo, pero tomándolo siempre con moderación.

Actualmente se siguen descubriendo innumerables virtudes del vino, especialmente tomado con la comida, como la cardiotónica y antioxidante.  

Cuando el vino "se pica", es porque interviene en el proceso de fermentación un microorganismo que convierte el alcohol en ácido acético y el vino, en vinagre, que puede servir para aliñar ensaladas, etc...

Cuenta la leyenda que Dionisio, hijo de Zeus, encontró una pequeña planta de delicados brotes, para protegerla la colocó dentro del hueso de un pájaro.

Pronto la improvisada maceta se quedó pequeña y el joven dios, Baco para los romanos, la cambio al fémur de un león.

El crecimiento no cesaba, así que la planta fue a parar al hueso de un asno donde por fin, dio su fruto: la uva.

Baco, curioso y alegre, pronto descubrió como transformar los frutos en un delicioso brebaje que se conoció como vino.

Dicen que de este primer cultivo surge la capacidad de esta bebida para proporcionar a los seres que la consumen las cualidades de los animales cuyos huesos la acunaron.

En pequeñas cantidades, los bebedores se vuelven alegres como pájaros; con moderación, fuertes como leones, pero en exceso se embrutecen como asnos.