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Los tres caminos del Corredor Ecocultural de Trevejo a Jálama

Domingo Domené | Historiador

Domingo Domené | 13 de diciembre de 2016

 

En el artículo “El Consejo de Gobierno declara Corredor Ecocultural el camino de Trevejo a Jálama” se habla de tres caminos diferentes como si fuera uno solo.

El primero de tales caminos es la calzada construida en el siglo XIII para unir las tres villas de lo que era la Encomienda de Trevejo, perteneciente a la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén. Dicha calzada comenzaba en el mismo lugar donde comenzaban los terrenos de la Encomiendo, esto es, en el puerto de Santa Clara. Atravesaba El Soto, llegaba a San Martín, desde allí se dirigía a Trevejo y de Trevejo iba hasta el alto de La Atalaya (próximo a Hoyos) que era donde terminaban los terrenos de la Encomienda. 

El segundo camino es el de Villamiel a Jálama. El camino en cuestión va desde Villamiel a la Madre del Agua y desde allí al puerto de Acebo; transcurre después a media ladera de Jálama para terminar en El Payo.

Se hizo en el siglo XVIII. Villamiel tenía que traer trigo desde Castilla. Generalmente se hacía a través del puerto de Santa Clara pasando por San Martín, donde solía haber problemas de portazgo.

El 13 de enero de 1731 Villamiel pidió al rey permiso para hacer un nuevo camino de carros que condujese a El Payo para desde allí ir a Fuenteguinaldo, que solía ser el lugar usual de abastecimiento del mencionado cereal. Alegaba que le era preciso evitar el paso por San Martín donde los mañegos se quedaban con el trigo y se lo revendían a los villamelanos cuatro reales más caro por fanega; pretendían convertir una vereda ya existente al sur de Jálama en camino real. 

Se aprobó el proyecto dos días después y se sacó a información pública. El presupuesto era de veinte mil reales de vellón y el ingeniero decía que dicho camino no sólo no perjudicaba a nadie sino que facilitaba el tránsito de tropas desde Ciudad Rodrigo a Alcántara por ser de pendiente más suave que el paso por Santa Clara y San Martín. 

Se aprobó definitivamente el 27 de agosto de 1733, pero entonces los de Acebo dijeron que ellos serían perjudicados por el nuevo camino en caso de guerra. Dos años después (8-agosto-1735) se ordenó suspender las obras y que el capitán general de Extremadura informase al respecto. Éste nombró una comisión que dictaminó que el camino no perjudicaba a nadie. Los de Acebo dijeron entonces que ellos perdían terreno si se construía el camino y que para compensarles se les debían pagar 4.500 reales. Los de Villamiel aceptaron y el camino se construyó. Como el ayuntamiento carecía de bienes propios tuvo que pedir varios préstamos por un importe de 13.298 reales y 32 maravedíes por los que en 1751 seguían pagando unos intereses de 80 reales y 12 maravedíes como se puede ver en el Catastro de Ensenada.  No obstante, no debió quedar muy bien porque en 1758 se modificó su trazado. La tradición dice que esa mejora se hizo a expensas de don José de Jerez, villamelano que era entonces deán de la catedral de Ciudad Rodrigo. 

El tercer camino es el que va de Trevejo hasta el que acabamos de citar. Se hizo bajo la alcaldía de don José Luis Guervós Sánchez (1970-77). Actualmente pasa por el campamento que tiene Cáritas de Coria-Cáceres en el paraje conocido como la Dehesa. Fue el primer camino, no carretera, per permitió el acceso en automóvil hasta Trevejo desde Villamiel.  

 

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