4,4 millones de euros para renovar la flota aérea contra incendios forestales

Los medios que se van a contratar son los mismos que en la actualidad, incorporando aparatos de características similares pero más modernos manteniendo el helicóptero bombardero de gran capacidad en Manchita que supera con creces la de modelos anteriores, y el helicóptero de coordinación que ha demostrado su utilidad en estos años

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Hidroavión trabajando en la Sierra de Gata. ARCHIVO

El Consejo de Gobierno ha autorizado la contratación del servicio de medios aéreos para la extinción, vigilancia y coordinación de incendios forestales. El importe asciende a 4.401.328 euros (135.000 este año, para los meses de noviembre y diciembre ya que el actual contrato acaba el 31 de octubre próximo; y 4.266.328 euros en 2014).

En total se contratarán 9 helicópteros (7 para transporte de personal y para lanzamiento de agua, 1 de gran capacidad para lanzamiento de agua y otro para la coordinación de medios). La duración del contrato se establece en el período comprendido entre el día siguiente a la firma del mismo y el 31 de octubre de 2014.

El contrato actualmente en vigor finaliza el día 31 de mayo de 2013, por lo que hay que tener prevista la contratación de medios aéreos para el inicio de la época de peligro alto, normalmente a primeros de junio de cada año.

Los medios que se van a contratar son los mismos que en la actualidad, incorporando aparatos de características similares pero más modernos manteniendo el helicóptero bombardero de gran capacidad en Manchita que supera con creces la de modelos anteriores, y el helicóptero de coordinación que ha demostrado su utilidad en estos años.

Los medios aéreos son herramientas básicas para la extinción de los incendios forestales ya que permiten la rápida llegada e intervención de los retenes de extinción incluso, y especialmente, en los lugares inaccesibles para vehículos terrestres. Su efectividad está plenamente demostrada, pues además de lo dicho, su intervención directa sobre los frentes de los incendios mediante lanzamiento de agua sobre las llamas hace que los medios terrestres puedan intervenir con mucha más seguridad, pues, independientemente del posible efecto directo de la descarga de agua, se produce una amortiguación de la altura de las llamas y de la velocidad de las mismas, con una disminución de la intensidad calorífica que favorece la intervención del personal de tierra.