Se establecen los primeros contactos para estudiar la reintroducción de la trashumancia en la Sierra

El presidente de Adisgata, Luis Mariano Martín Mesa mostró gran interés por la propuesta realizada por Jesús Garzón durante la celebración del II Foro de Innovación Rural. Según el experto naturalista la trashumancia garantiza unas mejoras sociales, ambientales y económicas importantes para Sierra de Gata, además de combatir los grandes incendios forstales. Genuina economía verde 

Los presidentes de Adisgta y Trashumancia y Naturaleza en Moraleja
Los presidentes de Adisgta y Trashumancia y Naturaleza en Moraleja

La posición geográfica de Sierra de Gata, su carga ganadera y la extensa red pecuaria hacen de ella un lugar idóneo para recuperar la trashumancia. Las ventajas de su recuperación son tantas y de tan distinta naturaleza que bien merecerían un extenso artículo firmado por Jesús Garzón, padre de los Parques Nacionales de Monfragüe y Oyambre y creador del proyecto Trashumancia y Naturaleza. 

Precisamente tras la charla que impartió  este experto ambientalista en el II Foro de Innovación Rural, organizado por la Diputación en Moraleja, el presidente de Adisgata. Luis Mariano Martín, se interesó por la recuperación del pastoreo nómada en nuestro territorio como proyecto de futuro.

En el debate y tras finalizar la sesión, el presidente de Adisgata y el veterano naturalista, iniciaron las conversaciones para estudiar la posibilidad de poner en marcha un proyecto piloto en el Valle del Árrago y en el regadío del Alagón.

En verano, desde la Sierra de Gata, con su gran red pecuaria, la trashumancia podría llevar a los animales de los valles del  Árrago y la Rivera de Gata a los montes salmantinos de Robledillo de Gata y Descargamaría incluso más allá, hasta las sierras de Sanabria o Ávila. En jornadas más cortas, de apenas tres días, se puede también llevar el ganado a El Rebollar y regresar a finales del verano a pastar en las zonas de regadío del Alagón y aprovechar así las rastrojeras de la siembra o limpiar de pastos las parcelas en desuso.

Vacas, cabras y ovejas viajarían hacia el norte o el sur acompañados de los pastores trashumantes. Lo ideal, según Garzón, es que junto al pastor experto viajen jóvenes descendientes de ganaderos o que quieran introducirse en la profesión. De esta forma, se garantiza la transmisión de conocimiento entre generaciones.

Para recuperar los usos nómadas en la ganadería extensiva, en primer lugar, es necesario conocer qué terrenos están disponibles para pastos y, a continuación, reunir a varios ganaderos que puedan compartir la carga de trabajo durante el viaje. Este trabajo colaborativo aumenta la calidad de vida de los pastores trashumantes en proporción directa al número de participantes. En cuanto a los trámites administrativos que requiere el traslado de esto rebaños, basta con presentar la cartilla ganadera en el lugar de origen al veterinario habitual y éste remitirá la documentación pertinente a su colega en los territorios de destino. Así de sencillo.

Jesús Garzón no olvidó hablar de las condiciones de ayer y hoy en las que viajan los pastores con sus rebaños. Antaño, los pastores dormían la raso o en zahurdones, abrigados por su manta de mulas en invierno o agazapados bajo la higuera, en verano. Ahora, los rebaños trashumantes de cierta envergadura viajan acompañados de una roulotte con ducha y cocina donde siempre se puede echar una partidita tras la jornada. La utilización de las tiendas de campaña automontables y el uso de los pastores eléctricos para guardar la madrugada han convertido la trashumancia en un oficio que te permite estar en contacto pleno con la naturaleza eliminando las penurias de mitad del siglo pasado. Las nuevas tecnologías permiten tuitear el camino y disfrutar de una de las pocas actividades humanas practicada por todos los pueblos del planeta. 

Para Jesús Garzón la trashumancia supone indudablemente unos beneficios considerables para el ganadero y la comarca donde se practica.  

Para el ganadero, trasladar el ganado a zonas más frescas, con más agua y pasto, supone un ahorro económico en la manutención de los animales. 

Para el campo y las dehesas, supone la recuperación de sus suelos en verano y otoño y la posibilidad de crecimiento de sus renuevos. 

Para la Sierra de Gata, este ganado trashumante mantendría limpias zonas forestales estratégicas que actuarían como cortafuegos. Se recuperaría el uso original de antiguos pasos de montaña para el tránsito ganadero. 

Para la Administración, supone un ahorro considerable en limpieza de montes; ahorro que podría revertir en financiación de la propia actividad trashumante. Y, aunque parezca un oxímoron, la trashumancia ayuda a fijar población. 

Y para el Planeta, la trashumancia supone germinar la tierra con semillas que viajan en los estómagos, en las pezuñas, en la lana o en las crines de los animales. Este viaje garantiza la biodiversidad, facilita el descanso y regeneración de los suelos, dificulta la desertificación y frena la generación de grandes incendios forestales. 

A pesar de todos estos beneficios, según los datos manejados por Jesús Garzón, en los últimos 20 años, 20.000 familias han dejado de vivir de la ganadería extensiva y se han perdido 460.000 hectáreas para uso ganadero. 

Con el proyecto Trashumancia y Naturaleza, en este mismo periodo de tiempo, Jesús Garzón y una treintena de familias han logrado mantener limpias 420.000 hectáreas de cañadas con 300.000 cabezas de ganado trashumante. Este viaje ha esparcido en su camino 70.000 millones de semillas y 45.000 toneladas de abono. 

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