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La morera blanca (Morus alba L.)

José Manuel Robledo Vinagre | 01 de febrero de 2013

Morera blanca
Morera blanca
Cuenta una leyenda romana que en época lejana, las bayas púrpuras de la morera eran blancas como la nieve. El cambio de color tuvo origen en un suceso extraño y triste: la muerte de dos jóvenes amantes, Píramo y Tisbe, dos jóvenes babilonios que habitaban viviendas vecinas y se amaban a pesar de la prohibición de sus padres

Morera blanca, moral blanco, amoreira branca o simplemente amoreira, es un árbol de tamaño medio que no suele sobrepasar los 15 metros de altura, de corteza marrón claro, resquebrajada y de hojas caducas.

Originaria de China, fué introducida en España por los comerciantes de oriente, actualmente crece en huertas y regadíos, cultivada como ornamental en jardines urbanos y paseos.

Sus hojas crecen alternas y tienen forma aovada, con el borde dentado y pueden medir hasta 18 centímetros.

Las flores de la morera son pequeñas, unisexuales y se agrupan en espigas densas, alargadas y ovoides. Aparecen entr abril y mayo.

Las masculinas alargadas y subcilíndricas con flores de 4 estambres y una cubierta de 4 sépalos. Las femeninas en espigas, son ovoides y con rabillo alargado. En la madurez, al llegar el verano, el eje de su espiga se vuelve carnoso y forman la mora, el fruto, integrada por granos carnosos, al principio de color blanco, pasando por el rosado hasta llegar al negro o púrpura, que es cuando adquiere la madurez.

De la morera negra, que es similar a la blanca, se obtiene un fruto de sabor mucho más agradable, aunque ambos tipos de mora son comestibles.

Virtudes

Sus hojas están compuestas de carbonato cálcico y de abundante tanino, variando su composición según la época del año. Son el alimento preferido de los gusanos de seda, por ello fué cultivada tanto en China como en otros países, puesto que antiguamente se vendía a peso de oro.

Sus hojas, corteza y raiz, se emplearon durante siglos como diuréticas, vermífugas y anticatarrales, aunque actualmente apenas se usa en medicina natural.

Podemos preparar infusión de hojas o corteza de morera a razón de 30 gramos por cada litro de agua, para tomarla en ayunas como laxante o para expulsar las lombrices y la tenia.

Sus moras son ricas en vitamina C, azúcares, ácido málico, pectinas y albúminas, una vez maduras son muy sabrosas y astringentes, tiñendo las manos y bocas de quien las come, pero ya lo decía el refrán: "La mancha de la mora con otra verde se quita".

El jarabe de moras negras se ha empleado en forma de gargarismos contra la infamación de la boca y garganta. También puede utilizarse para combatir fiebres inflamatorias, añadiendo unos 100 gramos de azúcar a otros 100 gramos de moras bien maduras, mezclandolo todo con agua suficiente para disolverlo a fuego lento, retirándolo del mismo antes de la ebullición, después filtramos el resultado y lo guardamos en vidrio.

Su madera es útil para realizar trabajos de torneros y sus ramas para hacer cestos similares a los de mimbre.

Cuenta una leyenda romana que en época lejana, las bayas púrpuras de la morera eran blancas como la nieve. El cambio de color tuvo origen en un suceso extraño y triste: la muerte de dos jóvenes amantes, Píramo y Tisbe, dos jóvenes babilonios que habitaban viviendas vecinas y se amaban a pesar de la prohibición de sus padres. Se comunicaban con miradas y signos hasta descubrir una grieta en el muro que separaba sus casas. Así pudieron hablarse y concertar una cita. Una noche quedaron en reunirse junto a una morera que había junto a una fuente para fugarse juntos. Tisbe llega la primera, pero una leona que regresa de una cacería a beber de la fuente la atemoriza y hace huir, cayéndosele el velo. La leona juguetea con el velo, manchándolo de sangre. Al llegar, Píramo descubre las huellas y el velo manchado de sangre, creyendo que un animal ha matado a Tisbe se suicida clavándose una espada. Tisbe, con miedo, salió cautelosamente de su escondite y cuando llegó al lugar vió que las moras habían cambiado de color, dudó de si era o no el sitio convenido, descubriendo a su novio agonizante, lo abrazó y, a su vez, se suicidó. De su sangre viene el color púrpura o rojizo de las moras según Ovidio.

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