EL SÁBADO, 19 DE SEPTIEMBRE EN LA PLAZA MAYOR

San Martín de Trevejo celebra la primera Fiesta tradicional de la Vendimia

La recogida de la uva, su pisado en el pilón de la plaza y la preparación del vino en la bodega tradicional municipal son los tres grandes momentos de esta cita que nace con la intención de unirse al 11 de noviembre, el día de San Martín de los vinos que, cada año, atrae a un mayor número de turistas

San Martín de Trevejo
San Martín de Trevejo

Si hay una fiesta mundialmente famosa en San Martín de Trevejo, su fecha es el 11 de noviembre, cuando la localidad celebra San Martiño. De ser una fiesta de carácter eminentemente social se ha llegado a convertir en una cita ineludible para cientos de turistas. Este éxito merecido ha provocado que no siempre haya vino para catar por todos ya que las bodega mañegas, abiertas para la ocasión, son artesanales y su capacidad productora es reducida. 

A grandes males, grandes remedios. Para solucionar este desajuste entre visitantes y vinos a catar, un grupo de vecinos ha propuesto al ayuntamiento la recuperación de la fiesta tradicional de la vendimia y el consistorio mañego ha tomado inmediatamente el testigo. Así, este sábado, 19 de septiembre, San Martín de Trevejo celebrará la primera Fiesta de la Vendimia Tradicional, una cita a la que están invitados todos los serranos y turistas en general que quieran conocer cómo se elaboraba antiguamente el caldo preferido por Baco. 

La fiesta incluye la vendimia propiamente dicha, el pisado de la uva y su elaboración al estilo tradicional. 

A primera hora de la mañana, los vecinos que así lo deseen podrán cortar uva y echarla a la espuerta en los viñedos de los mañegos Carlos, Javier y Jesús, situados muy próximos a la localidad. 

Una vez la uva recogida, los participantes se reunirán en la plaza mayor para pisar en la fuente el fruto y extraer el mosto. Para ello, el ayuntamiento ha acondicionado el pilón de la fuente central de la plaza, eliminando los caños y limpiando bien vaso y paredes. Será un momento divertido digno de ser inmortalizado para la posteridad. La fiesta estará animada en la plaza por Rody Sousa --que ya actuó en la localidad durante la comida solidaria con Cáritas el pasado verano-- y habrá también un aperitivo ofrecido por las once mañegas que el Día de Extremadura ofrecieron una comida comunitaria a toda la localidad. Con el dinero sobrante de aquella cita, las mujeres han decidido invitar a todos a un piscolabis. 

Con el mosto ya preparado, los vendimiadores se desplazarán hasta la bodega tradicional municipal ubicada en los bajos de la Torre Campanario. Esta bodega fue creada por la anterior corporación y con esta primera fiesta de la vendimia se abrirá por primera vez para el disfrute y uso de los vecinos. 

En la bodega, comenzará a prepararse el vino utilizando para ello una prensa de madera tradicional. Los vecinos confían que este vino esté listo para servirse el día 11 de noviembre  “quizá esté muy tierno, pero creemos que se pueda catar”, declara a este digital Carlos María García Casillas, alcalde de la localidad. 

San Martín quiere convertir su Fiesta de la Vendimia “un referente, declara su alcalde, uniéndola con el de 11 de noviembre”, el día grande en San Martín.

De San Martín de Trevejo era el destilador oficial de Felipe II, Diego de Santiago, famoso enólogo mañego y probablemente una de las personas a quien la localidad debe su fama internacional de localidad vitivinícola. De hecho, en un mapa datado en 1642, la localidad aparece identificada como San Martíño dos viños. 

En el siglo XVIII, la filosera vino a terminar con esta tradición vitivinícola en San Martín y en el resto de Europa. De hecho, antes de esa fecha el castañar de Ojesto que hoy todos contemplamos estaba ocupado por grandes viñedos en bancales y aún ahora pueden descubrirse los antiguos chozos que servían para que los guardeses vigilaran las preciadas uvas. Otra de las zonas donde había en tiempos grandes viñedos era el área sur de San Martín, conocida como Los Ameales en la que aún sobreviven viejas parras y antiguos chozos de guardeses. 

En tiempos, el ayuntamiento de San Martín cobraba a todo aquel que introducía vino en la localidad. Pero contra la ley siempre ha existido la picardía nacional. Así, los viticultores introducían en la localidad la uva convertida en mosto y evitaban pagar el impuesto porque ya no transportaban vino. 

En aquella época los vecinos que ya tenían preparado su vino colgaban sobre las puertas de sus afamadas bodegas una ramita de laurel. Este detalle informaba a todos cuantos pasaban por delante, y eran conocedoras del lenguaje, que ahí podía adquirirse vino casero tradicional de fama mundial. 

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