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El hinojo (Foeniculum vulgare Miller)

José Manuel Robledo Vinagre | 20 de octubre de 2012

El hinojo
El hinojo
Tal fue su fama de sanador de ojos, que durante siglos las madres mascaban hinojo para echar su aliento a los ojos de sus hijos, en la creencia de que así les protegerían contra todo tipo de enfermedades oftálmicas

Hinojo, funcho, o fiolho, son distintas denominaciones que recibe esta planta herbácea perenne, que puede llegar a la altura de una persona. Posee un rosetón de grandes hojas divididas, de cuyo centro surge su alargado tallo, de corteza verde con líneas más claras.

Sus flores en umbela pueden llegar a tener hasta treinta radios desiguales y son de color amarillo, aparecen entre junio y agosto.

Su fruto madura en otoño y tiene unos 4 ó 5 mm. de largo, dividido en cinco partes iguales, se encuentra comprimido y desprende un agradable olor a anís, tanto que incluso se ha llegado a confundir con el de dicha planta, de características similares.

Crece en los bordes de los caminos, eriales y barbechos, sin ser muy exigente en cuanto a la calidad de la tierra, por toda la Península, en variedad silvestre o cultivada.

Virtudes

Sus frutos están compuestos de esencia de hinojo, entre un 2 y un 7 %, también de aceite, que se localiza en la simiente. Esta esencia es incolora y de sabor dulce, su principal componente es el anetol, igual que en la esencia de anís, de ahí sus parecidas virtudes. Contiene además, ácido anísico, aldehído anísico y quetona anísica, etc.

Su principal virtud es la caminativa, por tanto, ayuda a expulsar los gases de intestino y a aliviar los dolores por ellos producidos.

También es expectorante, antiespasmódico, diurético y aperitivo, sustituye al anís, por poseer casi las mismas propiedades, pero de acción más duradera.

Estimula la secreción láctea de las madres amamantadoras y sus frutos tomados en exceso pueden provocar el menstruo.

Su fama contra las inflamaciones de los ojos es histórica, añadiéndose a los colirios durante siglos para tratar este mal.

Para aliviar la digestión y los gases, prepararemos una infusión de 30 gramos de frutos machacados en un litro de agua, calentando el agua hasta su ebullición y añadiendo los frutos bien machacados.

Esta infusión la tomaremos después de cada comida, endulzada con azúcar o miel y se dice que "desenreda los intestinos", liberando los gases retenidos.

Si sustituimos el agua por leche, resultará excelente como expectorante y antiespasmódica, especialmente eficaz contra la tos.

Su efecto diurético se encuentra en la raíz, utilizandola fresca y en infusión, añadiendo unos 30 gramos en medio litro de agua, para tomar después de las comidas.

En cuanto a la producción de leche, podemos estimularla con una infusión concentrada de frutos, entre 70 y 80 gramos por litro de agua.

También podemos preparar "vino de hinojo", dejando macerar unos 175 gramos de sus frutos en un litro de vino bueno de la sierra, durante 15 ó 20 días, embotellándolo para tomarlo despúes y disfrutar de sus virtudes digestivas y aperitivas.

En la cocina es muy valorado, añadiéndose a ensaladas, guisos, adobos y licores. Una buena forma de utilizarlo es cociendo las castañas en agua con hinojo, dándoles un sabor muy especial y agradable.

Tal fue su fama de sanador de ojos, que durante siglos las madres mascaban hinojo para echar su aliento a los ojos de sus hijos, en la creencia de que así les protegerían contra todo tipo de enfermedades oftálmicas.

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